DOMINICANA MEDIOAMBIENTE

Apadrinar una planta para evitar extinción de flora dominicana

María Montecelos.- Santo Domingo.- EFEverde.- El proyecto "Misión rescate lista roja" para apadrinar 20 especies de la flora dominicana en peligro crítico de extinción, lanzado hace un mes, cuenta ya con el apoyo de una veintena de empresas del país que patrocinarán el trabajo del Jardín Botánico Nacional (JBN) para garantizar su conservación.

Al apadrinar una de estas especies, la empresas adquieren el compromiso de patrocinar la siembra y cuidado de 500 ejemplares de una variedad de planta y a desarrollar actividades educativas y de sensibilización sobre la importancia de su conservación.

La iniciativa se ejecuta a partir de una alianza entre el Ministerio de Medio Ambiente, la Red Nacional de Apoyo Empresarial a la Protección del Medio Ambiental (Ecored), la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ), y Jardín Botánico Nacional  Rafael María Moscoso, cuyo director, Ricardo García, manifestó su entusiasmo por la rápida acogida.

Ricardo García, director del Jardín Botánico Nacional, habla con Efeverde sobre el proyecto “Misión rescate lista roja”. EFE/Orlando Barría,

En declaraciones a Efeverde, García explicó que algunas de estas especies endémicas y nativas tienen interés económico, al tratarse de frutales, plantas maderables o para uso farmacéutico, pero a lo largo de los años “no se les ha dado un uso sostenible”, llevándolas hasta un punto crítico de subsistencia.

Aparte del consumo descontrolado, otros factores que afectan a la flora dominicana son el desarrollo de la agricultura y de la ganadería, el crecimiento de focos urbanos y de las infraestructuras viales y, últimamente, también la actividad minera.

Uso industrial,  atractivo para iniciativa privada

La posibilidad de dar un uso industrial a algunas variedades con el establecimiento de plantaciones ha despertado el interés de la iniciativa privada, así que los técnicos del JBN están trabajando en “la domesticación” de esas especies para su cultivo, eliminando así el riesgo de desaparición, apuntó el biólogo.

Es el caso, por ejemplo, de “la canelilla” (Pimenta haitiensis), cuya hoja es la materia prima para la elaboración del licor denominado mamajuana, originario del país.

Una plantación de canelilla podría abastecer al mercado, “tendríamos una industria que, además de la mamajuana, dada la cantidad de aceite esencial que tienen sus hojas, también permite la producción de ambientadores, óleos para aromaterapia, o usos en perfumería”, apuntó.

Las especies maderables son otro ejemplo, apuntó García, que se refirió a la tala “indiscriminada” de árboles para abastecer de madera preciosa, primero a Europa, y luego también a Estados Unidos, de modo que a día de hoy “están bajo algún grado de amenaza”, como ocurre con la caoba.

“Lo más importante es que si logramos domesticar estas especies vamos a eliminar el riesgo de que desaparezca, ya que las poblaciones silvestres quedarían a salvo” en su hábitat natural, dado que la materia prima se produciría en plantaciones. “Ahí apunta en gran medida el trabajo que estamos haciendo con la lista roja”, señaló.

Sin embargo, no todas estas especies tienen una aplicación concreta y ha sido más complicado conseguirles apadrinamiento, pero las empresas han logrado ver la importancia de su conservación para la pervivencia de los ecosistemas a los que pertenecen.

EFE/Orlando Barría

6.100 especies

La lista roja es el resultado final de un trabajo desarrollado a lo largo de 40 años recogiendo información sobre las 6.100 especies que componen la flora de la isla La Española, que la República Dominicana comparte con Haití, y de las que un 34 % no se encuentran de forma natural en ninguna otra parte del mundo.

Para su elaboración, que se hace siguiendo un protocolo internacional establecido por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se evaluaron 1.383 especies y se les asignaron tres categorías: peligro crítico, peligro de extinción o vulnerable.

Con la “Misión rescate lista roja” se da un paso más en la labor de conservación de la flora dominicana que, de no llevarse a cabo, “podría suponer la desaparición de muchas de esas especies en un plazo de diez años”.EFEverde




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