BIOLOGÍA ABEJAS

Las abejas con una dieta menos diversa tienen el cerebro más grande

Una abeja se alimenta de polen de acacia en un colmenar. EFE/ Tibor Rosta

Las abejas que tienen dietas menos diversas tienen el cerebro más grande, según un estudio llevado a cabo por el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) y  la Estación Biológica de Doñana del CSIC, que han analizado el cerebro de casi 400 abejas de 93 especies diferentes.

El trabajo, que publica la revista Proceedings of the Royal Society B, ha demostrado que el tamaño del cerebro de las abejas está relacionado con su dieta y el ciclo de vida y que el tipo de vida social de la abeja, en cambio, no afecta al tamaño cerebral, ya que especies que se relacionan en comunidad, como la abeja de la miel, no tienen cerebros más grandes.

El estudio ha descubierto que la abeja solitaria Flavipanurgus venustus, que vuela por los matorrales mediterráneos, se acerca a una flor, huele otra, pero se alimenta exclusivamente de la estepa cresta (Cistus crispus), tiene el cerebro más grande.

Los biólogos lo explican porque memoriza el color rosa intenso de sus flores, el aroma particular que desprenden y las busca por todo el prado, y tener el cerebro más grande le ayuda a tener esta precisión.

Se trata del primer estudio que se hace sobre por qué unas abejas tienen el cerebro más grande que otras, un misterio que ya se había encontrado entre otros animales, pero que nunca se había comprobado en insectos.

Los investigadores han concluido que las abejas que tienen una dieta especialista, es decir, las más tiquismiquis, como la Flavipanurgus venustus, son las que tienen un cerebro más grande en relación al tamaño del cuerpo.

“Las abejas que se alimentan de todo, no se tienen que esforzar mucho porque tienen muchas flores para escoger; en cambio, las abejas que han de pensar dónde está aquella flor específica y memorizar sus características necesitan un cerebro mayor”, ha explicado Ferran Sayol, primer autor del estudio y actualmente investigador postdoctoral en la University College London.

Según Daniel Sol, investigador del CSIC en el CREAF que también ha participado en el estudio, este resultado contradice lo que hasta ahora se había demostrado en pájaros, ya que “en el caso de las aves, los animales que comen de todo, los más generalistas, son los que tienen el cerebro más grande”.

Ciclo de vida y socialización

El estudio también ha comparado el tamaño del cerebro de las abejas en relación con otros factores como su ciclo de vida y su sociabilización y el resultado indica que las especies que a lo largo del año tienen una única generación, lo que sería un ciclo de vida lento, tienen también cerebros más grandes.

Según Sayol, “esto sí que coincide con el que se encuentra en mamíferos y pájaros”.

En cuanto a la vida social de las abejas, no detectaron diferencias: “Las que viven en grupo, como las melíferas, son una pieza de todo un engranaje y quizás por ello no necesitan tener un cerebro mayor que las abejas solitarias”, ha dicho el investigador.

Participación

En el hallazgo han participado también investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, de la Universidad de Washington en Saint Louis, de la Universidad de Scranton (EE.UU.), de la Universidad de Manitoba (Canadá) y del Instituto Van Caldenborghstraat de Holanda.

Ferran Sayol aprendió las técnicas para medir el cerebro de las abejas durante una estancia en Estados Unidos con el especialista en hormigas Marco A. Seid.

Sayol confiesa que lo que más le sorprendió fue la forma del cerebro de las abejas, que le recuerda “a un croissant con el tamaño más pequeño que un grano de arroz”. EFEverde

 




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