Ejemplares de calderón negro o calderón común habitual en el Mediterráneo. EFE/ Fran Arnau/ARCHIVO
PREMIOS ONES

A.Troya (UICN-Med): En España, el 85% de hábitats y el 63% de especies están en riesgo

El Centro de la UICN, con sede en Málaga, ha sido galardonado con el Premio ONES EFEverde que otorga Mare Terra Fundación Mediterránea en su vigésima octava edición y que se entregan este viernes en el Teatro Metropol, en Tarragona.

El director del Centro de Cooperación del Mediterráneo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN-Med), Antonio Troya.
El director del Centro de Cooperación del Mediterráneo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN-Med), Antonio Troya. EFE/Ángel Díaz/ARCHIVO

El galardón es un compromiso que «nos alienta a continuar e intensificar nuestra labor», que ha supuesto el análisis del grado de conservación de «unas 6.000 especies y de unas 400 áreas claves para la biodiversidad», en las que se ha intentado definir y fotografiar cuáles son las zonas de mayor importancia para la biodiversidad, sobre todo la de agua dulce, que «en el Mediterráneo es un tema importante y delicado», explica Troya.

Conservación de la biodiversidad

Respecto al estado actual de conservación de la biodiversidad, el director del Centro en Málaga sostiene que se puede realizar una aproximación por medio de dos mecanismos: uno más objetivo a través de los datos disponibles y otro más subjetivo .

Este último «supone la experiencia de más de 20 años de trabajo del Centro en el Mediterráneo y que le confiere una cierta autoridad para evaluar o percibir y comunicar en qué situación está la conservación de las especies, de los hábitats, ecosistemas o recursos naturales en la región mediterránea».

De las 6.000 especies evaluadas, «que van desde anfibios, reptiles, peces, plantas o invertebrados, aproximadamente el 25 % está en estado de distinto grado de amenazas, críticamente amenazadas o vulnerables dentro de las categorías de especies de amenaza de la UICN».

Según Troya, la tendencia en España, como miembro de la Unión Europea, y según el último informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente -que recoge el estado de conservación de las aproximadamente 1.400 especies de animales y plantas que están en la Directiva Hábitat-, y de casi 230-235 áreas que están en esa Directiva, «más o menos, el 85 % de esos hábitats y el 63 % de las especies están en un estado predominantemente de riesgo, en «un estatus de conservación predominantemente desfavorable».

En el Mediterráneo

El director del Centro explica que en España, basándose en las propias evaluaciones a nivel marino en el Mediterráneo, «UICN ha evaluado 73 especies de tiburones, rayas y quimeras, de las que se deduce que 39, es decir un poco más del 50 %, están bien en peligro de extinción o vulnerables».

En relación a los hábitats, basándose en los estudios realizados, «los que están en estado crítico y en riesgo grande de colapso o desaparición y su extensión se está reduciendo, por ejemplo son los humedales, los lagos, las lagunas, las marismas y los sistemas de agua dulce costeros».

Todo esto indica que tanto en España como en la Unión Europea «a pesar de los grandes esfuerzos que se ha mantenido en las últimas décadas, especialmente de los años 90 y primeras del 2000, éstos no están dando los resultados que se esperaban, a través de la aplicación de políticas y de las dos directivas comunitaria en materia de la conservación de la naturaleza».

Troya asegura que como lo recogen el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas (PNUMA) y el Grupo Internacional de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), la pérdida de biodiversidad junto con la pérdida de hábitats y ecosistemas y el cambio climático, son las grandes amenazas a nivel planetario, son grandes vectores a los cuales «tenemos que dar soluciones concretas».

Políticas transversales

Y subraya que la conservación de la biodiversidad y su utilización sostenible depende del desarrollo de políticas transversales, intersectoriales, que implican al conjunto de políticas sectoriales que «utilizan la biodiversidad para el desarrollo de la actividad económica en ese sector», como el sector pesquero, o el agua en el agrícola.

Pero, «si no se conservan esos recursos difícilmente se va a poder plantear un desarrollo sostenible o la viabilidad de la actividad económica que se basa en la propia utilización de ese recurso».

Por eso, sostiene que «uno de los elementos fundamentales» para garantizar la conservación de la biodiversidad, de los recursos naturales y de la naturaleza es «desarrollar políticas integradas» que interconecten o que conecten unos sectores con otros.

«No se puede buscar soluciones desde un solo sector, tienen que ser políticas insectoriales, porque estamos hablando de cómo mantener la base de nuestra vida y el bienestar de la sociedad que está basado en garantizar un uso sostenible de los recursos naturales de los que dependemos».

Troya concluye que «ésta puede ser la clave por la cual la efectividad de las normas medioambientales y de conservación de la naturaleza no han tenido un resultado tan eficaz como el que se pretendía alcanzar con ellas». EFEverde