NATURALEZA SUBMARINISMO

El buceo recreativo daña el coral naranja en la costa de Granada

  • Se fragmenta con relativa facilidad, de ahí la importancia de no apoyar las aletas ni golpear las colonias.

El buceo recreativo daña el coral naranja en la costa de Granada El buceo recreativo daña el coral naranja en la costa de Granada. Fotografía de archivo. EFE

EFEverde.- Investigadores del Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Sevilla y de la Asociación Hombre y Territorio han alertado de que el buceo recreativo está dañando en una franja de la costa tropical de Granada al coral naranja, una especie endémica del Mediterráneo catalogada como vulnerable.

Este trabajo ha comparado una zona de fácil acceso desde playa, que no requiere autorización para la práctica del buceo, ubicado en la zona de la Punta de la Mona, con otra del Paraje Natural Acantilados de Maro Cerro-Gordo, protegida, que sí requiere autorización y cuyo acceso por tierra es más limitado.

Hasta 8.000 inmersiones anuales

Los resultados señalan diferencias importantes entre el número y tamaño de fragmentos desprendidos de coral localizados en cada una de las zonas, lo que podría deberse al mayor número de impactos con el equipo de buceo que ocurren en la zona con más uso, según un comunicado de la universidad hispalense.

La capacidad de carga de buceo señalado por diversos estudios se sitúa entre las 500 y 5.000 inmersiones por sitio al año.

Sin embargo, en la zona de libre acceso de la Punta de la Mona, en el municipio costero granadino de Almuñécar, alcanzan las 8.000 inmersiones anuales mientras que en la zona controlada no superan las mil.

“A este elevado número de inmersiones hay que añadirle la baja experiencia de un número importante de buceadores que frecuentan la zona, lo que puede reflejarse en un menor control de la flotabilidad en muchos casos y, por tanto, provocar un daño al medio marino como consecuencia del contacto no intencionado de los buceadores o sus equipos de buceo con el coral naranja”, ha comentado el profesor de la Universidad de Sevilla Free Espinosa.

Especie protegida

El coral naranja tiene un esqueleto de carbonato cálcico que se fragmenta con relativa facilidad, de ahí la importancia de no apoyar las aletas ni golpear las colonias.

Además de ser una especie protegida, su conservación es importante porque es una especie bioconstructora en cuya estructura viven otros organismos marinos, como señalan los resultados concluyentes de otro estudio desarrollado por estos investigadores.

Ante esta situación, los expertos proponen reducir el número de inmersiones anuales y que todos los centros y clubes de buceo informen a los buceadores de las especies protegidas que se localizan en la zona de inmersión y faciliten sencillas pautas a los usuarios sobre cómo actuar durante la inmersión.

“Con unas indicaciones de no más de diez minutos es suficiente para inculcar una sensibilidad ambiental al buceador que tendrá más cuidado con todo aquello que le rodea dentro del agua. Muchas veces se hace daño por ignorancia”, han resaltado los expertos.

Este estudio, publicado en la revista Ocean & Coastal Management, es un resultado de la tesis doctoral de Alexis Terrón-Sigler, de la Asociación Hombre y Territorio de Sevilla. EFEverde




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Redacción EFEverde
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