Australia da la espalda a la lucha contra cambio climático

CAMBIO CLIMÁTICO

Australia da la espalda a la lucha contra el cambio climático en las elecciones

Australia da la espalda a la lucha contra el cambio climático en las elecciones Dos chimeneas de una fábrica emiten gases en Broadwater, en Nueva Gales del Sur (Australia). EFE

Rocío Otoya.- EFEverde.- Australia le ha dado la espalda a la lucha contra el cambio climático con la reelección el pasado sábado de la coalición Liberal-Nacional, que aboga por incrementar la explotación de carbón para reducir el precio de la energía.

A la espera de que se publiquen los resultados oficiales en los próximos días o semanas, los últimos datos apuntan este martes a que la coalición puede lograr 78 escaños, lo que le permitirá gobernar sin alianzas.

Mientras, el primer ministro Scott Morrison ya ha comenzado a reunirse con su equipo para poner en marcha su agenda que incluye rebajas tributarias.

La coalición, liderada por Morrison, logró una victoria contra todos los pronósticos que el propio líder calificó de “milagrosa” y se debió en parte a los votos de las zonas mineras de Queensland, receptivas a un mensaje que privilegiaba la creación de empleo, pero que ha consternado a las organizaciones ecologistas.

“Es un problema que el principal partido político que ganó estas elecciones no propuso políticas sustanciales concernientes al cambio climático en un momento en el que la evidencia científica deja muy claro que es necesaria una transición rápida … para mantener el calentamiento global en niveles relativamente seguros”, lamentaba la Fundación de Conservación Australiana.

Cambio climático

Australia es un país especialmente vulnerable a los estragos del calentamiento global, cuyos efectos son cada vez más visibles.

El año pasado fue el tercer año más caluroso en la historia de Australia, cuya zona oriental vive desde el invierno pasado una de sus peores sequías en un siglo, mientras que este año se han registrado fuertes inundaciones en el noreste del país y han muerto más de un millón de peces en la cuenca Murray-River por falta de oxígeno.

El cambio climático también le ha pasado factura a la emblemática Gran Barrera de Arrecifes, Patrimonio de la Humanidad situado en el noreste de Australia, que en 2016-17 sufrió dos fenómenos de decoloración masiva de sus corales mientras su frágil ecosistema también sufre por los químicos agrícolas que van a parar a sus aguas.

Ante estos retos, la coalición Liberal-Nacional, en el poder desde 2013, ha asegurado que seguirá con los incentivos para que empresas y agricultores reduzcan las emisiones contaminantes, entre otras medidas con el fin de cumplir su objetivo de reducirlas un 26 % para 2030.

Emisiones de gases de efecto invernadero

Sin embargo, el gobierno se niega a introducir leyes para llevar a efecto los objetivos del Acuerdo de París firmado en 2016 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y quiere emplear los créditos de carbono procedentes de la era del Protocolo de Kioto, lo que ha sido criticado duramente por los ecologistas.

Asimismo, la coalición liderada por Morrison respalda un inmenso proyecto de explotación de carbón de la empresa minera Adani en Queensland, la modernización de una estación eléctrica generada con carbón en el estado del Sur y contempla la posibilidad de impulsar una planta de carbón de bajas emisiones en Queensland.

La emisión de gases contaminantes “aumenta de manera constante desde 2013 y la actual política mixta (de generación de energía) no está funcionando”, señaló a EFE antes de los comicios Mark Howden, quien dirige el Instituto de Cambio Climático.

Muchos australianos están cada vez más preocupados por el impacto del cambio climático, como se ha visto en diversas manifestaciones lideradas por estudiantes para pedir medidas urgentes para que Australia haga una transición a una economía verde que ayude a limitar el calentamiento global del planeta a menos de 1,5 grados en este siglo.

Las voces de apoyo a la lucha contra el cambio climático han llegado al Parlamento, con independientes como Zali Stegall, que en estas últimas elecciones le arrebató el escaño al ex primer ministro, el conservador Tony Abbott, con el compromiso de luchar contra el calentamiento global.

Precisamente Abbott, que fue elegido en 2013 tras una campaña contra un impuesto al carbono aprobado por los laboristas, admitió en su discurso de derrota que “cuando el cambio climático es una cuestión moral, los liberales lo tenemos difícil, pero cuando es una cuestión económica nos va muy bien”. EFEverde

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