El Alcornoque o el pino piñonero, árboles que podrían frenar incendios forestales en Portugal

Árboles como el alcornoque o el pino piñonero son especies que, según los expertos, podrían ayudar con su repoblación a paliar los efectos devastadores de los incendios forestales que cada año arrasan miles de hectáreas en Portugal.

Domingo Patacho, responsable del área de arbolado en la asociación ambientalista portuguesa Quercus, explicó en una entrevista a EFE con motivo de la celebración hoy del Día Mundial del Árbol, que las intensivas repoblaciones de eucaliptos que se han practicado en Portugal han acarreado muchos problemas.

En el año 2010 (último del que se tienen datos) ya había, según Patacho, 812.000 hectáreas de eucaliptos en Portugal, por lo que “se pierde mucha diversidad arbórea” y, además, “para su plantación hay que mover la tierra de forma muy violenta”.

Para el representante de Quercus, las grandes plantaciones de eucaliptos que han proliferado en el Centro y Norte de Portugal han favorecido grandes fuegos ya que cuando se incendian los bosques de eucaliptos es muy difícil controlar las llamas debido a que se propagan muy rápido por las copas.

A cambio, “es importante repoblar con árboles como el alcornoque, debido a que se favorece la biodiversidad y, además, se genera riqueza, ya que hay mucha industria ligada al corcho”.

En Portugal, según Patacho, hay alrededor de 739.000 hectáreas de alcornoques y existe una potente industria de extracción de corcho para la elaboración de tapones de vino, sobre todo.

Otro árbol sobre el que, a juicio de este experto, se debería de apostar en Portugal es el pino piñonero (“Pinus pinea”), ya que, al igual que el corcho, favorece la biodiversidad y se asocia muy bien con otros animales y plantas.

Además, los piñones que se extraen de estos pinos generan mucha riqueza, ya que tienen un importante mercado en el sector alimentario.

En los últimos años, las repoblaciones efectuadas en Portugal se hicieron sobre todo de eucaliptos, alcornoques y pino piñonero.

Entre las plagas más relevantes que afectan a la salud de los árboles de Portugal está la conocida como “La Seca”, un hongo que acaba arrasando la masa arbolada de las dehesas y que en España ha proliferado sobremanera durante la última década en Extremadura, Andalucía o Castilla y León.

En Portugal, este hongo se ha propagado en las zonas del Alentejo, cerca de Badajoz.

“Es muy difícil controlar esta plaga, por lo que hay que potenciar prácticas de gestión agrícola que no favorezcan la aparición de este hongo”, apunta Patacha.

Al experto de Quercus le preocupa la conservación de un árbol “único de España y Portugal”, el quejigo, ya que su tala está permitida y cada vez quedan menos quejigos centenarios, por lo que la especie está amenazada.

Entre los árboles más antiguos y singulares de Portugal se encuentran los olivos de Reguengos de Monsaraz, en la región del Alentejo, donde hay ejemplares de entre 2.000 y 3.000 años, según Domingo Patacha, que fueron plantados por los fenicios.

Otro árbol singular, denominado “La madre de los alcornoques”, debido a su gran tamaño, se encuentra en Marateca, pueblo próximo a Setúbal, y calculan que tiene alrededor de 250 años.

Y uno de los que más turistas visitan es el “Roble de Calvos”, en la comarca de Povoa de Lanhoso (distrito de Braga), donde hay incluso un centro de interpretación dedicado a este ejemplar que ronda los 400 años. Efeverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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