CORONAVIRUS RECICLAJE

Aislante térmico: nuevo uso para la ropa que se deseche tras el confinamiento

aislante Silvia, en la aldea de Candedo (Ourense). EFE/Carlos Puga

Carlos es fotógrafo y Silvia, su pareja, bióloga. Pasan el confinamiento en una autocaravana, no casualmente, es su casa. Están en Vilaxoán, en Pontevedra, muy cerca de la playa, pero en Ourense, en la aldea de Candedo, tienen su otra base y un plan de restauración para el que necesitan ropa que ya no se emplee.

Lorena Rodríguez de la Torre.-

Esas prendas van a reciclarlas para convertirlas en un excelente aislante térmico. Así, alargan la vida útil de un material que ya ha cumplido su ciclo de uso y, a su vez, reducen la huella de carbono.

“Todo empezó hace tres años cuando me encontraba en el macizo central haciendo fotos. Conocí a Silvia cuando ella iba a participar en una carrera”, relata Carlos.

En el mismo lugar, por azar, descubieron a Esther y a Aitor, vecinos de Candedo, que les invitaron a su casa, un convite al que sucedieron largas horas de conversaciones y paseos conjuntos, cuenta el reportero gráfico a EFE.; así, germinó un plan de rehabilitación, que hoy está hibernando debido a la crisis sanitaria.

Un refugio en plena naturaleza

El amor de Carlos y Silvia por Candedo fue de esos a primera vista, como el suyo propio; “inmediatamente, me enamoré de la zona. Nos atrapó”, comenta Silvia. Esta parroquia, enclavada en Chandrexa de Queixa, se ha convertido en una suerte de refugio para los dos.

El lugar cumple con sus expectativas, pues lo primero que se encuentra cualquiera al llegar a Candedo son casas en ruinas y pocos vecinos, menos de una decena, pero Silvia y Carlos han sabido ver más allá.

La tranquilidad es una de las señas de identidad de este oasis situado en plena naturaleza y muy cerca de un embalse. Que esté casi aislado no es un problema, dista tan sólo cinco kilómetros de Chandrexa, y, a menos de treinta, están los núcleos de Trives y Castro Caldelas.

En una larga caminata, asomó la bombilla de las ideas.

“Nosotros ya buscábamos algún lugar en el que quedarnos para cuando no podamos conducir”, explica Puga. Para qué pensar más, si es el ideal, observó Aitor. E incluso no solamente como vivienda sin más. Mejor un anhelo colectivo.

Silvia y Carlos ya han conseguido comprar un terreno en el que pretenden hacer una pequeña casa en la cual asentarse en un futuro y que sirva de “punto de encuentro” para todos aquellos que compartan su pasión por la cultura, el arte y el ecologismo.

No queremos que sea un negocio, ni un alojamiento turístico“, tercia rápidamente Puga.

Aislante térmico a partir de tejidos

Con la vista puesta en el momento en que se levanten las restricciones, barajan las distintas posibilidades para un planteamiento personal que no tiene fecha de finalización. Por ahora, piden ropa usada que, si todo va bien, contemplan utilizar como aislante térmico para las cámaras de suelo, paredes y tejado.

Es sugerencia de Aitor que, como buen artesano, ha aprovechado este confinamiento para ir dando forma al proyecto común con los elementos disponibles. Así, el lugar ya cuenta con un buzón, al que han llegado los primeros libros, y pueden verse hasta casas nido. Los pajaritos, cohabitan.

Mientras Carlos y Silvia siguen en su hogar rodante, Aitor, la tercera pata de este negociado, sopesa crear jardines silvestres. Después, un huerto, biblioteca y talleres.

Todos los materiales que utilizan son “de aprovechamiento”, como a Carlos y Silvia les gusta decir. En sus redes sociales, destacan los diferentes usos que pocos se plantean dar a las cosas, como un piso de madera que no vale para el suelo de la casa y que sí puede servir para hacer otro mobiliario, por ejemplo una estantería, o un banco incluso.

Desarrollo rural

Su compromiso tomará Candedo. “Es una lástima que estas zonas se pierdan, las construcciones se conservan muy bien“, comparte Silvia, que reivindica el rural.

Cuando están en esa parroquia, no tienen tiempo para aburrirse: “Cuando nos apetece, vamos andando a Chandrexa, son cuarenta minutos a pie, para pillar el pan, tomar un café o ir al supermercado”.

Para las compras, ni siguiera necesitan ir a grandes, pequeñas, ni medianas superficies. No en vano, Carlos y Silvia están en grupos de wasap en los que pueden hacerse con productos ecológicos en su afán de promover una economía sostenible, apoyada “en el consumo de los de temporada”.

“Uno puede pensar que avanzar hacia este tipo de vida es ir hacia atrás. Pero esta pandemia nos ha demostrado que no es así. Cuando haces balance de las cosas a las que renuncias y las que ganas, la balanza se va claramente hacia esto último”, concluye Silvia y, por supuesto, secunda Carlos. EFEverde





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Redactora de la Agencia EFE, adscrita al departamento de EFEverde. Licenciada en Ciencias de la Información, año 1989 Fecha de nacimiento: 21 septiembre 1966 Lugar de nacimiento: Madrid