MEDIOAMBIENTE BOSQUE

El aumento de aridez amenaza la regeneración de encinares en el Mediterráneo

Imagen de archivo. EFE/Juan Ferreras

Un estudio elaborado por el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE) concluye que la herencia de la deforestación en el pasado y el incremento de la aridez de las últimas décadas limitan la incorporación de nuevas encinas en bosques del Mediterráneo español.

En la investigación, publicada por la revista PLOS ONE, han participado investigadores del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València y la Generalitat Valenciana, la US Forest Service Pacific Northwest Research Station, la Universidad de Alcalá y la Universidad de Zaragoza.

El estudio se ha realizado en el Sistema Ibérico, donde concurren dos procesos a gran escala que pueden tener importantes repercusiones en la regeneración de sus bosques, informa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en un comunicado.

Crisis climática

Por un lado, ha analizado la huella de la deforestación de épocas anteriores para la obtención de pastos, leña y carbón en áreas que han estado sometidas al aprovechamiento humano durante los últimos 3.000 años, y por otro, el incremento en la aridez debido al aumento en las temperaturas y al descenso en las precipitaciones, ambas consecuencia del cambio climático.

El equipo de investigación ha comparado encinares en zonas semiáridas, donde el nivel de precipitación anual se sitúa en los 400-450 milímetros anuales, con otros en zonas en las que llueven 600-650 milímetros anuales, denominadas “subhúmedas”.

Encinares semiáridos

En la última década analizada (2006-2015) se registra menos de la décima parte de plantas nuevas que en las décadas anteriores en ambos niveles de precipitación, lo que se traduce en que en los encinares semiáridos el número de nuevos individuos no es suficiente para que el encinar subsista en el futuro.

“La aridez influye negativamente tanto en el establecimiento y supervivencia de las plántulas de encina, las cuales requieren protección contra la sequedad y los depredadores, como en la disminución del número de individuos y especies de árboles y arbustos que les protegen de dichos problemas”, explica Patricio García-Fayos, investigador responsable de este estudio y actual director del CIDE.

Aumento de temperatura media

Según el estudio, la aridez se ha acelerado sobre todo con el aumento de la temperatura media, una de las principales consecuencias del cambio climático, mientras que la deforestación prácticamente se ha detenido en las últimas décadas debido a que el despoblamiento rural ha disminuido sensiblemente la intensidad de actividades asociadas como la extracción de leña, carbón vegetal y la ganadería.

“Las restricciones en la incorporación de nuevas plantas ponen en grave riesgo la regeneración y, por tanto, la supervivencia de estos bosques”, advierten los investigadores.

El trabajo demuestra asimismo que “es importante conocer los procesos que influyen sobre la dinámica de incorporación de las nuevas plantas durante la regeneración de los encinares, en vistas a una adecuada gestión forestal y un mantenimiento sostenible de nuestros bosques, más si cabe en el contexto climático en el que nos encontramos”, añade la investigadora del CIDE y codirectora del proyecto, Esther Bochet.

Situación de “no retorno”

Así, los encinares del Sistema Ibérico que a finales del siglo XX recibían una media anual de precipitación de 450 milímetros o menos se encuentran en la actualidad en una situación de “no retorno” en su capacidad de regeneración espontánea.

Esto supone que también se verán afectadas negativamente aquellas especies que dependen de la encina para alimentarse o completar su ciclo vital, concluye el estudio. EFEverde




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