Calabazas para recrear ambientes y adornar con formas de la naturaleza

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Calabazas para recrear ambientes y adornar con formas de la naturaleza

Calabazas para recrear ambientes y adornar con formas de la naturaleza Lámpara tallada en una calabaza por Iñaki García Vallejo. Foto cedida por Kuia

Las calabazas son, para Iñaki García Vallejo, fuente de inspiración para fabricar lámparas, pendientes y ornamentos femeninos, así como cuencos de diferentes diseños tanto como su imaginación pueda crear con la intención de ambientar los espacios de cualquier casa o convertirse en originales adornos.

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Lampara ambiental de mesilla. Foto cedida por Kuia

 

La historia de esta profesión a la que García Vallejo, de nombre artístico Kuia,  http://kuialamparas.es/ , decidió dedicarse comenzó en Estambul donde llegó en un viaje de turismo y en cuya ciudad turca se enamoró de las formas que en sus mercados tomaban las calabazas de artesanía.

A partir de entonces, “se me metió en la cabeza que tenía que investigar sobre las calabazas, aunque yo nunca estudié nada relacionado con el arte, por lo que tuve que comenzar desde cero”.

García Vallejo cultiva estos frutos en su pueblo de Amurrio (Álava) a partir de los meses de marzo o abril hasta que los recoge en otoño, entre los meses de octubre y noviembre, en una huerta en la que además de cultivar para su propio consumo, el 80 por ciento de la tierra está dedicado a las calabazas.

La misma textura que la madera

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Pendientes de artesanía con calabaza. Foto cedida por Kuia.

“Primero hay que secarla durante cuatro o cinco meses para después abrirla, sacar las semilla y esa especie de algodón de fibra natural que genera, hasta que se queda solo la corteza que consigue tener la misma textura que la madera”.

García Vallejo estudió mantenimiento industrial, pero “desde pequeño me ha gustado el bricolaje y trabajar con la madera, además de haber vivido siempre rodeado de naturaleza”.

Lámparas para mesas de noche, para bares, de pared, de techo, platos y cuencos, tiestos y maceteros, además de pendientes femeninos, que Kuia realiza con las calabazas, se convierten en pequeñas obras de arte que en el caso de las lámparas recrean, a través de los orificios y dibujos, distintos espacios que transmiten luz y recrean el ambiente que se desee .

Los precios de las lámparas oscilan entre 40 euros hasta 240 o 700 euros, dependiendo del trabajo de cada una y las horas de trabajo que lleve “porque hay lámparas que tienen hasta más de 3.000 orificios, lo que conlleva horas y horas de trabajo”.

Los instrumentos que utiliza Iñaki para realizar sus trabajos artesanales son taladros con forma de lápiz que tienen diferentes puntas para poder horadar los huecos que darán lugar a los diseños, todos “procedentes de formas de la naturaleza”.

“Después les rebajo un poco el grosor, hasta conseguir que se hagan traslúcidas y que las luces que las incorporo se reflejen, a través de los dibujos con las que las tallo, en paredes y techos”.

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Aplique artesanal mandala. Foto cedida por Kuia.

Según Iñaki, los diseños que se crean con las calabazas son peculiares y diferentes, además de “crear bonitos y curiosos ambientes. Pero para mí cada una de ellas es única”.

Iñaki se enorgullece de que todos los dibujos tallados de las calabazas tienen origen “en mi cabeza. Después le añado una bombilla led, de bajo consumo, y siempre pensando en el aspecto ecológico y sostenible, además de que los diseños están basados siempre en la naturaleza”.

“Formas de lámparas hay miles, pero soy de los pocos artesanos que crea su propia materia prima. Y calabazas hay entre 20 o 30 tipos, cada una con una forma diferente y yo doy a elegir entre la forma, el tamaño y los diseños, y las voy personalizando al gusto del comprador”, concluyó el artesano Iñaki García Vallejo, Kuia. EFEverde

 




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