TURISMO SOSTENIBLE

1.500 estrellas para conciliar el sueño sin puertas en la naturaleza

1.500 estrellas para conciliar el sueño sin puertas en la naturaleza Foto cedida por Javier Herrera de su proyecto "1.500 estrellas" en Mélida, Peñafiel. EFE

Disfrutar de la naturaleza durante la noche al abrigo de "1.500 estrellas" y de la imagen de un castillo rodeado de viñedos es posible gracias a la oferta de camas al aire libre en Mélida, a tres kilómetros de Peñafiel, una propuesta de un visionario del turismo rural en Castilla y León.

El proyecto es de Javier Herrera, un funcionario público que se vio empujado por su padre a dejar su pueblo durante la crisis de los setenta porque “no había trabajo para todos los hermanos en el campo”, ha asegurado a Efeverde.

Dar vida al campo 

A su vuelta a Mélida -idea que siempre la tuvo en su cabeza-, Herrera decidió dar vida al pueblo y descartar el abandono de la localidad.

Analizó el mundo del turismo rural y puso en marcha varios proyectos que han revitalizado la economía de dos pueblos de la zona destinados a la despoblación de no haber sido por su iniciativa.

Herrera desprende vitalidad al hablar de sus proyectos y especialmente del último, las camas al aire libre, “una utopía” según sus amigos y parte de su familia.

Camas al aire libre

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Foto cedida por Javier Herrera de su proyecto “1.500 estrellas” en Mélida, Peñafiel. EFE

Tras la puesta en marcha de varias casas rurales, decidió emprender las “camas al aire libre” en una parcela familiar.

“La experiencia es como estar en una habitación de mil metros sin paredes, mínimamente delimitada y visualmente abierta para que veas que estás realmente en el campo”.

“Es vivir una experiencia de libertad, única”, es vivir en contacto con la naturaleza desde que llegas hasta que te marchas, sin levantar persianas ni cristales.

Poder abrir los ojos y ver el cielo, las estrellas, el campo, las ardillas, los conejos cerca de ti rodeado de pinos y matorrales u observar los buitres que sobrevuelan hasta llegar a sus nidos en unas cuevas cercanas con el castillo de Peñafiel, a tres kilómetros, al fondo rodeado de los viñedos de esta zona de la Ribera del Duero.

Hay palomas torcaz, perdices, que se pueden observar con un par de prismáticos que también te los dejan, todo rodeado de algunos árboles frutales y plantas autóctonas como el tomillo, el espliego o el hinojo que “al contacto con el rocío dan un olor muy característico”.

La parcela está situada en una pequeña montaña a unos quinientos metros de Mélida, desde donde en los meses de julio y agosto se escucha solamente el ruido de algún agricultor con su tractor trabajando la tierra o alguno de los escasos vehículos que pasa por la carretera.

En medio de viñedos y con un castillo de fondo

 

Al atardecer, después de visitar las bodegas de Peñafiel, el contacto con la naturaleza se percibe desde el corto trayecto del camino que hay que recorrer para llegar al “hotel”.

Son dos “habitaciones” separadas por una valla de madera, cada una con su baño y su ducha.

Todo es ecológico, lo “único que pedimos a los turistas es ser respetuosos con el medio ambiente” porque el propósito es intentar alterar lo menos posible el entorno de los animales.

Las instalaciones cuentan con energía solar para la luz y el agua caliente para la ducha y los baños son secos, es decir, no utiliza agua porque los restos se utilizan para hacer compost.

El agua proviene de un pequeño manantial en la parcela que se lleva a un depósito y tras su utilización sirve para el riego de las plantas. Son ciclos cerrados tanto para el agua como para los residuos.

El servicio incluye el desayuno, que se deposita todos los días a las ocho de la mañana en la “puerta” y un kit con baterías para la recarga de teléfonos o cámaras de fotografía.

En caso de incidencias como un día de lluvia o el miedo a la oscuridad de la noche, “hay un plan B”, ha manifestado Herrera, y ha explicado que siempre hay una habitación libre en una de las casas rurales dispuesta para esa circunstancia.

Creyente del “idilio rural”

La mayor demanda de plazas ha venido principalmente de portugueses, estadounidenses y algunos europeos. El número de españoles se está incrementando.

“Creo firmemente en el mundo rural”, es lo que llama el “idilio rural” porque en el campo “se puede vivir muy bien, igual que en las ciudades”, ha concluido este funcionario hasta finales de 2009 presidió la Asociación de Turismo Rural de Valladolid, posteriormente la de Castilla y León y finalmente la española. Efeverde




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