CONSTRUCCIÓN SOSTENIBLE

¿Y si el viento le regalara una nueva playa a Cádiz?

Imagen cedida por Javier Estebala Alández.

Isabel Laguna.- EFEverde.- Un joven madrileño ha ganado uno de los premios LafargeHolcim, de los más importantes del mundo de construcción sostenible, con una idea tan utópica como posible: ayudar a que el viento y el oleaje construyan por sí mismos una nueva playa de un kilómetro de largo en Cádiz.

Construcción sostenible

Javier Estebala Alández, de 27 años, es el autor de este proyecto, un trabajo que elaboró para su carrera en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid y que esta semana ha obtenido, “ex aequo” con otras tres propuestas de otros países europeos, el premio Next Generation de la Fundación LafargeHolcim, dedicado a reconocer el talento joven de proyectos innovadores de construcción sostenible.

El jurado ha reconocido “la creatividad” y el “impresionante trabajo de investigación” que hace que un proyecto, que a primera vista pudiera parecer utópico, se convierta en plenamente factible gracias a los cálculos reales en los que se sostiene.

Acumulación de arena

Su proyecto, titulado “Esto no es una Duna” o “Acumulando refugio”, propone una intervención en la Punta de San Felipe, una zona ubicada a un extremo del recinto portuario de Cádiz que tiene una estructura de hormigón de un edificio inacabado.

Una amiga gaditana mostró hace años a Javier Estebala Alández cómo allí había una pequeña acumulación de arena.

“Me contó que cuando ella era pequeña allí no había nada y que ahora había gente que incluso aprovechaba esa incipiente playa para tomar el sol porque en esa parte de la ciudad no hay playa”, cuenta. “Me puse a investigar el suelo, las corrientes … y descubrí que esa acumulación se estaba haciendo de forma natural”, relata.

Decidió entonces diseñar una intervención que aprovechara esa acción de la energía natural para desarrollar una transformación urbana de Cádiz, creando una playa en la zona norte de la ciudad, con una gran duna y un jardín en un espacio actualmente en desuso.

Su propuesta pasa por levantar una gran estructura que generaría un efecto remolino y ayudaría a redireccionar toda la arena que mueva el viento hacia el sureste.

El muro estaría compuesto por dos sistemas que se complementan.

Uno de ellos pesado serviría como pie de la estructura y utilizaría los edificios de hormigón ya existentes, con los que se ahorraría la demolición de los mismos. “Las demoliciones son el acto menos sostenible de la construcción, aquí se utilizarían como un contrapeso”, explica.

Sobre este muro, se levantaría otro: una gigantesca estructura de perfiles tubulares de una altura de treinta metros que quedaría cubierta por una gran vela.

“Usaría la misma inteligencia sobre la que por ejemplo se montan los grandes carteles publicitarios que vemos desde la carretera: un sistema de sujeción para un gran plano”, señala Estebala.

Nueva playa

En dos años, según sus cálculos, Cádiz tendría ya una playa de un kilómetro de largo.

A un extremo de ella, sobre la estructura tubular, el viento iría alzando poco a poco una gran duna, cuyo volumen final sería de 24.120 metros cúbicos de arena y 16 metros de altura, su tope máximo.

“El proyecto está pensado para que resista una vida útil de 50 años, que es el tiempo de vida que se da al hormigón en cualquier edificio. Si no se hiciera un seguimiento de la estructura a lo largo de los años, en ese periodo habría que cambiar la estructura para que no hubiera riesgo de colapso”, explica.

Además de una playa, en una zona de la ciudad que carece de ella, Cádiz contaría con un nuevo espacio verde porque a la espalda de la gran duna el proyecto prevé un gran jardín público en el que se cultivara la vegetación que ésta necesita para su preservación.

Se crearía “un gran parque” en el centro de una ciudad que “es la capital de provincia de Andalucía con menor densidad de zonas verdes, colocándose muy por debajo de los rangos recomendados establecidos por la UE”, explica el proyecto.

“Sería factible, desde luego; todos los ingredientes apuntan a que se puede hacer”, explica este arquitecto que ya desde que presentó este trabajo en la Universidad se ha acostumbrado a que sea recibido con cierta incredulidad.

El jurado del premio Next Generation, que otorga desde 2003 el grupo francosuizo líder mundial de la producción de cemento y otros materiales de construcción, es de los que han creído en su idea y la ha seleccionado entre más los más de mil proyectos que se presentaron en 2020 a esta categoría del concurso.

La propuesta ha sido premiada en un momento en el que Cádiz y su puerto se hayan inmersos en una gran remodelación de su convivencia y relación, aunque no en esta zona.

La Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz sí planteó hace unos años la posibilidad de hacer allí una playa, aportando la arena extraída del dragado del puerto, una propuesta que la Dirección de Costas denegó en aquel momento. EFEverde

Imágenes cedidas por el arquitecto Javier Estebala Alández.

 




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