CRISIS CLIMÁTICA

Las biocostras favorecen suelos resilientes a daños por la crisis climática

biocostras Fotografía de archivo. EFE/Rodolfo Blanco Cué

Un experimento de campo de siete años liderado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) en el que participa la Universidad de Alicante (UA) demuestra que las biocostras, las comunidades de organismos que viven en la superficie del suelo, promueven firmes más resilientes a los impactos de la crisis climática.

Esos organismos pueden mitigar los efectos inducidos por el aumento de temperatura y la disminución de lluvia sobre la disponibilidad de metales en el suelo, según recoge el estudio, cuyos resultados se publican esta semana en la revista internacional Communications Biology.

Los investigadores subrayan la importancia de este dato, argumentando que el cambio climático provoca aumentos en la temperatura y disminución del agua disponible en el suelo, lo que produce frecuentes efectos ecológicos negativos, según recoge la UAM en una nota.

Análisis de los cambios provocados por crisis climática

El experimento, en el que también participan investigadores de la Universidad de Alicante (UA), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Cádiz (UC) ha permitido analizar los cambios que producen los aumentos de temperatura, la minoración de la lluvia y la presencia de biocostras sobre la disponibilidad de metales en suelos.

Los resultados demuestran que el aumento de temperatura y la disminución de lluvia aumentan la disponibilidad de algunos metales, pero que la presencia de biocostras “amortiguan este aumento”.

De este modo, los resultados sugieren que el aumento de temperatura y la disminución de lluvia provocan una mayor vulnerabilidad de los nutrientes metálicos al lavado y pérdidas en suelos, mientras que las biocostras promueven suelos más resilientes a los impactos del cambio climático.

Papel protector

El investigador de la UAM y autor responsable del artículo, Eduardo Moreno, sostiene que las biocrostras ejercen “un papel protector” ante impactos asociados a los cambios que provocan parámetros similares a los modelizados en escenarios futuros de cambio climático.

Por ello, llama a proteger las costras biológicas de los suelos para conservar las zonas áridas, que ocupan ya más del 40 por ciento de las zonas terrestres emergidas, “y que van a seguir aumentando en el futuro como consecuencia de la presión antrópica”, concluye el investigador. EFEverde

 




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