AGUA ACUÍFEROS

J.Gómez (UPV): España es un país puntero en la investigación del agua

El catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), Jaime Gómez Hernández. EFE

Lourdes Uquillas.- España es país puntero en la investigación del agua, asegura el catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia, Jaime Gómez Hernández, galardonado por sus esdudios de aguas subterráneas con el Prince Sultan Bin Abdulaziz International Prize for Water (PSIPW), el más importante en ingeniería hidráulica.

Ante la escasez de agua que existe en muchas zonas del planeta, una de las soluciones que se estudian es “la recarga artificial de acuíferos” porque “el 30 % de la población mundial se abastece del recurso de acuíferos”, explica Gómez en entrevista a EFE.

Recarga artificial de acuíferos

 

Foto cedida por la UPV del catedrático de Ingeniería Hidráulica en la Escuela Técnica Superior de
Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la UPV, Jaime Gómez Hernández. EFE

 

Es una solución que “está sobre la mesa, y hay muchos proyectos orientados a la recarga artificial”, en direntes líneas: la recarga sin más, con agua tratada en una depuradora o con el agua de tormentas que acaben recargando el acuífero.

Sostiene que la gestión de recarga con agua de tormenta “requiere el desarrollo de estructuras” que permitan la infiltración del recurso, “para que no escurra y ese aporte importante no acabe en el mar”.

España es actualmente “uno de los pioneros” en la recarga artificial de acuíferos, “tenemos un grupo de estudio liderado por la empresa Tragsatec, que lleva mucho tiempo investigando al respecto y es reconocido como pionero en el mundo”.

“Somos punteros en la investigación del agua”, señala el cuarto español galardonado con el PSIPW, premio instituido en 2002 por el fallecido príncipe Bin Abdulaziz de Arabia Saudí, un país “muy concienciado por la escasez de agua”.

El PSIPW es el “premio más importante en el campo de la ingeniería del agua a nivel mundial, tanto por su prestigio como por su dotación económica -133.000 dólares-“, señala Gómez.

Según el catedrático de Ingeniería Hidráulica en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos e investigador del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente (IIAMA), ambas entidades de la UPV, en España “siempre hemos tenido problemas sobre la gestión del agua”.

Es un territorio que se divide entre la España húmeda y la seca y “donde la gestión debe ser adecuada para aprovechar el recurso”.

Estrés hídrico en España

Explica que el norte de España tardará aún en sufrir el estrés hídrico que está sufriendo ya la parte sureste de España, la zona de Andalucía, Murcia, Alicante, la confederación del Segura, del Guadalquivir, la del Júcar y en menor medida la del Guadiana, y “que irá a más”.

En el caso del agua subterránea, dice, “el problema es la existencia de pozos no declarados, lo que hace que la gestión sea difícil de regular”, y las confederaciones hidrográficas “desconocen exactamente el agua que se está explotando”.

Es lo que sucede en Doñana, pero también en el acuífero ubicado en La Mancha oriental, donde “no era tanto la construcción de nuevos pozos sino que no había un control exhaustivo de la cantidad de pozos que se estaban explotando”, explotación que estaba “por encima de la capacidad del mismo”.

Actualmente, es un problema que se controla con imágenes de satélite que permiten saber “exáctamente” qué cultivo y en qué fase de crecimiento está en cada punto del terreno. De esa manera, cada confederación puede saber qué cantidad de agua se está utilizando.

Este sistema ha permitido llegar a un “acuerdo con los usuarios, porque hay unas normas de gestión y un procedimiento sancionador”, sostiene el catedrático, quien subraya la necesidad de detectar los acuíferos que están en una mala situación de gestión y encontrar soluciones.

Búsqueda de soluciones

En el caso del acuífero de La Mancha oriental, explica, que Albacete -que se abastecía del mismo- decidió, aprovechando que el trasvase Tajo Segura no pasa demasiado lejos, utilizar agua superficial derivada del embalse de Alarcón.

Cuando se detecta el estrés hídrico “hay que actuar”, actuación que requiere tanto “decisiones por parte de la administración como la colaboración del regante”.

Asimismo, analizar toda la situación y caso por caso y buscar alternativas como “el cambio de cultivos, cambio de usos y compra de derechos de uso del agua en caso de sequía, porque a la larga lo que se busca es la sostenibilidad del recurso”.

