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Animales en los zoos: entre la curiosidad y el deseo de interactuar con los cuidadores

animales zoos Fotografía de una leona y su cuidador en Bioparc. Archivo EFE/ Juan Carlos Cárdenas

Natalia Molina Íñigo .- EFEverde.- La ausencia de público debido al estado de alarma ha generado un incremento de la curiosidad en los animales que habitan zoológicos, acuarios y parques naturales, además de un mayor deseo de interactuar con sus cuidadores, según han explicado a Efeverde varios trabajadores de estos establecimientos, que mantienen diariamente las rutinas de las distintas especies en la medida de lo posible.

“Mantener sus ritmos y las tareas de cuidados ayuda a asegurar su bienestar”, argumenta el director de biología del Zoo de Madrid, Agustín López, y de ahí el esfuerzo para que todos los animales continúen con su vida cotidiana a pesar de la amenaza de la COVID-19.

En el caso del Parque de Naturaleza Sendaviva de Navarra, la directora ejecutiva, Ana Marta Torres, detalla que son más de doscientas las especies diferentes que conviven en el mismo recinto y que conservan “su rutina intacta, con sus costumbres, sus salidas y sus juegos”.

En el mismo sentido, el Acuario de Gijón ilumina regularmente los pasillos de sus instalaciones como si el aforo de visitantes fuera normal, ya que una alteración en los horarios de luz “podría perjudicar a los cerca de 4.000 animales que nadan en sus tanques”, ha apuntado su director general, Alejandro Beneit.

Curiosidad y deseo de interacción

Una cuidadora protegida contra el coronavirus da de comer a un grupo de lémures del Zoo de Madrid. EFE/Rodrigo Jiménez

Ahora bien, son muchos los animales que han notado la ausencia de público y por ello sus cuidadores, en los que apenas reparaban antes del estado de alarma, se han convertido en motivo de curiosidad, según reconoce una de las veterinarias de Bioparc en Valencia, Loles Carbonell, quien recuerda que “cuando había gente y pasabas a su lado, no te hacían mucho caso, pero ahora he observado cómo se fijan en nosotros, se acercan hasta la orilla de las rías, que es la zona más cercana al público, para vernos”.

Algunos animales más acostumbrados a interactuar con el público, como las cabras de granja del zoológico madrileño, notan más esa ausencia y “buscan nuestra cercanía cuando nos aproximamos con mayor frecuencia de la normal”, ha reconocido López.  

Una cuidadora da de comer a una cría de muflón. Fotografía cedida por Sendaviva.

Las especies silvestres que habitan en los espacios naturales alrededor de estos centros, como conejos y aves, también han aprovechado la falta de humanos para “ampliar el radio de su territorio” y visitar a sus vecinos de los zoológicos, ha añadido el biólogo.

Nacimiento en la primavera confinada

Además, la primavera “significa un período de mucha actividad debido al ‘boom’ de nacimientos, embarazos y el inicio de cortejos”, otra rutina que no ha cambiado, por lo que la reproducción de las especies es similar a la de años precedentes y los recintos se están llenando de “polluelos de búho real, lechaza y hasta una cría de elefante en Madrid” y de “muflones, patos, ovejas, ciervos y gamos” en Sendaviva.

Desde Bioparc Carbonell celebra “con gran alegría” que durante el confinamiento se produjo el alumbramiento de dos especies en peligro crítico de extinción: una gacela Mohrr y un antílope bongo.

Consecuencias del coronavirus

El coronavirus ha obligado a tomar medidas entre el personal que atiende estos centros, reduciendo el número de trabajadores, que actúan en grupos más pequeños incrementando además sus ya de por sí estrictas medidas de higiene.

Sus equipos de protección han extrañado especialmente a las aves rapaces, que también siguen entrenando sus números y han debido acostumbrarse al nuevo aspecto de sus cuidadores “poco a poco”, aclara López.

Aunque todavía no hay fecha para la reapertura de estos espacios, todos los expertos coinciden en que no creen que, cuando se produzca, afecte a los animales de manera negativa porque aunque “ahora están en un momento de calma y relajamiento, el animal necesita activación” y “les encanta curiosear e incluso jugar con la gente que les observa”, según Torres. EFEverde

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