Turismo rural: De ser la respuesta al poscovid, a poder arruinarse. Por (*) Arturo Crosby

Este lunes 25 de mayo la región emisora turística más potente en turismo rural de España, Madrid, ha salido de su confinamiento- al igual que Barcelona- y se permite la movilidad aunque todavía solo por el territorio autonómico madrileño. Una barrera político-administrativa, que nada tiene que ver con la dispersión biológica de este, ni de cualquier otro virus y totalmente contradictoria con cualquier flujo turístico.

Pero más alarmante por llamarlo de alguna forma es escuchar o leer que este sector turístico tiene miedo al que dirán sus vecinos del pueblo y por tanto, parece que no defienden la llegada de turistas que no sean los propios lugareños.

Hoy en día existe una contradicción entre lo que quiere la oferta, que se resume en rentabilizar su negocio, lo que la demanda busca y con cierta urgencia, y la reacción de las poblaciones rurales en contra del turismo y de los turistas sospechosos de estar contagiados.

En una reciente declaración Ventura García, presidente de la Asociación Española de Turismo Rural (Asetur) en el Confidencial decía “No quisiéramos ser los alojamientos rurales los culpables de que el coronavirus llegue a lugares donde hasta ahora no ha habido casos“. Más prudente fue Francisco Parra, presidente de la Asociación de Profesionales de Turismo Rural (Autural). “Los turistas deberán extremar sus precauciones y los alojamientos rurales tendrán que dar lo mejor de sí.

Existe una contradicción entre lo que quiere la oferta, lo que la demanda busca, y la reacción de las poblaciones rurales en contra de turistas sospechosos de contagios

 Y como me comentaba Gustavo Nash, presidente de ATUSIMA (Asociación de Turismo de las Sierra de Madrid), molesto por las anteriores declaraciones que no solo no defienden al sector, sino que además generan más alarma en la oferta y demanda turística: Aquí, en la Comunidad de Madrid, el sector tiene los brazos abiertos para recibir turistas, con una nota de prensa en la que se  dice ” Los empresarios, al mismo tiempo vecinos de la Sierra Norte de Madrid, somos conscientes de la dependencia del turismo para la subsistencia de nuestros pequeños municipios y queremos transmitiros que “nosotros estamos preparados para recibiros” y sabemos que “vosotros también lo estáis”.

Parece que ahora es el turismo rural el tesoro perdido y que toda la demanda se dirigirá hacia los alojamientos rurales del país. ¿Será esto verdad?

Hay muchos datos y la gran mayoría son de pre-reservas o intención de compra, lejos todavía de la ventas.

La sensación es que parece que la demanda está esperando a los resultados que puedan darse en las playas y en general el litoral, para determinar su destino vacacional y donde lo rural pasará a un segundo o tercer plano, en especial porque las tendencias climáticas es que sigan aumentando las temperaturas durante el verano, situación muy poco propicia para el turismo rural.

Este factor ambiental, que siempre ha sido clave en países del sur de Europa en verano, implica que la demanda ahora más que nunca querrá su casa rural independiente, libre de virus, y por supuesto con piscina privada (no comunitaria, ni compartida con otros huéspedes), algo que precisamente no abunda y que supone además unos precios más altos, demandas muy poco probables o al menos muy difíciles de cumplir.

Además hay que tener en cuenta que la mayoría de la demanda del turismo rural y mas en temporada de verano, no tiene un alto poder adquisitivo y menos en este año de crisis económica, lo que complica más la situación.

Quizás uno de los mayores problemas en el marketing y comunicación turística es mencionar lo que se quiere olvidar, la COVID-19

Por una parte la posesión de piscinas no compartidas se da solo en una minoría (me atrevería a decir que quizás entre el 5 y el 10% del total de alojamientos como mucho). Tal vez y dependiendo de los rastros de miedo de contagio, a final de verano, ya se comience a poder compartir (el cloro y la sal, como se sabe combaten los virus y bacterias). Y por otra parte el “covid-free” no puede existir, salvo en laboratorios y nadie puede garantizarlo, ni deberían.

Quizás uno de los mayores problemas en el marketing y comunicación turística es mencionar lo que se quiere olvidar. Tengan en cuenta que en turismo la percepción es más importante que la realidad y por tanto, si al comprador se le recuerda de alguna forma, la COVID-19, conseguirán su retracción o recuerdo negativo, aunque traten de conseguir lo contrario.

Todo esto augura un porcentaje mayor de turistas en el turismo rural para este verano, y aunque los datos de posibles ventas según este articulo (pre-reservas e intención de) son al alza, estoy convencido que dependerá y mucho de la apertura de las playas y la relajación de las normas, porque éstas tienen una demanda cautiva muy elevada.

El turismo internacional en este sector siempre ha sido mínimo y menos aun en la temporada estival, por lo que su ausencia apenas se notará en los resultados.

El turismo rural se encuentra otra vez en una situación coyuntural, con un entorno propicio para mejorar su rentabilidad de forma puntual, que puede que le engañe al ver una perspectiva poco real, porque la problemática de este sector no es de ahora sino de una mala concepción en su construcción y necesita urgentemente reinventarse, como yo mismo ya lo escribí en mi libro de Reinventando el Turismo Rural.

Pero además ahora se enfrenta a una situación social rural en su contra, como comentaban los representantes de sus gremios, así como con una probable amenaza de recorte económico de fondos europeos, y claro la crisis de demanda de este año, que hará que muchos no puedan mantenerse activos.

Pero sin duda alguna esta fase o etapa coyuntural ayudará a reducir algo las pérdidas de este año, aunque si seriamente se quiere un turismo en zonas rurales (tal vez turismo rural) competitivo y sostenible, ante todo se debe de pensar en “destinos” y diferenciarse por la naturaleza, para evitar caer en política de precios ofreciendo casi todos lo mismo como hasta ahora, es decir, comenzar a pensar en “destinos verdes”.

Sí o sí, toca reinventarse y mirar también hacia ese nuevo enfoque verde de la UE (New Green Deal).

 

Un cordial saludo

Arturo Crosby

Editor Natour magazine

www.forumnatura.org




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