CLIMA NUBES

Aerosoles biológicos y el polvo desértico activan la formación de hielo en las nubes

  • La variabilidad a largo plazo en las concentraciones de este tipo de aerosoles puede influir en los patrones de precipitación de nieve, en el tiempo de vida de las nubes y en consecuencia en la cantidad de radiación que estas pueden reflejar al espacio.

Aerosoles biológicos y el polvo desértico activan la formación de hielo en las nubes Nubes: aerosoles biológicos y polvo desértico activan la formación de hielo en nubes

Aerosoles biológicos como determinadas bacterias, esporas de hongos y restos vegetales de pocas micras de tamaño, así como el polvo desértico, activan la formación de hielo en las nubes, ha dicho a Efe Sergio Rodríguez, del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña, de la Aemet.

Sergio Rodríguez explicó que conocer qué tipo de aerosoles activan la cristalización del agua de las nubes para que se convierta en hielo es importante por cuanto el proceso se incluiría en los modelos con los que se estudia el clima.

La variabilidad a largo plazo en las concentraciones de este tipo de aerosoles puede influir en los patrones de precipitación de nieve, en el tiempo de vida de las nubes y en consecuencia en la cantidad de radiación que estas pueden reflejar al espacio.

Nubes :

Explicó este investigador de la Aemet que hay nubes “sobreenfriadas”, en las que las gotas de agua se mantienen en estado líquido por debajo de cero grados centígrados, y añadió que para que se inicie el proceso de formación de hielo se precisa la presencia de catalizadores, denominados núcleos de hielo.
En presencia de esos núcleos de hielo el agua de esas nubes comienza a cristalizar, de manera que nubes constituidas en un principio por gotas líquidas pueden dar lugar a precipitaciones de nieve o granizo.
Comentó que hay mucho desconocimiento en torno a la naturaleza de esos catalizadores, tanto de su origen como de su constitución, el tiempo que permanecen en la atmósfera y si pueden ser transportados a largas distancias.

Esas cuestiones se abordan en un trabajo publicado en la revista Tellus, del servicio meteorológico sueco, en el que han colaborado la Universidad de Basilea, el Centro de Investigación Atmosférica de Izaña (Tenerife), el Laboratorio de Ciencias Materiales y Tecnología de Suiza y el Instituto Paul Scherrer (Suiza).

Se trata de un estudio en el que se ha querido identificar el tipo de partículas que pueden actuar como núcleos de hielo a ocho grados bajo cero, un valor de temperatura relevante para la formación de determinadas nubes, y los procesos que pueden influir en su tiempo de vida en la atmósfera.

El estudio se basa en el análisis de muestras de aerosoles tomadas durante un año en los observatorio atmosféricos de Junfraujoch (a 3.580 metros de altitud en los Alpes Suizos), Izaña (a 2.370 metros de altitud en Tenerife) y Chaumount (a 1.136 metros en la meseta Suiza).
Las muestras recogidas se analizaron en laboratorio para evaluar la capacidad de los aerosoles para actuar como catalizadores que activan la formación de hielo en las nubes.

Aerosoles:

De los muchos aerosoles que hay en la atmósfera solo se ha identificado a dos con capacidad para actuar como catalizadores, y unos son de origen biológico, entre los que destacan determinadas bacterias, esporas de hongos y restos vegetales de pocas micras de tamaño.

Los otros catalizadores son de polvo desértico, como el emitido en el Sahara y Sahel, y otros de los desiertos que hay en latitudes subtropicales, que en la práctica son transportados a miles de kilómetros de su lugar de origen, según este estudio.

Tanto los bioaerosoles como el polvo desértico son transportados por las corrientes de aire a partes altas de la atmósfera, pudiendo alcanzar cotas superiores a los cinco kilómetros de altitud.
Los núcleos de hielo de origen biológico se activan a temperaturas relativamente cálidas, entre los -3 y – 10ºC, mientras que los catalizadores de polvo desértico se activan a temperaturas por debajo de los -15ºC.

Por este motivo, las concentraciones de catalizadores con capacidad de activarse a -8ºC en condiciones de polvo del Sahara en el observatorio de Izaña son bajas, con un máximo de uno en cada metro cúbico de aire.
Por el contrario, las concentraciones de núcleos de hielo que se pueden activar a -8ºC en los observatorios suizos de Junfraujoch y Chaumount son elevadas, de forma que en el primero llegan a diez y en el segundo a cien por metro cúbico de aire, indicó Sergio Rodríguez.

Los resultados indican que los catalizadores son eliminados de la atmósfera mediante procesos de precipitación, incluidos los que ellos mismos desencadenan una vez se han activado.
Los investigadores señalan que lo anterior implica que los núcleos de hielo solo pueden actuar como tales una sola vez, y este sería el motivo por el que en el observatorio de Junfraujoch los aerosoles con capacidad de actuar como núcleos de hielo son abundantes en verano.

Una estación, el verano, en la que son transportados los catalizadores a partes altas de la atmósfera mediante corrientes convectivas y en la que tienen un mayor tiempo de permanencia en la atmósfera debido a que las altas temperaturas impiden la formación de hielo, con lo que los núcleos de hielo están desactivados.
Sin embargo, y por el contrario, las bajas temperaturas del invierno activan los núcleos de hielo y hacen que salgan a la atmósfera mediante las precipitaciones que ellos desencadenan, reduciendo así su tiempo de permanencia en la atmósfera. EFEverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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