Explica que trabaja en colaboración con la Confederación Hidrográfica del Júcar desde hace muchos años y, ahora mismo, “estamos trabajando en la moderación de tres acuíferos”: el de La Mancha oriental, el de Requena Utiel, y el de la Plana norte y Plana sur de Valencia.

Cultivos de secano

El de Requena Utiel tiene un problema asociado debido a los permisos otorgados a los cultivadores de viñas a partir del 2006, explica, y añade, unos cultivos que antes eran de secano y ahora de regadío, “lo que ha puesto al acuífero en estado desfavorable”.

En los dos acuíferos de Valencia en cambio se analiza alternativas para abastecer a la ciudad con aguas subterráneas ya que actualmente se abastece con agua superficial procedente del río Turia.

Reforestación y retención de agua 

Considera la reforestación como un recurso válido para la retención e infiltración del agua en los acuíferos, una posibilidad que se pierde con los incendios y la erosión del suelo.

Señala que cualquier actividad antrópica que permita la recarga de acuíferos va a ayudar en épocas de sequía. “Es una cuestión de gestión y de prever esa posibilidad”.

Porque en el planeta existen una veintena de acuíferos, “algunos con sobreexplotación”.

Acuíferos en el planeta

Es el caso del acuífero de Ogallala, en Nebraska (centro de Estados Unidos), conocido como el de las Grandes Llanuras, cuya superficie es mayor que el tamaño de España, pero que durante muchos años se ha “sobreexplotado por encima de su nivel de recarga”.

Gómez Hernández explica que según las previsiones, si se mantiene el ritmo de explotación actual, “en unas decenas de años podría agotarse. Es un problema, pero Estados Unidos es una sociedad de libre comercio, donde el agua está menos regulada que aquí”, explica el catedrádico de ingeniería hidráulica español.

A algunos agricultores y ganaderos “les da igual si se agota el acuífero”, quieren explotarlo para su provecho, sacar el máximo beneficio sin pensar en las generaciones futuras.

“Desgraciadamente la administración estadounidense tiene poco que hacer”, asegura.

Recurso no renovable

Otro acuífero muy grande es el Guaraní, que se exiende en la superficie profunda de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay y es una de las reservas de agua dulce más conocidas del planeta, “tiene problemas de explotación, pero son más puntuales”.

Y hay otros acuíferos en la India, en Libia o en Arabia Saudí, en los dos últimos casos “el problema asociado del acuífero es que se sabe que no se va a renovar”.

Arabia Saudí está sobre un gran acuífero que se formó hace mucho tiempo, pero “ahora no tiene recarga, se puede explotar pero con la misma filosofía que se explota el petróleo, es decir, que se va a agotar. Es una fuente no renovable”.

Estos casos plantean “la disyuntiva de si se debe o no explotar un acuífero que no es renovable”, sostiene el experto.

Explica que hay quien opina que es una fuente para mejorar la actividad económica del país durante cien o 150 años, periodo en el que se pueden desarrollar las tecnologías para la desalinización del agua del mar, que es una alternativa para la escasez del recurso.

Sin embargo, dice Gómez Hernández, hay opiniones más conservadoras que opinan que “no se deberían tocar los recursos de los acuíferos y más bien almacenar el agua como un recurso estratégico” para el futuro.

Proyecto europeo

Actualmente, Gómez Hernández lidera el proyecto europeo InTheMED (Innovative and Sustainable Groundwater Management in the Mediterranean) en el que participa un consorcio de centros España, Italia, Turquía, Grecia, Portugal, Túnez y Alemania.  

El Premio Internacional del Agua Príncipe Sultán Bin Abdulaziz (PSIPW) de Arabia Saudí es un reconocimiento científico instaurado en el año 2002, se entrega cada dos años en cinco categorías: aguas superficiales, aguas subterráneas, fuentes alternativas de agua, gestión y innovación y creatividad.

Los anteriores españoles premiados son los doctores: Mohamed Khayet Souhaimi, de la Universidad Complutense de Madrid; Damiá Barceló, del Instituto Catalán de Investigación del Agua y Jesús Carrera Ramirez, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), de Barcelona. EFEverde

 

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