MEDIO AMBIENTE/UE

El 60% de las especies y el 77% de los hábitats europeos están mal conservados

El 60% de las especies y el 77% de los hábitats europeos están mal conservados Archivo EFE

Caty Arévalo. Copenhague, 3 mar (EFE).- Europa posee menos riqueza natural y en peor estado que hace cinco años, hasta el punto de que el 60% de las especies y el 77% de sus hábitat presentan un "mal estado de conservación", según el último informe de situación ambiental de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).

Esta institución, encargada de proveer información sólida e independiente sobre el estado del medio ambiente europeo, acaba de presentar su “radiografía” quinquenal en una reunión con periodistas ambientales europeos celebrada en su sede de Copenhague.

El documento “El medio ambiente en Europa. Estado y Perspectivas 2015” pone el acento en la degradación de biodiversidad y en el cambio climático como lo dos mayores retos ambientales que afronta la región.

El director de la AEMA Hans Bruyninckx se muestra contundente sobre la conclusión que ofrece el análisis: “la UE necesita políticas más ambiciosas para lograr los objetivos marcados, entre otros vivir dentro de los límites planetarios en 2050”.

“Ni las políticas actuales, ni la tendencia económicas que seguimos ni la tecnología que usamos son suficientes para lograr la Europa que queremos en 2050”, dijo Bruyninckx.

Y es que el informe hace una clara advertencia de los riesgos del deterioro del medio ambiente para el bienestar y la prosperidad de los europeos. En esa línea, insta a la Comisión a desarrollar una serie de iniciativas en 2015 como un nuevo paquete ampliado de medidas sobre la economía circular, una revisión de la estrategia europea de biodiversidad, un plan de acción sobre la gobernanza de los océanos y un paquete revisado de medidas sobre calidad del aire.

Cumplir las promesas asumidas internacionalmente en cambio climático o biodiversidad “requerirá inversiones más inteligentes, una transformación radical en sectores como el agrícola, energético, edificación, transporte, finanzas, salud y educativo”.

Infografía de Rafael González. Pinchar en la imagen para ampliar.
Infografía de Rafael González. Pinchar en la imagen para ampliar.

Y es que “el cambio” no sólo pasa por “mitigar las presiones y no infringir daño” sino que requiere “restaurar ecosistemas, corregir desigualdades socioeconómicas, y adaptarse a los efectos del cambio climático y al agotamiento de los recursos naturales”.

Los hábitat en peor estado

Aunque la AEMA matiza que en los últimos cinco años ha mejorado la información científica disponible respecto a su análisis de 2010, la cantidad de especies y hábitat en mal estado ha empeorado en un 52% y en un 62%, respectivamente.

La biodiversidad marina y costera es la más afectada, sobre todo por daños en los fondos marinos, contaminación, especies invasoras o acidificación, causas “susceptibles de empeorar debido al cambio climático”.

Respecto a la sobrepesca, el análisis detecta que ha disminuido en el Atlántico y en el Báltico, pero la situación es dramática en el Mediterráneo, donde el 91% de las especies que consumimos sufrían sobrepesca en 2014.

Humedales, ríos, lagos y estuarios son los ecosistemas de tierra más debilitados, y aunque la calidad del agua dulce ha mejorado, la mitad de las cuencas europeas no presentan un buen estado ecológico.

Lograr mejoras significativas en este ámbito requiere “tanto de la aplicación integra y eficaz” de las políticas ambientales existentes como de “más coherencia” con otras estrechamente relacionadas: pesca, energía, turismo, transporte, industria o agricultura.

 En cuanto a este último sector, el informe destaca que “apenas un 6% del terreno cultivado en Europa correspondía a la agricultura ecológica en 2012”, con “grandes diferencias entre países”.

Por su parte, las tasas de reciclaje se incrementaron en 21 países entre 2004 y 2012, pasando del 22% al 29%, mientras que el volumen enviado a vertedero ha disminuido en 27 de los 31 países.

Aunque la gestión de los residuos está mejorando, la economía europea “dista mucho de ser circular”, dice el informe, que considera que “se siguen enterrando muchos residuos y el potencial que representan el reciclado y la recuperación de energía está sin aprovechar”.

¿Son suficientes las políticas actuales?

Las emisiones de gases de efecto invernadero también han caído un 19% desde 1990 a pesar de que la economía ha crecido un 45% en este periodo, y el consumo de recursos ha pasado de 16,7 toneladas por persona en 2007 a 13,7 toneladas en 2012.

En lo que se refiere al cambio climático, concluye que “las políticas actuales son insuficientes para alcanzar el reto de reducir emisiones entre un 80 y un 95% en 2050”.

La contaminación atmosférica y acústica continúan causando serios impactos en la salud, de manera que en 2011 un sólo contaminante (las partículas en suspensión menores de 2,5 micras, PM 2,5) causó 430.000 muertes prematuras, mientras que el ruido contribuyó a que hubieran 10.000 muertes cardíacas prematuras ese año.

El uso de químicos en productos de consumo, que se ha asociado con un aumento de las enfermedades endocrinas, también ha crecido en los últimos años.

La AEMA advierte de que el cambio climático contribuirá a empeorar la calidad del aire, y de que hay que tener en cuenta que debido a la crisis se han reducido algunas presiones ambientales pero que está por ver qué pasará con la vuelta al crecimiento.

Y afirma que, a pesar de todo, el medio ambiente es un sector económico en auge, que sigue creciendo (un 50% entre el año 2000 y 2011) y creando empleo aún en tiempos de dificultades económicas.

Aún así, vivir en un planeta sostenible a mediados de siglo requerirá grandes cambios en la manera en la que se produce y se consume en Europa: “Nuestras acciones e inversiones han de ser más ambiciosas y coherentes ya, las decisiones que tomamos hoy determinarán el planeta en el que vivimos en 2050“, concluyó Bruyninckx.EFE

cam/jsg




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Periodista ambiental de la Agencia EFE. Premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad 2017. 2013/14 Knight Science Journalist Fellow en MIT y Harvard. Investigadora de la comunicación del cambio climático en la Universidad de Oxford.