Berlín aspira a transformar de arriba abajo su sector energético

Berlín aspira a transformar de arriba abajo su sector energético

Berlín (EFEverde).- Berlín aspira a transformar de arriba abajo su sector energético, "apagar" la nuclear, reducir emisiones y zambullirse en las renovables, y todo sin lastrar los precios, poner en riesgo el suministro o deteriorar su competitividad económica: ¿La cuadratura del círculo?

La canciller alemana, Angela Merkel,  explica hoy ante el Bundestag (cámara baja) este proyecto personal que lanzó en su anterior legislatura, tras la catástrofe atómica de Fukushima, y que acaba de situar como el “problema principal” que va a afrontar su nuevo gabinete de gran coalición.

Esta calificación implica reconocer la complejidad legal, política y económica de la iniciativa, cuyo éxito pasa por ejecutar ingentes inversiones públicas en infraestructuras e investigación, desmontar un ciclópeo sistema de ayudas públicas, contener la explosión de costes que irrita a consumidores y empresas del sector, y atender a las críticas de ecologistas y la oposición.

Es más, según los expertos, este proyecto puede marcar el futuro de los dos principales líderes políticos del país: la canciller cristianodemócrata y su ministro de Economía y Energía, Sigmar Gabriel, presidente del Partido Socialdemócrata (SPD).

La canciller ha denominado su apuesta “Energiewende”, un término que podría traducirse como “Transformación energética”, pero que incluye la palabra “Wende”, la misma con que se designa al proceso de reunificación del país tras la caída del Muro de Berlín, lo que da una idea de la relevancia que le quieren dotar.

Merkel indicó recientemente que los vectores políticos sobre los que debe articularse este cambio radical deben ser la “seguridad en el suministro”, la “estabilidad de los precios” de la electricidad y la “protección medioambiental”, pero el diablo está en los detalles.

Globos con la frase "Apagar la energía nuclear" de una protesta contra la planta alemana de Neckarswestheim.

Globos con la frase “Apagar la energía nuclear” de una protesta contra la planta alemana de Neckarswestheim. EFE/Marijan Murat

Primer paso

En este sentido, el consejo de ministros acaba de aprobar el borrador de la reforma de la Ley de Energías Renovables (EEG), un primer paso en este proceso.

Este documento fija una serie de prioridades, establece una batería de plazos e hitos (“apagón” nuclear para 2022, renovables hasta el 80% de la producción eléctrica en 2050, reducción del 70% de las emisiones de CO2 para 2040), y avanza en la concreción de objetivos, dentro de un marasmo de medidas intermedias cuya disparidad da cuenta de complejidad de la empresa.

La reforma incluye, entre otras, la construcción de corredores eléctricos -del norte donde se concentra la producción eólica al sur industrial-, la integración del mercado eléctrico, la disminución de las subvenciones y exenciones, y la apuesta por las renovables más rentables.

Renovables, carbón

Mientras tanto, la realidad se ha mostrado inclemente con la transformación energética: el incremento de las renovables -que en 2013 supusieron el 23,4% de la electricidad consumida- y la desconexión simultánea de varias nucleares ha obligado a recurrir con mayor frecuencia al carbón, una fuente energética especialmente contaminante.

Como las renovables dependen de las condiciones meteorológicas y no son estables, Alemania se ha visto abocada, para asegurar el suministro en cualquier situación, a buscar un contrapeso a las renovables en sustitución de las nucleares.

De hecho, la producción eléctrica a partir de lignito, el carbón menos eficiente y más contaminante, alcanzó el año pasado su valor máximo desde 1990, con lo que los críticos destacan que hasta el momento la “Energiewende” ha elevado las emisiones de CO2.

Con respecto a los planes para reducir las ayudas públicas, Gabriel ya avanzó en unas recientes jornadas sobre energía que el actual sistema, que supuso a las arcas públicas 16.000 millones de euros en 2013 pero podría llegar a alcanzar los 24.000 millones anuales, es insostenible.

Merkel, tras aprobar el borrador de la reforma de la EEG, afirmó que Alemania tenía que centrarse en “las renovables” más “eficientes”, como la solar térmica y la eólica en tierra, dejando en un segundo plano -aunque sin abandonar- otras tecnologías como la eólica mar adentro, que aún está dando sus primeros pasos. EFEverde




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Redacción EFEverde
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