MINERÍA AZNALCÓLLAR

WWF pide a la Junta de Andalucía que abandone proyecto reapertura de mina de Aznalcóllar

Fotografía de archivo del vertido en abril de 1998. EFE/EMILIO MORENATTI

WWF ha pedido a la Junta de Andalucía que abandone el proceso de reapertura de la mina de Aznalcóllar, y recuerde lo que ocurrió “hace 22 años”, cuando se produjo “una de las mayores catástrofes ambientales de España”, con la rotura de la balsa de residuos de la mina el 25 de abril de 1998″.

Proyecto de reapertura de la mina de Aznalcóllar

En un comunicado, la organización ha lamentado que “la amenaza de este proyecto continúa“, porque “las intenciones de la Junta de Andalucía para reabrir la mina de Aznalcóllar desde 2013 no han hecho más que afianzarse hasta la actualidad”.

Ha recordado que la aprobación el pasado 9 de marzo por el Gobierno de la Junta de Andalucía del Decreto Ley 2/2020, por el que facilitan los permisos mineros, “abre el camino para poder abrir minas en Andalucía con menos garantías“.

“Reclamamos a la Junta de Andalucía que recuerde lo ocurrido en 1998 y abandone el proyecto de reapertura de Aznalcóllar por sus riesgos para los ecosistemas del Guadiamar y Doñana y al Ministerio de Transición Ecológica que no permita nunca más este despropósito”, ha señalado Juanjo Carmona, portavoz de WWF en Doñana”.

El proyecto de reapertura de la mina fue adjudicado en el 2015 por la Junta de Andalucía a las empresa Minorbis (Minera los Frailes) y Grupo México, “esta última arrastra un historial contaminante similar al de Aznalcóllar en el estado de Sonora, en México”, señala WWF, que entiende que “para reabrir la mina, el consorcio minero debe emprender acciones que suponen un grave riesgo ambiental”.

Entre ellas, cita que las adjudicatarias necesitarían que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, les autorice previamente el vaciado de la corta minera a cielo abierto de los Frailes, abandonada desde 2001.

Aguas contaminadas

En este espacio se acumulan 14 millones de metros cúbicos de aguas ácidas (el doble del volumen de lo que se derramó en el accidente de hace dos décadas), que se verterían al espacio protegido de la Red Natura 2000, el Corredor Ecológico del Guadiamar, sostiene.

Para tratar estas aguas contaminadas, la empresa adjudicataria propuso un procedimiento de depuración, que fue puesto en duda por organizaciones ecologistas, que alertaron de que no era suficiente y que las aguas que se vertieran al Guadiamar y a Doñana llegarían contaminadas.

Esta denuncia ha sido ratificada recientemente por el Ministerio de Transición Ecológica (CHG), que ha denegado, por ahora, este vertido a la empresa adjudicataria, por contener sustancias peligrosas para el Dominio Público Hidráulico que generarían impactos negativos para el Espacio Natural de Doñana.

Para WWF, “esto demuestra una vez más que este proyecto minero es muy peligroso para Doñana y que la reapertura de la mina supone un riesgo inasumible para uno de los espacios naturales más importantes del mundo”, señala en el mismo comunicado. EFEverde





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