ALEMANIA ENERGÍA

Berlín aprueba la piedra angular sobre la que basar su revolución energética

Berlín aprueba la piedra angular sobre la que basar su revolución energética

Berlín aprobó hoy el ambicioso proyecto de ley que quiere convertir en piedra angular de su revolución energética, proceso que pasa por fomentar las energías renovables y apagar las centrales nucleares sin disparar los precios ni poner en riesgo el suministro.

La reforma de la Ley de las Energías Renovables (EEG), aprobada por el consejo de ministros, busca reducir las subvenciones a la producción de renovables, detener la escalada del precio de la electricidad de los últimos años y neutralizar el proceso abierto por la Comisión Europea (CE) por las ayudas de Berlín a las empresas intensivas en energía.

El ministro de Economía y Energía alemán, Sigmar Gabriel, aseguró que éste es “un exhaustivo primer paso” en la dirección correcta, que pretende aportar “sincronización” y “sistema” a la Energiewende (cambio energético), un plan que hasta ahora era “un poco anárquico” y falto de “planificación y estructura”.

El primer pilar de la normativa es el que a contrarreloj ha logrado consensuar Berlín con Bruselas, que estaba investigando si los 5.000 millones de euros que el Gobierno alemán entrega anualmente en concepto de ayudas a las empresas intensivas en energía perjudican la competencia en la Unión Europea (UE).

Gabriel explicó que el montante total de las ayudas se mantendrá a grandes rasgos, pero se alterará el reparto para cumplir los requisitos comunitarios teniendo en cuenta variables como la relación entre necesidad energética y facturación, y el tamaño de la compañía.

Así, el Gobierno alemán estima que unas 2.000 empresas recibirán menos ayudas cuando entre en vigor la ley, previsiblemente el 1 de agosto.

El ministro de Economía y Energía recalcó que eliminar totalmente las ayudas a sectores como el metalúrgico no tiene grandes repercusiones para la factura eléctrica de los hogares, pero sí consecuencias fatales para el empleo.

“Sería un compromiso frívolo cambiar 40 euros al año de ahorro para una familia de tres miembros por un par de cientos de miles de puestos de trabajo”, señaló Gabriel, que es además vicecanciller y presidente del Partido Socialdemócrata (SPD).

Otra de las grandes pretensiones del proyecto de ley es reducir considerablemente las ayudas estatales a la producción de energías renovables, que se introdujeron en 2000 para fomentar tecnologías emergentes y cuyo volumen se podría disparar hasta los 24.000 millones de euros, según cálculos del gobierno.

Gabriel y la propia Merkel han calificado en varias ocasiones este tipo de ayudas de poco sostenibles y han argumentado que el sector, ya relativamente maduro, no precisa de incentivos para prosperar.

En este sentido, el ministro de Economía y Energía aseguró que el proyecto de ley pretende también que las renovables se sometan de forma progresiva a las leyes del libre mercado, como las fuentes tradicionales.

La tercera gran apuesta de esta normativa de la gran coalición es “romper la dinámica de precios” de los últimos ejercicios, indicó Gabriel, en referencia a las fuertes subidas de la tarifa de la electricidad para los hogares, que ha desatado un debate mediático y político en la mayor economía europea.

“Los siguientes pasos en la Energiewende se van a tomar en los próximas semanas y los próximos meses”, añadió el ministro, que resaltó la complejidad de este proceso, que implica, además de lo mencionado, la construcción de grandes corredores eléctricos norte-sur y acuerdos de suministro con los países vecinos.

La reforma de la EEG incluye también una serie de objetivos como el incremento de la cuota de las renovables hasta el 80 % de la producción eléctrica para 2050 y la reducción del 70 % de las emisiones de CO2 para 2040.

Merkel lanzó la gran reforma energética en 2011, poco después de la tragedia de la central atómica japonesa de Fukushima, e incluyó en ella como punto estrella el “apagón” nuclear para 2022.

La eliminación progresiva de esta fuente de energía, que es una de las principales para Alemania tras el carbón y las renovables, implica una serie de cambios profundos en todo el sistema de producción, distribución y comercialización de la electricidad.

Además, ha provocado desequilibrios, como el repunte del consumo de carbón -que es la fuente más contaminante- y ha llevado a pérdidas a las principales compañías eléctricas del país. EFE

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