Animales con 'espíritu viajero', trayectos entre la vida y la muerte

BIODIVERSIDAD ANIMALES

Animales con ‘espíritu viajero’, trayectos entre la vida y la muerte

Animales con 'espíritu viajero', trayectos entre la vida y la muerte Una mariposa monarca en Ciudad de México. EFE/ Sáshenka Gutiérrez

Rafael González.- Depredadores, enfermedades, fuerte viento, despeñamientos o caídas constituyen algunos de los peligros a los que se enfrentan los animales 'viajeros' durante el transcurso de sus trayectos, en muchos casos kilométricos, donde una mala decisión o las circunstancias del azar les puede suponer la vida o la muerte.

La principal causa que lleva a un animal a iniciar un largo viaje es la carencia de recursos para subsistir, además de otros motivos como el cambio climático o el descenso de los nutrientes en los ecosistemas, ha explicado a Efe el autor del libro ‘Viajeros. Animales Extraordinarios’, Xulio Gutiérrez.

Las especies “tienden a ser sedentarias y a vivir en el mejor sitio posible”, a pesar de que ese lugar ideal “no siempre persiste en el tiempo”, como es el caso de las praderas situadas en latitudes altas, que “permanecen cubiertas de nieve con la llegada del invierno” y, por tanto, aquellos animales que allí habitan “tienen que marcharse para buscar alimento”.

El cambio climático “está alterando los ecosistemas de forma brutal”, ha lamentado el biólogo, quien ha puesto como ejemplo a las cigüeñas españolas, unas aves que “habitualmente migraban desde la Península hasta África”, pero debido a este problema y a la “existencia de vertederos con comida”, se han hecho sedentarias, pues durante el frío “encuentran el sustento que antes no tenían”.

Ñu azul, “atleta extraordinario”

Hay desplazamientos “muy peligrosos”, como el del ñu azul, un antílope “feo y desgarbado”, presente en la sábana africana, al que “intentan cazar muchísimas especies” como leopardos, cocodrilos, guepardos, leones o hienas y, para resguardarse, se ve obligado a migrar, porque sería “más arriesgado” permanecer quieto en un sitio donde “la mayoría de los carnívoros son territoriales”.

Este antílope, que “va dejando atrás a sus enemigos”, se defiende a través de la velocidad, dado que supera los 100 kilómetros por hora en carrera corta y puede galopar a 70 kilómetros por hora durante más tiempo que sus perseguidores.

“Si los ñus toman una mala decisión y, en lugar de seguir su camino por un valle, continúan por una zona más montañosa o escarpada, sufren muchas bajas, como consecuencia de los despeñamientos o caídas”, ha precisado Gutiérrez.

El viaje del ñu azul, un “atleta extraordinario” que realiza el recorrido “más numeroso de las migraciones terrestres”, resulta “muy curioso” porque comparte el trayecto con otras especies como gacelas, cebras o impalas, con la intención de “aprovechar las capacidades de todos ellos en la detección de depredadores”.

Lemming, roedor de pelo suave

La publicación, editada por Kalandraka, también recoge la marcha del lemming, pequeño roedor sedentario de pelo suave, que habita en las regiones árticas de Eurasia y Norteamérica, el cual “genera ese impulso de viajar” para encontrar comida, porque “cada cierto periodo de tiempo” su población “aumenta tanto que puede multiplicarse por treinta” y “la vegetación escasea”.

Así, “millones de ejemplares se dispersan en grandes grupos en todas direcciones” y, guiados por su instinto, los lemmings se desplazan “rápidamente en línea recta sin importarles los accidentes del terreno”, por lo que “escalan montañas, atraviesan pantanos e incluso cruzan ríos y lagos, porque son buenos nadadores”.

Mariposa monarca

En el caso de la mariposa monarca, “uno de los pocos insectos migratorios”, se desplaza desde Alaska hasta México y lleva a cabo un viaje intergeneracional, ha señalado el experto, quien precisa que las que llegan a su destino “son las nietas de las que partieron en primer lugar”.

La travesía de este lepidóptero, “muy difícil de descubrir”, se conoció gracias a la participación de miles de voluntarios en los años noventa, quienes “pegaron a los ejemplares minúsculas etiquetas de papel de seda para que no les molestaran en su vuelo” y, a través de “capturarlas y recapturarlas durante kilómetros y kilómetros”, se comprobó “exactamente” cuáles eran sus rutas.

Esta especie de mariposa, de colores brillantes y tamaño considerable, que “vuela en enormes bandadas formadas por millones de individuos”, evita ser una presa para sus depredadores gracias a una planta “muy venenosa”, la asclepia, de la que se nutren cuando son larvas, y acumulan el veneno en su cuerpo.

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Dos mariposas monarca en la sierra de Chincua, en el en el estado de Michoacán (México). EFE/ STR /Archivo

De esta manera, “cuando un ave, otro insecto o mamífero intenta comerla, la escupe porque le sabe horrible”, ha manifestado el biólogo, quien especifica que la naturaleza la ha dotado de una forma de protección, resultado de un proceso de “ensayo y error”, que se ha prolongado durante “decenas de miles de años debido a la selección natural”.

Uno de sus principales enemigos es el viento y, a veces, “cuando tiene la mala suerte de ser arrastrada por una fuerte ráfaga”, puede llegar a Europa, ha expresado Gutiérrez, quien recuerda haber visto alguna en la comunidad gallega, donde posee “nulas posibilidades de supervivencia o reproducción”.

‘Espíritu viajero’

Todos estos animales no se desplazan porque posean un ‘espíritu viajero’ como tal, dado que este concepto tiene que ver con una cuestión humana, sino por un “instinto de supervivencia”, es decir, con el objetivo de “sobrevivir a toda costa”.

“Si las especies disponen de recursos y las condiciones ambientales son adecuadas durante todo el año, carecen de ese ‘espíritu’ o instinto para desplazarse”, ha concluido Xulio Gutiérrez, quien añade “para qué irse a otro destino si allí están bien”. EFEverde




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