Cirros, cumulos... y algunas curiosidades que, quizá, no conocías de las nubes

METEOROLOGÍA NUBES

Cirros, cumulos… y algunas curiosidades que, quizá, no conocías de las nubes

Cirros, cumulos... y algunas curiosidades que, quizá, no conocías de las nubes Archivo EFEverde @arturolarena para @efeverde

Madrid  (EFE).- La depresión aislada en niveles altos (DANA) ha dejado lluvias y tormentas a su paso por España, pero previas y posteriores a esas precipitaciones, las nubes han hecho acto de presencia y tienen un papel decisivo en las predicciones y avisos meteorológicos.

La Organización Mundial de Meteorología (OMM) define las nubes como “meteoros consistentes en partículas diminutas de agua líquida o hielo, o de ambas, suspendidas en la atmósfera y que en general no tocan el suelo.

Según la OMM, el farmacéutico y meteorólogo aficionado Luc Howard recogió en 1803, en el ensayo “The Modifications of Clouds” (La modificación de las nubes), el actual sistema internacional de clasificación de nubes recoge diez géneros.

Cirros, cumulos…

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Imagen facilitada por el portavoz de la Aemet, Rubén del Campo, de nubes altas. EFE

Hay diversas formas de clasificar las nubes, ha explicado a EFE el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Rubén del Campo, quien ha añadido que una de esas formas es de acuerdo a la altitud, factor que determinará “una composición diferente y los fenómenos meteorológicos asociados también serán distintos”.

Dentro de esa clasificación hay cuatro grandes grupos, empezando por las más altas hasta las más cercanas a la superficie de la Tierra, según Del Campo.

Entre las nubes altas, están los cirros, ubicados entre cinco y siete kilómetros de altitud, formados por cristalitos de hielo, no son demasiado densas, permiten el paso de la luz del sol y tienen “formas de hebras e hilos” en las capas alta de la troposfera”.

Los homogenitus (de origen humano) son un segundo tipo de nubes altas y “están producidas por la actividad humana”, concretamente de “de forma artificial a partir de las estelas de condensación de los aviones”.

Los homogenitus, las nubes “auténticas”

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Imagen facilitada por el portavoz de la Aemet, Rubén del Campo, de nubes medias. EFE

Según Del Campo, desde el año 2017, la OMM considera a los homogenitus como “nubes auténticas”, que aunque no dejan lluvias tapan parcialmente el cielo.

Entre dos y siete kilómetros de altura, se encuentran las nubes medias, que son “más densas, tienen mayor contenido en agua y pueden estar compuestas por gotitas de aguas y cristalitos de hielo.

En este apartado están los altoestratos y los nimboestratos que son “capaces de tapar el sol y dejar cielo cubierto”.

Los nimboestratos (cuyo nombre procede del término en latín nimbus, que significa lluvia), dejan mucha lluvia en general continua y persistente, durante largos períodos de tiempo, de manera uniforme y moderada y en una gran extensión geográfica. Es la denominada lluvia estratiforme.

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Imagen facilitada por el portavoz de la Aemet, Rubén del Campo, de nubes bajas. EFE

Entre las nubes bajas, es decir las que se encuentran entre el suelo y dos kilómetros de altura aproximadamente, están los estratocúmulos y los estratos.

Los estratocúmulos “oscurecen bastante el cielo y dan una sensación de amenaza de lluvia, pero dejan muy poca precipitación porque tienen poco grosor y no alcanzan grandes altitudes”.

Este tipo de nubes están asociadas a un tiempo más bien estable, es decir, “no favorece la precipitación y solo algunas lloviznas”; y cuando están muy cerca del suelo, y disminuyen la visibilidad horizontal a menos de un kilómetro, forman la niebla -que es una nube a ras de la superficie-.

Un cuarto grupo son las llamadas de desarrollo vertical, según el experto de Aemet, “empiezan siendo pequeñas, pero crecen conforme avanza la tarde ayudadas por el calor de la superficie y por la presencia de aire frío en las capas altas de la atmósfera, ese contraste de temperaturas favorece su crecimiento”.

Pueden alcanzar alturas entre los 13-15 kilómetros, e incluso superiores, porque son nubes de gran crecimiento vertical y son conocidas como cúmulos y cumulonimbos.

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Imagen facilitada por el portavoz de la Aemet, Rubén del Campo, de nubes de desarrollo vertical. EFE

Los cumulonimbos, “típicas de regiones tropicales y de nuestras latitudes en verano y más difíciles de predecir”, dejan chubascos más intensos y tormentas fuertes, con granizo y fenómenos meteorológicos más adversos.

Debido a su tamaño, los cumulonimbos “son capaces de desembocar en estos fenómenos extremos pero afectan a zonas geográficas más pequeñas que los otros tipos de nubes”.

Según Del Campo, las nubes que dejan las precipitaciones más intensas son las nimboestratos y los cumulonimbos, “son diferentes formas de llover de acuerdo a las formaciones”.

Los nimboestratos suelen ir más asociados a borrascas y sistemas frontales, que “suelen visitar nuestro país sobre todo en otoño-invierno”.

Los cumulonimbos, en cambio, son más frecuentes a finales de primavera, verano y comienzos del otoño.
Hay zonas y épocas del año donde son más frecuentes un tipo de nubes, pero las mismas pueden darse en cualquier sitio y mes del año.

La ubicación final de una Dana es determinante para saber dónde se van a producir los cumulonimbos, que dejan tormentas intensas.

La formación de estas nubes es muy sensible a la ubicación de la dana, ha concluido Del Campo. EFE
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