AGRICULTURA ECOLOGÍA

Agricultura biodinámica, para mirar el suelo como se mira el cielo

Agricultura biodinámica, para mirar el suelo como se mira el cielo Foto: Juan Herrero. Productos ecológicos de una finca de Euskadi.

Por Isabel Martínez Pita.- La agricultura biodinámica es una forma de entender los suelos y su historia, además de la geología y los climas que han preservado el planeta, para producir los alimentos que se cultivan en él, con el fin de que tengan mayor calidad.

“Mirar el suelo es como mirar el cielo y ver la dimensión universal que cuenta las historias antiguas y las del presente”. Con esta frase la doctora ingeniera agrónoma, Marisol Garrido Valero, explicó a EFE la filosofía que desde niña la llevó a adentrarse en el infinito mundo de la tierra que ha dado de comer durante siglos a todos los habitantes del planeta.

La doctora ingeniera agrónoma, Marisol Garrido Valero,. Foto cedida por Marisol Garrido Valero

“La tierra, el suelo que cultivamos, es el resultado de millones de años y cuenta las historias de climas pasados, de la geología, las rocas o los climas que han ido cambiando a lo largo de cientos o miles de años en nuestro territorio y que dieron lugar al suelo que ahora tenemos”.

Pero, en la actualidad, “cuando uno quiere hacer agricultura ecológica y reordenar el suelo se encuentra que lo ha sido muy mal tratado”.+

Sanas y con calidad, factores fundamentales para las plantas en la agricultura ecológica

Desde principios del siglo XX se ha ido tomando conciencia de la importancia que tienen muchos microorganismos vivos para que las plantas puedan estar sanas y sus frutos tengan calidad en cuanto a nutrición, factor al que la agricultura química no le ha dado importancia durante mucho tiempo, pero que la agricultura ecológica y la biodinámica intentan recuperar.

La ingeniera agrónoma ha dedicado 25 años de su vida a los suelos, dedicándose entonces al asesoramiento en agricultura ecológica, además de la minería, con el doble objetivo de asesorar a agricultores y mineros para recuperar el suelo degradado, tan importante para unos y otros y cuyo “trabajo me ofreció toda la experiencia”.

En la actualidad, Garrido es directora de la oficina de certificación Demeter en España, www.demeter.es, “organización que se encuentra dentro de la Asociación para la Agricultura Biodinámica en España y que depende de la asociación Demeter International, teniendo esta última certificadas fincas en 55 países del mundo, y formada por asociaciones de agricultores biodinámicos y de la que nosotros formamos parte de esa red en España”.
Autora de muchos artículos de divulgación y también de investigación del libro “Acerca de la tierra y su fertilidad” y “un sencillo libro, ‘Interpretación de análisis de suelos’ (1993), editado por el Ministerio de Agricultura, que viene a ser una pequeña obra divulgadora, de la que hasta ahora se sirven muchos agricultores por su utilidad práctica, se ha dedicado desde sus principios a la formación habiendo dado cursos a miles de agricultores y técnicos “.

“Los científicos dicen que en nuestro territorio hubo selvas y que tenemos algunos suelos, en los que estamos cultivando ahora, que se asemejan a los tropicales. Aunque nuestro clima no es tropical, algunos suelos presentan algunos minerales muy típicos de zonas tropicales”, indicó Garrido.

“Cuando uno se pone frente a un suelo empieza a ver todas esas dimensiones que en realidad conforman un universo con una historia tan inmensa como puede ser la historia del planeta Tierra”.

Según la ingeniera agrónoma, “además, la cantidad de millones de microorganismos que hay en el suelo suman muchos más de los que hay en la superficie del suelo, porque su ecosistema es muchísimo más complejo que el ecosistema que podemos ver sobre el suelo en los que viven los animales superiores y las plantas”.

Para mantener la tierra viva, subrayó Marisol Garrido, hay que “sobre todo, mantener un nivel de materia orgánica suficiente y no incorporar productos que maten la vida y que puedan estropear la actividad biológica de los seres vivos que se desarrollan en el suelo”.

En la fotografía, un agricultor recoge tomates en una plantación de cultivos ecológicos de Aspe (Alicante). EFE/Manuel Lorenzo

Además, Garrido añadió que, uno de los factores fundamentales en el cuidado de la tierra es tratar de que “tenga suficiente porosidad, que esté esponjosa, para que todos los microorganismos, las raíces y las plantas respiren aire y puedan absorber agua a través de los poros”, y dio mucha importancia a que esa materia orgánica tenga que estar bien hecha y bien transformada.

Para conseguir el resultado óptimo de esa tierra es necesario que la materia orgánica que se utiliza para el suelo y que normalmente se composta, es decir que se transforma, se realicen unos buenos compuestos húmicos.

Estiércol de animales que no estén encerrados

Lo mejor para elaborar el compost es que contenga una mezcla de estiércol y restos vegetales. También es importante que el estiércol provenga de fincas donde los animales salgan al exterior y que “no estén siempre encerrados, porque a los animales que viven en ese enclaustramiento les suministran medicinas desinfectantes que hacen que impiden hacer un buen compost”.

Si hay que utilizar algún producto para controlar una plaga, por ejemplo, deberían de utilizarse productos de origen natural que se degradan, que son los productos que presentan menos problemas que los productos químicos sintéticos que resultan peligrosos para la salud y que se encuentran prohibidos tanto en la agricultura biodinámica como en la ecología”.

De esa forma, “por un lado se disminuye el problema de que puedan aparecer residuos que presentan los fitosanitarios y, por otro, al estar las plantas más sanas se obtienen mejores resultados en todo su crecimiento hasta la fructificación”.

“La agricultura biodinámica es un paso más en la agricultura ecológica porque en todos los cultivos se procura que la tierra y los cultivos tengan una vitalidad muy alta y eso se observa en los productos a la hora de ingerirlos porque obtienen más aroma, más sabor, pero además son productos que se conservan mucho mejor y que alimentan de una forma más completa”.

Además, la mayoría de los insumos que son necesarios para cultivar de esta forma los pueden hacer los agricultores en su propia finca y son muy baratos comparados con los que se utilizan en la agricultura química”, concluyó Marisol Garrido Valero. EFEverde




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Redacción EFEverde
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