Turismo rural, en la naturaleza o en playas. Por Arturo Crosby

Por Arturo Crosby

 Siempre se suele contraponer el turismo en las playas, pensando estas áreas, como entornos donde se localizan las grandes urbanizaciones e infraestructuras turísticas, grandes núcleos urbanos, etc. en los que se desarrolla el conocido sol y playa, denostado por muchos por su insostenibilidad, pero muy demandado por una gran mayoría de turistas. Sin ir más …

 Siempre se suele contraponer el turismo en las playas, pensando estas áreas, como entornos donde se localizan las grandes urbanizaciones e infraestructuras turísticas, grandes núcleos urbanos, etc. en los que se desarrolla el conocido sol y playa, denostado por muchos por su insostenibilidad, pero muy demandado por una gran mayoría de turistas.

Sin ir más lejos, hay numerosos paisajes litorales, que no solo se pueden identificar como espacios o áreas rurales, sino que además la demanda turística, que es quien determina en realidad su tipología, así lo considera. Pero imagínense la línea costera del norte de España o gran parte del litoral de Portugal o los acantilados y playas del Reino Unido e Irlanda, toda la franja litoral del Pacifico de Colombia, Ecuador, Tailandia,…hablamos de miles de escenarios naturales, donde la ruralidad se fusiona con la línea costera y de playas.

Ahora bien, si además nos referimos al turismo de naturaleza o también denominado turismo en la naturaleza (Nature based Tourism), cuya base alojativa son en su gran mayoría alojamientos rurales, las fronteras se expanden mucho mas, llegando al medio marino, el submarino, los ecosistemas alpinos y prácticamente cualquier lugar donde haya elementos naturales, visibles, perceptibles y con una estética que responda a las motivaciones y expectativas de los viajeros. Es por ello que muchos núcleos rurales o los geo-parques o los paisajes culturales, quedan enmarcados, bajo el paraguas del turismo de naturaleza.

Es muy interesante esta conceptualización, que se llevo a cabo en el Plan de Negocios del Turismo de Naturaleza de Colombia (Bancoldex-PTP 2012)

No entiendo bien, porque todavía se pretende diferenciar o mas bien identificar a las playas exclusivamente con el turismo denominado “sol y playa”, asumiendo un prototipo de turista no interesado por su entorno natural, cultural y social y solo en búsqueda de alcohol barato, discotecas, tomar el sol, sexo, etc. la famosa S.S.S. (Sun, Sex & Sand).

Por cierto no veo nada malo este divertimento, si se hace de forma consciente y responsable en sus medidas justas, porque tampoco creo que la Sombra, el Celibato y el Cemento, sea la panacea, ni contribuya al desarrollo sostenible de un territorio.

Lo cierto es que hay miles de kilómetros de litoral y playas con apenas infraestructuras urbanas y turísticas, susceptibles de un uso turístico orientado a la naturaleza o a lo rural (en su hinterland próximo).

Y si nos referimos al turismo de naturaleza, evidentemente ya no es necesario puntualizar ese mundo marino y submarino, porque cada vez atrae más viajeros, con millones de visitas anuales en diferentes partes del mundo.

Lo más difícil: encontrar el equilibrio entre los visitantes y los visitados, los turistas, la fauna y las comunidades locales, el hábitat y el medio, el ecosistema que alberga los recursos vitales para la supervivencia y a la vez para acoger a los viajeros.

Las fronteras o límites turísticos, las ponen nuestros viajeros, a la hora de elegir sus destinos.

Un cordial saludo

Arturo Crosby (Texto y foto)

Editor Naturalae




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