BIODIVERSIDAD MONUMENTOS

La Alhambra acoge cerca de 140 especies animales que viven a ‘cuerpo de rey’

Vista de la Alhambra desde el mirador de San Nicolás. EFE/ Purificación León

Rafael González .- Efeverde .- A pesar de que no poseen sangre azul ni visten lujosos trajes, alrededor de 140 especies de animales vertebrados -entre mamíferos, aves, reptiles o anfibios- habitan a ‘cuerpo de rey’ en el complejo de la Alhambra de Granada, uno de los monumentos más visitados de España.

Este conjunto monumental dispone de una riqueza patrimonial que “va más allá de su estructura arquitectónica y de los elementos constructivos y decorativos que lo embellecen”, explica a Efeverde la jefa del servicio de Jardines, Bosques y Huertas del Patronato de la Alhambra y Generalife, Catuxa Novo.

La naturaleza, según Novo, cohesiona valores como el patrimonio cultural, el paisaje, el agua o la biodiversidad al crear una “simbiosis perfecta entre ellos” y pone de manifiesto “la necesidad de llevar a cabo una propuesta integral de protección, conservación y uso racional”.  

Los anfibios, asegura, “son actualmente los vertebrados terrestres más amenazados a nivel mundial, con más de un tercio de las especies conocidas en riesgo de conservación”.

“Aunque estos vertebrados son muy antiguos y fueron los primeros en poner pie en tierra firme, paradójicamente podrían ser los primeros en desaparecer”, lamenta esta experta, quien precisa que, dada su fragilidad, su presencia y reproducción en los jardines, como indicadores biológicos, “denotan una buena gestión de los espacios”.

Así, el trabajo sostenible tanto de albercas como de fuentes “propicia su cría y también la presencia conjunta de otras especies de fauna auxiliar, que ayudan a mantener libres de mosquitos el conjunto de elementos hidráulicos del monumento y los cármenes asociados”.

Recuperación de anfibios

En la actualidad, se trabaja especialmente en la recuperación de tres especies de anfibios en regresión en toda su área de distribución y con presencia antigua en el valle del Darro, como son el gallipato (Pleurodeles waltl), el sapo partero bético (Alytes dickhilleni) y, más recientemente, el tritón pigmeo (Triturus pygmaeus).

En todos estos casos, apunta Novo, se ha logrado su reproducción y cría en el espacio monumental, por lo que se ha reforzado la presencia de anfibios en este territorio, que estaba limitada al sapillo pintojo (Discoglossus galganoi), el sapo común (Bufo spinosus) y la rana verde común (Pelophylax perezi).

Un anfibio en la Alhambra de Granada. EFE/ Patronato de la Alhambra y Generalife

Aves insectívoras y cazadoras

Además, el monumento granadino acoge “sobre todo aves insectívoras y cazadoras”, como córvidos o abubillas, entre otras, y en el caso del gran grupo de los paseriformes -orden de aves de pequeño tamaño- constituyen “una pieza esencial dentro del control biológico de las plagas de invertebrados”.

Asimismo, la presencia de territorios de caza para rapaces nocturnas “ayuda a mantener controladas las poblaciones de roedores y de gatos ferales desde el punto de vista ecológico”.

“Pronto esperamos poder albergar en el entorno alguna pareja de rapaz forestal diurna que nos ayude, junto con las garduñas, zorros y ginetas, en el control de palomas bravías y forestales y estorninos, cuyo número ha aumentado en los últimos años, sobre todo la paloma torcaz”, declara.

Los erizos forman parte de la “fauna amable”

Los erizos, que también forman parte de la “fauna amable” de la Alhambra “gracias a sus hábitos insectívoros y a la simpatía social que suscitan”, son “indicadores de la salud de las huertas y espacios forestales del entorno”.

Sus hábitos alimenticios depredadores de babosas y caracoles, entre otros invertebrados, “nos ayudan a mantener también a raya a unas especies que pueden convertirse en plagas”, manifiesta.

“Una Alhambra saludable desde el punto de vista ecológico es capaz de maximizar los importantes servicios que proporciona a la sociedad”, indica Novo, quien precisa que puede contribuir al disfrute espiritual y estético, al conocimiento del patrimonio histórico y arquitectónico, a mejorar la calidad del aire, la regulación climática, la retención del suelo, la disponibilidad de recursos hídricos, las actividades recreativas o la riqueza en flora y fauna.

Desde la Alhambra, referente internacional y uno de los entornos monumentales más conocidos de España, “debemos ser bandera de gestión integrada y sostenible de nuestros espacios ajardinados y forestales”, concluye. EFEverde 

 




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