Y como transformar la Naturaleza en una experiencia única y memorable para nuestro viajeros. Por Arturo Crosby

Normalmente se piensa en la naturaleza, como un recurso susceptible de transformarse en un producto turístico para comercializar, pero claro cuando se habla de la naturaleza, es algo tan genérico, que al final casi todo el mundo cae en la obviedad, repetición,…no consiguiendo los atributos deseados y todos los productos ofrecen lo mismo, haciendo muy difícil la elección al viajero.

Al igual que cuando hablamos de patrimonio cultural, es increíble que algunos sitios turísticos con un excelente recurso cultural, quizás hasta único, tenga menos éxito que otros, con recursos apenas sobresalientes, pero que han sabido poner en valor, aplicando técnicas interpretativas, creando emociones que se transforman en experiencias y sabiéndose dirigir al publico target.

Es cierto que lo que una persona no puede ver o percibir, no se valora y por tanto no se trata del valor real u objetivo de un recurso o patrimonio natural, sino de saber y tener la capacidad de saberlo comunicar eficazmente, al publico determinado y de la forma mas inteligente para provocar satisfacción.

Pero mucho antes de que esto pueda ocurrir, hay que tener en cuenta, que debemos convencer a nuestra demanda potencial, que nuestros recursos son realmente excepcionales, que realmente van a poder ver, sentir y experimentar algo que no podrán hacerlo igual en otros destinos.

Alguna vez han pensado, como sitios con relativo poco valor natural o cultural, pero con una oferta inteligentemente desarrollada, tienen un gran éxito, versus otros lugares de mucho mas valor objetivo, pero con una oferta poco o mal estructurada, apenas reciben visitas y éstas no repiten?

Es cierto que los visitantes no tienen mucho tiempo disponible en su tiempo vacacional y que este tiempo les cuesta mucho, por lo que cada vez mas, exigen una mayor eficiencia en sus visitas y esperan una comodidad que les permita un acceso fácil y entendible a todo lo que se le ha prometido e imaginado.

Existe una tendencia en la oferta turística, lo mas opuesta al todo incluido, que vende el producto mas básico, lo mas barato, (muy típico en el turismo rural) pero que el viajero se quedara casi siempre frustrado, porque luego descubrirá un abanico grande de actividades, al cual no podrá acceder, por cuestión de precio, esfuerzo, valoración, etc. y por tanto apenas disfrutara de un 10 % del potencial de la zona y de esa visita.

O peor aún, que no pueda acceder porque no existan las facilidades, equipamientos y recursos humanos apropiados para garantizar visitas que generen experiencias positivas y memorables.

Por poner un ejemplo muy sencillo: se imaginan llegar a un alojamiento en algún lugar con naturaleza excepcional, para pasar una semana y tenerse que quedar todo el tiempo en dicho establecimiento, por no existir lo necesario para disfrutar y descubrir el entorno o porque la calidad de la oferta de actividades no sea buena? Porque no hablamos de aquel supersegmento que busca justo eso, que también lo hay y que quizás necesite otra serie de recursos emocionales que tampoco suelen ofrecer.

Una piedra puede ser solo eso, una piedra con unas muescas grabadas o ser el elemento arqueológico que demuestre que allí se desarrolló la cultura mas evolucionada del planeta y además se puede comprobar, hoy mismo.

El anfibio apenas llama la atención, pero si fuese una especie endémica, clave, que demuestre el paso evolutivo del medio acuático al terrestre en nuestro planeta y además que puede observarse hoy en día, también?

Y así podríamos seguir, pero no hablamos de imaginación, sino de creatividad inteligente y aplicada, de animación turística, de formulas y herramientas que ayudan a ser únicos y ofrecer experiencias memorables y diferenciadas, gracias a nuestro patrimonio natural o cultural, sea cual sea su valor objetivo.

Por eso la potencialidad depende de nuestra actitud y aptitud.

Un cordial saludo,

 

Arturo Crosby

Editor




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