BOSQUE AUTÓCTONO

ARBA y las bellotadas familiares han recuperado más de 20 millones de ejemplares de bosque autóctono

Bellotas y hojas secas de un roble carballo (quercus robur). EFE/SERGIO BARRENECHEA/jgb/ARCHIVO

Lourdes Uquillas.- La Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA), que aglutina más de 40 asociaciones, ha sembrado desde el inicio de sus actividades en 1997 más de 20 millones de árboles en la Península, y pretende seguir incrementándolo con las bellotadas y siembras familiares.

Explica en entrevista a EFE el biólogo y miembro de ARBA Tres Cantos (Comunidad de Madrid) Manuel Molina, que la próxima siembra se realizará en la localidad este próximo fin de semana, después de la bellotada familiar para la recogida de las semillas el anterior sábado y domingo.

Bellotadas familiares 

Imagen de la web de ARBA Tres Cantos. EFE

ARBA es una federación formada por 40 asociaciones que reúne a vecinos en un movimiento cívico que funciona desde el año 1997 en la España peninsular, aglutinando a “personas con diversa formación”.

“La educación ambiental para concienciar sobre el entorno”, es uno de los objetivos de cada asociación de esta federación, cada una de las cuales funciona de forma “independiente y a su ritmo”, señala Molina.

Entre las actividades que realiza ARBA Tres Cantos -nacida en 1998-, están las bellotadas familiares para la recogida de semillas, sobre todo de las tres especies del género Quercus que se encuentran en la localidad: Encina (Quercus rotundifolia), quejigo (Quercus faginea) y alcornoque (Quercus suber).

Explica el biólogo madrileño, que en esta situación de crisis sanitaria se han reunido un máximo de seis personas de cada familia y manteniendo las medidas de seguridad obligatorias para la recogida de las semillas en la bellotada del fin de semana pasado.

Con las semillas recogidas, cada familia hace una selección de las que estén en mejor estado, y se dejan “en reposo tapadas con un paño” hasta el siguiente fin de semana (19 y 20 de diciembre) en el que se realizará la siembra en el Parque de los Alcornoques de la localidad tricantina.

Motivación ecológica

Una ardilla gris (Sciurus carolinensis) . EFE/Jorge Torres/ARCHIVO

ARBA Tres Cantos cuenta entre sus miembros con biólogos, ingenieros de montes, ingenieros navales, técnicos electrónicos, electricistas, entre otras ocupaciones, y estudiantes, todos de diferentes edades, pero “todos con un interés común por las plantas y una motivación ecologista”.

“De forma voluntaria y altruista” se trabaja además en un vivero de ARBA en la localidad donde todas las mañana se realizan tareas para el “cultivo de nuevos ejemplares” de plantas que servirán para las posteriores siembras.

La siembra de bellotas permite “la dispersión de las semillas”, un proceso natural denominado “zoocoria” en el que intervienen las aves o mamíferos -como las ardillas o los ratones-, animales que “almacenan los frutos por lo general cerca de las rocas”.

Sin embargo, según el biólogo de ARBA Tres Cantos, estos animales tienen “mala memoria” y en ocasiones “se olvidan de los lugares donde guardan los frutos”, lo que permite la germinación y crecimiento de algunas de las semillas “cerca de las rocas”, en un proceso en el que “una encina -planta de lento crecimiento- puede alcanzar el metro y medio en siete años aproximadamente”.

Las bellotadas familiares, cuidados y siembras se hacen todos los años, explica Molina, y con ellas se pretende “lograr la restauración ambiental del entorno con especies autóctonas”, como ya se ha logrado con 500 ejemplares en Tres Cantos.

Recuperación del bosque autóctono

Según datos de la federación, en todo el territorio donde trabajan las asociaciones se ha conseguido la restauración de unos 20,300.000 millones de árboles en total, y recuerdan que, según algunos estudios, el 90 % del suelo en la Península estuvo cubierto por algunas de estas especies, mientra que actualmente alcanza apenas el 10 % aproximadamente.

Entre otras especies, además del quercus, en Tres Cantos intentan recuperar quejigos, alcornoques, encinas, robles, pero también retamas, escoba negro, almendros, piruétano, sauco, escaramujos, rosales silvestres, majuelos o espino alvar.

Según la asociación, a pesar de la gravedad de la crisis climática, una parte de la población ha perdido la capacidad de reaccionar, por lo que es necesario “sacar a la gente del inmobilismo y aislamiento”, porque la supervivencia del entorno y de las futuras generaciones es tarea de todos.

Según la federación, es también un llamado de atención “a las autoridades para replantear el camino sobre las desastrosas consecuencias que han tenido las políticas forestales anteriores”. EFEverde

 




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