VERANO

Canícula, la perrita calurosa de una constelación canina

Canícula, la perrita calurosa de una constelación canina

La sabiduría popular identifica la canícula (perra pequeña) con los días más calurosos del año y la sitúa en un periodo que empezaría aproximadamente el 15 de julio y finalizaría un mes más tarde. Todo esto, evidentemente, en el hemisferio norte.

La identificación, que se sitúa en la noche de los tiempos, tiene un origen astronómico, más que meteorológico, y está relacionado con Sirio, la estrella más brillante de la constelación Can Maior.

El calor se produce, según la tradición, porque su salida, visible en el cielo nocturno, coincide con la puesta del sol y viceversa, es decir una especie de suma del calor generado por los dos astros. Esta creencia se remonta a hace unos 5.300 años.

Pero, lamentablemente para las tradiciones, el tiempo pasa y a día de hoy ese fenómeno astronómico se produce en el mes de septiembre. Sin embargo el máximo periodo de calor sigue impertérrito entre julio y agosto, al margen de la canícula.

La época de máximo calor empieza en España en junio y acaba al final de agosto, es decir dura unos dos meses y no está relacionada con la mayor o menor distancia del planeta tierra respecto al sol, sino de la inclinación del eje terrestre respecto al astro en cuestión.

Por tanto, si se tienen en cuenta estos factores, el mes de mayor calor debería ser julio, ya que sus 31 días él, están dentro de los considerados días caniculares. Y sin embargo, no siempre es así.

 

La influencia de los océanos

La explicación de esto, según datos recabados por EFEfuturo, está en los océanos. Durante los primeros días caniculares, a partir del 21 de junio las aguas todavía están frías, o como mucho templadas, los que ralentiza la subida de las temperaturas.

 

A medida que aprieta el calor, las aguas de los océanos van es ascenso y eso tiene un efecto directo sobre el mantenimiento del calor ambiental.

 

Ese mismo motivo es el que explica que, una vez pasada la canícula, hacia el 22 de agosto, el calor de los océanos tarde en desaparecer y pese a que los días ya no son tan calurosos, se mantienen las altas temperaturas en septiembre e incluso en octubre, sobre todo si no se han producido lluvias.

Y el refranero, siempre referente para estas cuestiones, parece que lo quiere confirmar: “el verano en san Miguel (29 de septiembre) faltará muy rara vez, aunque otro señala que por “san Antolín (2 de septiembre) el verano toca a su fin”. ¿Quién sabe?

El calendario republicano francés llamó Termidor, al periodo comprendido entre el 20 de junio y el 20 de julio (los meses eran todos de 30 días). Esta denominación está en relación con el griego ya que Termos, significa calor.

Como los meses republicanos eliminaron las semanas y el nombre tradicional de los días, resulta significativo que el día décimo de mes Termidor, que sería uno de los más calurosos, se llamara “arrosoir”, es decir regadera. No puede ser casualidad. EFEverde

 

 

 

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Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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