CUMBRE CLIMA

El agronegocio avanza en las tierras deforestadas de Paraguay, según informe

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Asunción (EFE).- La extensión del agronegocio en Paraguay se expandió en 2019 por las zonas deforestadas, y no solo por las tierras campesinas indígenas, como ocurría hace años, según las conclusiones del informe Con la Soja al Cuello 2019, elaborado por BASE IS, que se presenta este miércoles en Asunción.

El agronegocio ganó 175.000 hectáreas a lo largo del último año, destinadas a la producción de soja, maíz y arroz, un avance que para los investigadores de BASE IS demuestra un “ritmo acelerado”, con consecuencias para la población y el medio ambiente, señaló a Efe la directora de este centro de estudios, Marielle Palau.

Palau consideró que existe “una relación entre deforestación y agronegocio”, que atenta “contra la riqueza biocultural” de Paraguay, ya que las zonas de bosque se están convirtiendo en áreas de cultivo extensivo.

Este modelo de negocios lleva aparejado el uso de agroquímicos y, también, la importación de semillas transgénicas, con la aprobación de 12 nuevos tipos en suelo paraguayo, que se imponen a las convencionales.

Para la directora de BASE IS, esta “situación es realmente grave”, ya que pone en riesgo la producción autóctona y obliga a comprar alimentos de fuera.
“Paraguay solo es autosuficiente en mandioca y banana. El resto del año tiene que importar hortalizas y tomate, por la poca tierra destinada a estos cultivos”, apuntó.

Los datos de la investigación muestran que la importación de toneladas de hortalizas subió un 16 %, sobre todo en patatas, cebollas, pimientos o tomates.
En su opinión, estos cambios en el modelo productor responden a la política de un “Gobierno que gobierna para los agronegocios”, y puso como ejemplo la reticencia del Ejecutivo a elevar los impuestos a la soja.

Además, cree que el incremento de la construcción de infraestructuras viales, como el corredor bioceánico, tienen como finalidad favorecer la salida de estas materias primas que el agronegocio produce en Paraguay.

Más allá del impacto económico, el informe relaciona la expansión del agronegocio con “las violaciones de los Derechos Humanos”, a raíz de los desalojos campesinos “por resistir en sus territorios”.

A eso se suma el “efecto directo” en la salud por el uso de agrotóxicos, algo que prueban “cada vez más estudios científicos”, dijo Palau.

A pesar de ese crecimiento de las hectáreas destinadas al agronegocio, la directora de BASE IS observó algunos avances en el último año, como la Ley que favorece a la Agricultura Familiar Campesina, aprobada en mayo de este año.

“Es una conquista campesina, un elemento que crea condiciones para elaborar políticas públicas de apoyo a la agricultura familiar campesina”, agregó Palau.
Asimismo, también se mostró confiada en que los cambios de consumo en los países importadores así como la mayor concienciación sobre la alimentación ayuden a frenar el agronegocio.
“Los principales países que importan agronegocio, principalmente en Europa, están revisando sus límites. Que el mercado esté pensando en restricciones puede ser positivo”, puntualizó.
Palau recordó que esta toma de conciencia favorece “la producción sana y el mercado local”, y añadió que así se avanza hacia “derecho a la alimentación y en el enfriamiento del planeta”. EFE
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#Periodistaambiental, maestro en #FNPI. Premio Nacional de Medio Ambiente y de la Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad Dirijo www.efeverde.com y www.efefuturo.com @arturolarena. Más sobre mí: www.arturolarena.es