El turismo low cost y su impacto ambiental y turístico

El turismo low cost y su impacto ambiental y turístico. Por (*) Arturo Crosby

El turismo low cost y su impacto ambiental y turístico. Por (*) Arturo Crosby

Cuando hablo del turismo low cost, quiero referirme esencialmente a los turistas que viajan en vuelos low cost, pero también al número creciente que lo hace por otros medios terrestres y no necesariamente millenials, aunque destaquen por su número, en cuanto a viajeros aéreos.

Sé que este tema es un debate difícil y políticamente puede ser incorrecto, pero al mismo tiempo es la realidad. Es como hablar de la complacencia o la democracia en la Naturaleza, que la ecología ha demostrado su total inexistencia. Ya Darwin lo demostró con su libro la Evolución de las Especies (1.850), como los seres que sobreviven son los mejores adaptados al cambio y por ende, son aquellos que dejan descendencia y provocan una evolución diferenciada.

Pues si tratamos de hacer un cierto paralelismo en el turismo, los viajeros low cost tienen todo el derecho a disfrutar de los viajes, destinos y entornos naturales, rurales o urbanos y culturales. Creo que no hay ninguna duda sobre eso, pero sin embargo ese derecho, choca con el de preservar el entorno que se utiliza, y el de la gente local, anfitriona por voluntad o no.

Los viajeros low cost tienen todo el derecho a disfrutar de los viajes, destinos y entornos

El problema no es el poder adquisitivo de este demanda, sino mas bien su número y concentración en tiempo y espacio en los mismos destinos, consumiendo prácticamente lo mismo, lo que provoca, sin duda alguna, no solo una saturación sino un deterioro grave de los recursos naturales, culturales y sociales, que no son renovables, además de unos costes públicos, que no se suelen cuantificar (sanidad, residuos, limpieza, seguridad, coste de vida local, congestión de tráfico, contaminación, etc…) y también hay que añadir la incompatibilidad física y perceptual, de estos segmentos turísticos y los que buscan calidad.

No hay que olvidar que el incremento enorme del número de aviones y vuelos de este turismo, ha incrementado de forma espectacular las emisiones de CO2 en nuestra atmósfera.

Muy posiblemente uno de los mayores problemas de este turismo low cost, es su comportamiento, unos porque sus expectativas y motivaciones son muy bajas y solo buscan un espacio donde divertirse lo más barato posible y otros que no quieren ser turistas, pero obviamente lo son, ya que consumen lo mismo, aunque alojamientos y servicios puedan tener otro traje (Airbnb, Homeaway, casas alegales, etc…)

Si bien afortunadamente cada turista es un mercado en sí mismo, eso nos conduce a pensar que hay diferentes clientelas muy variadas en sus comportamientos, lo cierto es que existe una tendencia a homogeneizar el producto, ya sea de alojamiento, servicios, restauración, distribución, etc… provocando en muchos destinos una transformación, por ejemplo gastronómica a convertir la famosa dieta mediterránea en pizzas, hot-dogs, hamburguesas, fast-food, teóricamente más barato y entendible para todos. Si bien, ya está apareciendo cada vez más una tendencia más vegana, saludable, y equilibrada (orgánica, sostenible, etc…)

Parece que la tendencia es tener lo mismo en todos los sitios, pero con una serie de atractivos turísticos recomendados que son obligatorios conocer. Bueno, más que conocer, se podría decir adquirir en sus memorias, mediante los selfies correspondientes.

Hace décadas, se hablaba que los viajeros mochileros eran los exploradores de nuevos destinos y en estos se incluían aquellos con poder adquisitivo y otros muchos con capacidad cultural y educativa que les impulsaba a conocer nuevos lugares, donde el turismo no había llegado apenas.

Y uno de los mayores problemas son su gran impacto ambiental en zonas naturales protegidas, causando severos daños

Los nuevos exploradores parece que les queda poco por conocer y cuando lo hacen no tienen tiempo porque deben grabar su viaje y sus experiencias para las diferentes redes sociales.

Y uno de los mayores problemas son su gran impacto ambiental en zonas naturales protegidas o no, que son descubiertas y que con su capacidad de comunicación logran que miles de turistas y ecoturistas saturen estas zonas, causando severos daños y a veces cambios irreversibles en los ecosistemas.

Realmente es un fenómeno reciente que por las buenas comunicaciones, tecnologías y accesos causa unos impactos negativos, que deterioran el entorno y el destino.

Un cordial saludo,

Arturo Crosby

Editor Natour

www.forumnatura.org




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