NATURALEZA INVIDENTES

Amor ciego por las aves

  • José Carlos Sires, coordinador del grupo local de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) en Sevilla, es un apasionado de las aves que pese a su ceguera total ha identificado ya más de doscientas especies por su canto y sus reclamos, de las que también acumula centenares de grabaciones.

Amor ciego por las aves Un niño sujeta a un ejemplar de carricero común tras ser anillado por técnicos de SEO/BirdLife.

Alfredo Martínez.- Sevilla, 24 oct (EFEverde).- José Carlos Sires, coordinador del grupo local de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) en Sevilla, es un apasionado de las aves que pese a su ceguera total ha identificado ya más de doscientas especies por su canto y sus reclamos, de las que también acumula centenares de grabaciones.

Sires, quien nació en Sevilla en 1983 con problemas de visión, ha explicado en una entrevista con Efe que se quedó ciego a los 6 años, por lo que la única imagen que conserva de un ave es la de “una bola amarilla saltando de un palo a otro en su jaula”, en alusión a un canario de su casa.

Su “pasión” por la ornitología surgió cuando el profesor de música de su colegio, Antonio Almanza, trajo a clase una cinta de casete de cantos de aves.

“Fue un flechazo; me enamoré de la cantidad de cantos y sonidos de las aves, de su variedad”, rememora.

Años más tarde, otro profesor, José Antonio Virtu, aficionado a la ornitología, transformó el amor de Sires por las aves en auténtica pasión gracias a excursiones por las marismas de Doñana o la Sierra Norte sevillana.

“Si yo ya estaba bien predispuesto para la ornitología, estas salidas a lugares mágicos, como La Rocina, en el Rocío, o la Dehesa de Abajo, acabaron por atarme a esta afición”, explica.

Sus padres le regalaron la “Guía sonora de las aves de España“, de dos casetes, que devoró hasta el punto de que “en una semana me aprendí los cantos de centenares de especies; distinguía los sonidos y los diferenciaba pero no podía ponerles nombre porque no sabía qué especie era; pero ese regalo me cambió la vida”, asegura.

Sucesivas salidas al campo, junto a ornitólogos y naturalistas le permitieron poner nombre y ordenar los cantos que había memorizado, tarea que completó al asistir a anillamientos, que le permitieron “disfrutar con tener un pájaro en las manos y reconocerlo con el tacto” y con la cría de canarios, a la que es muy aficionado.

Rastreador de cantos

El regalo de un equipo de grabación le indujo a grabar cantos y reclamos de cientos de aves, labor que publica en la página de internet xeno-canto.org.

Sires, quien el 3 de noviembre disertará sobre el canto de las aves en la Casa de la Ciencia del CSIC de Sevilla, duda al elegir la especie más melodiosa, aunque apunta al ruiseñor común.

Sostiene que los ciegos no tienen una mayor capacidad auditiva, sino que prestan más atención a los estímulos sonoros, olfativos o táctiles que las personas no invidentes, a las que anima “a que experimenten mejor la naturaleza; a que cierren los ojos y disfruten de los conciertos sonoros, de los olores, del tacto de una hoja”.

En su opinión, “el paisaje sonoro de la naturaleza” es igual o más importante que la belleza del canto de un ave y evoca, como ejemplos, un amanecer primaveral en el Lucio del Lobo, en el corazón de Doñana, donde se entrelazaban el canto de miles de aves con el sonido producido por el batir de sus alas o por sus chapuzones en la marisma, o el poderosísimo reclamo del buitre leonado durante la cópula, resonando en los estrechos canutos de los bosques de Cádiz.

Advierte de que algunas aves, como los pajarillos forestales o palustres, son más fáciles de identificar por su canto que visualmente, pues suelen permanecer ocultos en la vegetación.

También explica que el canto territorial solo lo emiten los machos, salvo alguna excepción, mientras que ambos sexos y los polluelos lanzan diferentes reclamos y cantos de celo o de alarma.

Una de las aves más problemáticas para identificar con el oído es el estornino pinto, porque imita el canto de otras especies tan fielmente que pude confundir al observador no avezado.

Entre sus objetivos más ansiados por escuchar cita el águila imperial ibérica y los escasísimos ejemplares de urogallo o de alondra ricotí que sobreviven en la Península Ibérica.

Técnico de talleres de educación ambiental para invidentes, lamenta que esta actividad haya decaído, por lo que anima a recuperarla a la ONCE y a las administraciones y entidades, y está convencido de que “cada vez hay menos pájaros” en España, donde los olivares “que hace pocos años eran árboles con mucha vida ahora están vacíos porque se los han cargado con tratamientos fitosanitarios” o algodonales convertidos “en auténticos desiertos ornitológicos”. EFE




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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