RÍO JARAMA

Asociaciones ecologistas logran que Fiscalía denuncie la «cloaca” del Jarama

Vista del caudal del río Jarama. EFE/Rafa González/ARCHIVO

Tras una década de requerimientos a las distintas administraciones, asociaciones ecologistas del entorno del río Jarama han conseguido que la Fiscalía traslade al juzgado su denuncia sobre los vertidos de aguas fecales y residuos sólidos a través del arroyo Valdebebas, que han convertido en “una cloaca a cielo abierto” el mayor río de la Comunidad de Madrid.

Contaminación en una zona protegida

“Es una vergüenza que esto esté sucediendo en el siglo XXI en un país que se presupone moderno y en una zona supuestamente protegida”, señala a Efe Antonio Martínez, portavoz de la Asociación Ecologista del Jarama ‘El Soto’.

La suya es una de las asociaciones que desde 2012 vienen denunciando los vertidos de aguas fecales al río Jarama, directamente desde colectores y, especialmente, a través del arroyo Valdebebas, ya que “en los crecimientos urbanísticos que ha tenido Madrid las redes de saneamiento no dan abasto para recoger lo que circula en momentos de lluvia”, dice Martínez.

El del arroyo Valdebebas, que afluye en el Jarama en las cercanías de la localidad de Paracuellos, es el “el caso mas dramático por la cantidad de aguas fecales que vierte, que arrastran toallitas y otro tipo de productos”, que en momentos de desbordamiento llegan a alcanzar los cuatro metros de altura y permanecen colgados de la vegetación dando lugar a un paisaje tan repulsivo como siniestro.

Primera denuncia en 2012

Desde su primera denuncia en 2012, la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA), la Asociación Ecologista del Jarama ‘El Soto’, Ecologistas en Acción, el Grupo de Acción para el Medio Ambiente (GRAMA), Jarama Vivo y la Plataforma Ríos Limpios han recibido poca respuesta de las administraciones implicadas: los ayuntamientos (gestores de redes de saneamiento), la Consejería de Medio Ambiente (responsable de la conservación de las zonas protegidas Red Natura), el Canal de Isabel II (responsable de la depuración de las aguas en la mayoría de los municipios) y la Confederación Hidrográfica del Tajo (responsable de la calidad de las aguas).

“En la mayoría de las ocasiones no responden y cuando lo hacen es para pasarle la pelota a otra administración”, denuncia a Efe Martínez.

Investigación de la Fiscalía

Tras una década, las asociaciones ecologistas han conseguido que el Ministerio Fiscal investigue la denuncia que presentaron en el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil en noviembre de 2020, que formule su propia denuncia y que traslade las diligencias de investigación al juzgado, por considerar que existen indicios de un delito contra el medio ambiente.

La Fiscalía va, además, un paso más allá y apunta también a la Ley de Enjuiciamiento Criminal y a los responsables de las administraciones implicadas, que podrían haber incurrido en un delito al hacer caso omiso a hechos delictivos de los que tenían conocimiento.

“Es un caso similar al ocurrido en el río Manzanares a su paso por Getafe, donde se producían vertidos de aguas fecales sin controlar, un asunto que actualmente está en los juzgados tras la denuncia de la Fiscalía y por la que están siendo investigados varios concejales y alcaldes”, señala a Efe María Ángeles Nieto, portavoz de Ecologistas en Acción.

Degradación de la Red Natura 2000

Los vertidos en el Jarama no solo han degradado un espacio protegido que forma parte de la Red Natura 2000 y afectado a su fauna y su vegetación, sino que además suponen un caso de “contaminación biológica, porque esas aguas no han pasado por depuradoras, y se utilizan aguas potencialmente contaminadas para regar los cultivos hortícolas del Sur de la región y de Toledo”, denuncia Nieto.

“El Jarama es el río más importante de la Comunidad de Madrid en caudal y longitud, que ha formado sistemas y paisajes agrarios ancestrales, que merece un mejor trato y más respeto, pero está totalmente abandonado. Antes la población se podía bañar en el Jarama y ahora cualquiera mete un dedo”, dice Nieto.

Las asociaciones ecologistas abogan, entre otras medidas, por la construcción de tanques de tormentas que retengan los vertidos y por la sensibilización de la población sobre el daño al medio ambiente que puede suponer arrojar toallitas al inodoro.

Renaturalización del río Jarama

El caso del Manzanares es también un ejemplo, señala Nieto, de cómo un río degradado puede volver a naturalizarse si se eliminan las presiones, porque “son ecosistemas relativamente recuperables” y “la vegetación se desarrolla más fácilmente y la fauna vuelve en el momento en que dejas de contaminar el agua”. EFEverde

 




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