MAR MENOR

Biólogos apuntan a la agricultura como causante de la situación del Mar Menor

Peces muertos en las orillas de las playas del Mar Menor. EFE/Juan Carlos Caval/ Archivo

El Colegio Oficial de Biólogos de la Región de Murcia apunta a la agricultura como la causante de los nitratos responsables de la falta de oxígeno en el Mar Menor que ha motivado en la última semana la muerte de cinco toneladas de peces y crustáceos y demoniza dragar la gola de Marchamalo para paliarla.

En un comunicado publicado en su web, ese colegio oficial se opone a las soluciones de final de tubería que pretenden reducir la entrada de nutrientes sin incidir en su origen, contrarias -dice- a los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas y de conservación plasmados en los instrumentos de gestión de la Red Natura 2000 del Mar Menor.

Además, el acuífero cuaternario del Campo de Cartagena está contaminado con elevadas concentraciones de nitratos agrícolas y continuará contaminándose si no se dejan de verter nutrientes, añaden.

Y recuerdan la derogación por el Gobierno murciano de Ramón Luis Valcárcel (PP) de la ley autonómica socialista de 1987 de Protección del Mar Menor y la transformación con la llegada del agua del trasvase Tajo-Segura de la agricultura tradicional de secano propia de una zona semiárida con sequías importantes en otra intensiva de regadío en más del 60 % de la superficie total.

Con altas demandas de nutrientes y agua y poco respetuosos con el medio ambiente, explican los biólogos murcianos, los cultivos incluyen entre sus acciones con alto impacto eliminación de márgenes, mayor demanda de fitosanitarios que afectan gravemente a fauna y flora, contaminación de acuíferos y masas de agua cercanas, como el Mar Menor, cambio del paisaje, mayor erosión del suelo, que incrementa el polvo en suspensión, y uso de pesticidas en zonas cercanas a poblaciones.

Regadíos “ilegales”

Por eso, “debe acometerse la reducción en origen de una parte importante de esa agricultura, empezando por los regadíos ilegales, sin más demora, transformándolos en modelos alternativos sostenibles” o acabando con ellos, sobre todo cerca del Mar Menor.

No hacerlo, advierte, conducirá irremediablemente a su mayor degradación y, por extensión, a la del Mediterráneo, ya con eutrofización puntual en zonas del parque regional de Calblanque.

Según el colegio, esta degradación ambiental se traduce en una devaluación del sector turístico, un 11,4 % del PIB regional, del que el Mar Menor concentra alrededor del 70 % (8 % del PIB) y 35.000 empleos directos que dependen de la albufera.

Pero “la actual estrategia del Ejecutivo murciano perjudica y pone en peligro ese 8 % del PIB a costa de salvar una agricultura intensiva del Campo de Cartagena que no supone ni el 1 %”, señala.

Prevenir contaminación en el acuífero

Sobre las actuaciones en el acuífero, dice que prevenir su contaminación es mucho más efectivo que su descontaminación, “muchas veces inviable o con costes altísimos y que debe plantearse como un objetivo a décadas vista con un amplio margen de incertidumbre”.

Además, la extracción y procesamiento de esa agua genera residuos que el Gobierno regional pretende tratar con sistemas piloto experimentales que no han demostrado eficacia, cuando las salmueras y los productos depurados pretenden echarse al Mediterráneo, lo que supondrá un impacto ambiental importante donde se descarguen.

En relación a la intención de ese Ejecutivo de prohibir la entrada de nutrientes por la rambla cartagenera del Albujón, asegura que “no supondrá ningún efecto real sin la reducción del problema en origen y, en el hipotético caso de que se aplicase, trasladaría el problema de las aguas superficiales al Mediterráneo”.

Dragar la gola de Marchamalo

Cree “una temeridad contraria a toda evidencia científica” la propuesta autonómica de dragar la gola de Marchamalo para aumentar su calado y permitir mayor circulación de agua entre ambos mares, pues “llevaría al ecosistema más allá del umbral de sostenibilidad”.

Podría llevar a una pérdida de su complejidad estructural y heterogeneidad, alterar las corrientes marinas, favorecer la entrada especies invasoras del Mediterráneo y exóticas y eutrofizar el área de este mar anexa a Marchamalo, con consecuencias devastadoras para los ecosistemas cercanos, como la pradera de Posidonia oceánica, concluye. EFEverde

 




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