MALTRATO ANIMAL

Atados, heridos, muertos de hambre y abandonados

La yegua "Superviviente" se recupera en la Asociación de Amigos del Burro de un año de maltrato.

Caty Arévalo.- Atada, escuálida, sangrando y con una pata tan herida que apenas tenía ya hueso es como fue encontrada a las afueras de Madrid, entre Coslada y el barrio de Vicálvaro, la yegüa “Supervivente”, a la que su dueño había desamparado en un sufrimiento que se alargaba ya un año.

En ese tiempo, varios vecinos que ven la situación “intolerable” en la que se encuentra el animal se ponen en contacto con la Comunidad de Madrid, el Seprona y la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Madrid (SPAP).

Los primeros acuden a inspeccionar pero nunca incautan “a un animal con una inflamación que le baja, con la piel en carne viva y sangrándole, desde la pata lateral izquierda hasta el casco, donde apenas tiene ya hueso”, explica Bilfemio Romero, portavoz de la Asociación de Amigos del Burro, que finalmente se hizo cargo del animal tras convencer al dueño para que se lo cediera.

Arantxa Sanz, abogada de la SPAP, donde reciben los primeros avisos del estado en el que se encuentra la yegua, es quien se pone en contacto con Romero para que les ayude a hacerse cargo del animal cuando sea incautado o cedido por su propietario. Aunque tardan un año en conseguirlo, sucede antes lo segundo.

“Si las autoridades llevan tanto tiempo viendo a este animal sufrir por qué no han intervenido antes, por qué han tenido que esperar a que vayamos los más pobres”,  lamenta Romero.

Mejora espectacular

La yegua “Superviviente”, a quien sus “salvadores” apodan así por la historia que le precede, no lleva ni dos semanas en la espaciosa finca que esta asociación tiene en el municipio de Tres Cantos y su mejora ha sido “espectacular” tras empezar a comer y recibir las primeras curas.

Al animal le espera una recuperación “lenta” que no será definitiva hasta que estas organizaciones logren recolectar los cerca de 4.000 euros que costaría intervenirle y ponerle una prótesis de goma en el casco donde apenas tiene hueso.

“No vamos a parar hasta que podamos sacar adelante a este animal que ha sufrido tanto y devolverle la calidad de vida que no ha tenido“, insiste Romero, quien cree que a “Superviviente” le pueden quedar hasta diez años más de vida.

A menos de 40 kilómetros al norte de donde se recupera la yegua, en el pequeño municipio madrileño de El Vellón, hay un pequeño rebaño de ovejas abandonadas en una parcela cercada por una reja de aluminio.

Sobreviven gracias a la comida y al agua que le tiran desde lo alto de la reja varios vecinos del pueblo, que se dan cuenta de la situación por el mal olor que desprende la parcela, donde descubren una oveja muerta aplastada por una chapa de aluminio.

“Hemos denunciado en repetidas ocasiones la situación de estas ovejas y no se hace nada aún sabiendo que estos animales corren peligro y cualquier día mueren o asfixiadas, porque están sin esquilar a pleno sol a cuarenta grados, o porque viene el dueño y se las carga para quitárselas de el medio”, alerta Sanz.

La organización ha llegado a poner a disposición de la administración un santuario para ovejas donde podrían hacerse cargo de ellas, eso sí, previa incautación del dueño.

En la Comunidad de Madrid, el artículo 30 de la Ley de Protección Animal establece la posibilidad de incautar a un animal maltratado o abandonado, así como de imponer sanciones por ello.

¿Donde llevarlos?

Ovejas abandonadas en el municipio madrileño de El Vellón, que sobreviven gracias a la comida y al agua que le echan los vecinos. EFE/Caty Arévalo

Ovejas abandonadas en el municipio madrileño de El Vellón, que sobreviven gracias a la comida y al agua que le echan los vecinos. EFE/Caty Arévalo

“El problema es que no se hace porque no hay sitios donde llevarlos”, afirma Sanz, quien propone “que se ejecuten esas sanciones y se dedique el dinero recaudado a centros de animales donde se atiendan a los animales incautados”.

Pone el ejemplo de el CIAAM (Centro Integral de Acogida de la Comunidad de Madrid) de carácter público pero gestionado por las protectoras de la región que atiende a los animales incautados en municipios de menos de 5.000 habitantes.

Gracias a las campañas de sensibilización y esterilización que hacen desde ese centro han reducido el abandono en más de un 40% en los municipios que cubre.

Luchar contra la lacra del maltrato y el abandono animal requiere, según SPAP, una revisión de la Ley de Protección Animal, de 1990, “que defina con precisión las infracciones que deben ser sancionadas e incluya herramientas para su correcta aplicación”.EFEverde




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