FILIPINAS BORACAY

Boracay (Filipinas) reabre al turismo tras seis meses con estrictas normas ambientales

Sara Gómez Armas.- EFEverde.- Boracay, la isla filipina cerrada durante seis meses, comenzó hoy a recibir turistas con estrictas normas como la prohibición de alcohol, tabaco y sombrillas en la playa, además de la restricción de visitantes, un modelo de turismo sostenible que el Gobierno pretende imponer en otros destinos.

Reapertura de Boracay

Los primeros visitantes comenzaron a llegar desde temprano al puerto de Cagban, donde tuvo lugar la ceremonia oficial de reapertura de la isla y se desveló un cartel en grandes dimensiones para hacerse selfis con la playa Puka de fondo, que dará la bienvenida a los turistas en la nueva Boracay.

Esta isla de poco más de mil hectáreas, que el año pasado acogió más de dos millones de visitantes, era uno de los destinos predilectos de Filipinas, pero la afluencia masiva de turistas y la expansión hotelera sin control perjudicó seriamente el entorno.

Por ello, el presidente filipino, Rodrigo Duterte, ordenó el pasado 26 de abril, en medio de una gran controversia, el cierre por seis meses de la isla convertida en una “cloaca” según sus palabras, para reparar los daños de años de turismo desenfrenado.

“Boracay ha sido una lección sobre cómo equilibrar el desarrollo y proteger el medio ambiente. Las lecciones aprendidas aquí no son solo para Boracay sino también para los otros destinos de nuestro hermoso país”, afirmó la secretaria de Turismo, Berna Romulo-Puyat en el acto de hoy.

Turismo sostenible

Boracay

El secretario filipino de Medio Ambiente, Roy Cimatu (c), inaugura la isla Boacaray (Filipinas). EFE/ Jo Haresh Tanodra

La idea es que Boracay sea un modelo de turismo sostenible para otros destinos y el Departamento de Turismo ya ha mandado cartas de advertencia a las autoridades locales y hoteles de El Nido en Palawan, Panglao en Bohol, Oslob en Cebú y La Union y Baguio, ambas en la isla de Luzón.

En un reciente encuentro con medios extranjeros en Manila, Puyat explicó que estas cartas son una “suave advertencia” para que se respeten estrictamente las leyes medioambientales, pero que la opción brusca del cierre al estilo Boracay no es descartable.

La mayoría de estos avisos se han dirigido a hoteles y restaurantes que no respetan el espacio de 30 metros desde la orilla del mar en los que no se puede construir.

En Boracay, en el centro de Filipinas, esa norma se ha impuesto a rajatabla, lo que obligó a muchos establecimientos de primera línea de playa a recortar sus dimensiones e incluso ser demolidos.

Las nuevas regulaciones también prohíben fumar o beber alcohol en la playa, colocar hamacas y sombrillas, hacer hogueras o castillos de arena, la venta ambulante o los servicios de masajes, y los deportes acuáticos sólo se pueden practicar más allá de los 100 metros desde la orilla.

Para evitar una nueva masificación, se ha limitado la capacidad de la isla a 55.700 personas, lo que implica que no podrá haber más de 19.200 turistas a la vez, ya que viven en Boracay de manera permanente 36.500 personas.

Para dosificar la afluencia de visitantes, no podrán entrar al día más de 6.400 personas y se ha ordenado tanto a los barcos de pasajeros como a las nueve aerolíneas que vuelan a Catiblan y Kalibo -los dos aeropuertos desde los que se accede a Boracay- que recorten sus servicios en el área.

Masificación

Antes del cierre, la isla albergaba una media de unos 40.000 visitantes diarios, la mayoría atraídos por las fiestas nocturnas en playas a precios asequibles -ahora también vetadas-, que dejaban al año unos mil millones de dólares, pero también montañas de basura y un sistema de alcantarillado desbordado.

En la playa de Bulabog, donde se concentraban la mayoría de esas fiestas, varios hoteles construyeron tuberías ilegales para verter directamente sus aguas residuales al mar.

Cerca de 400 hoteles y restaurantes que presuntamente violan las leyes ambientales no han obtenido los permisos para operar y los tres casinos que había en Boracay han cerrado de manera permanente.

Sólo 157 hoteles, que suman 7.308 habitaciones, están operativos en la fecha oficial de la reapertura de Boracay, aunque las autoridades insisten en que todavía están tramitando permisos y que en las próximas semanas más hospedajes conseguirán la autorización.

Sin embargo, la isla todavía no funciona a pleno rendimiento: muchos hoteles siguen inmensos en las tareas de reconstrucción, al igual que la principal carretera de la isla y muchas calles, que siguen en obras.

El objetivo de las nuevas regulaciones es proteger la belleza de las playas de arena blanca y agua turquesa de Boracay, que siempre aparece en los primeros puestos de los rankings de las mejores islas del mundo en las publicaciones especializadas en viajes.

A pesar de cierre de Boracay, Filipinas recibió hasta septiembre 4,84 millones de turistas y el gobierno confía en alcanzar la meta de los 7,5 millones para fin de año. EFEverde




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