Turismo Comunitario, temática del DMT 2014 de la OMT. Por Arturo Crosby

Arturo Crosby, presidente de Forumnatura, durante su visita a EFEverde

Hablar del turismo y las comunidades locales, no es nada nuevo, porque se llevan años dándoles vueltas a este tema, tratando de inventar lo inventado, pero esto es cierto hasta cierto punto. Si entendemos por comunidades locales, aquellas poblaciones que acogen a los turistas o visitantes, es un fenómeno que lleva muchas décadas, por no decir siglos. Pero si nos referimos a las comunidades que soportan el flujo de turistas en sus territorios, quizás es un fenómeno mas reciente.

Foto: Mujer de las tribus de las montañas de Mindanao_foto A Crosby

Sin embargo, lo que es realmente cierto es que se llevan apenas 2 o 3 décadas, hablando mucho y escribiendo algo, sobre como implantar o introducir, desarrollar y gestionar el turismo en las comunidades locales y principalmente indígenas.

A veces tengo mis dudas, si esto es consecuencia de la aparición de una demanda en busca de ciertas experiencias exóticas, autenticas, vivenciales, etc. o de profesionales que estiman que el turismo puede ser una de las mejores soluciones para el desarrollo económico de muchas comunidades, porque lo que es evidente es que los visitantes generan ingresos económicos a los lugares que se visitan, siempre y cuando exista una mínima oferta estructurada con una gestión básica de la misma, cosa que no suele ocurrir muy a menudo.

Existen bastantes iniciativas que han tenido un éxito relativo, siempre y cuando se analice bajo un concepto de análisis/coste/beneficio, ya que apenas hay muchas otras alternativas de desarrollo productivo, que no conduzcan a la ruina del patrimonio natural de las comunidades implicadas.

Es importante resaltar que existe una gran diferencia, cuando es la comunidad quien desea implementar la actividad turística, asumiendo los costes culturales y sociales que conlleva, versus, cuando son foráneos (con buenas y malas intenciones) los que promueven insistentemente la necesidad de que el turismo sea la salvación para dichas comunidades.

Profesionalmente he estado implicado en varios proyectos, donde se combinaba la parte formativa, de capacitación, con la de aplicación del conocimiento y la implementación de la oferta en el mercado turístico y de de admitir que en muchas comunidades indígenas, no ha sido difícil la comprensión lógica de la parte operativa, salvo si se entraba en la esfera de lo social, por su gestión comunitaria que chocaba a veces con el emprendimiento personal, haciendo complicado dicha convivencia, pero posible también, como lo he comprobado en Ecuador.

Una de las claves en su gestión, es evitar convertir a la población en el souvenir turístico, como los conocidos y tristes denominados “safaris humanos” con tribus indígenas de América, Asia y África.

La comunidad debe tomar la decisión política de aceptar el turismo como herramienta de su desarrollo productivo y nunca como objetivo, pero son los profesionales los que deben implementarlo de forma sostenible y competitiva.

Estoy también convencido que otra de las claves es diferenciar con pragmatismo, las fronteras en la convivencia entre la comunidad y los visitantes, definir la capacidad de gestión, relacionada con la acogida y preservar la identidad social y cultural, ofreciendo a los turistas una experiencia diseñada en la interpretación de su realidad, para asi preservar su patrimonio, que además les garantiza su diferenciación turística en el mercado.

La formación y capacitación especializada es imprescindible, como paso previo al desarrollo de la oferta turística, tal y como se llevo a cabo en la OMT, sobre el 2003-2004, diseñando programas formativos en turismo comunitario (COMMUNITY TOURISM PROFESSIONAL HOST- GTAT CT): CTH (Community Tourist Host), CTO (Community Tourist Officer), determinando 2 niveles de competencias, ya fuese el superior y el asistente.

No estoy seguro si la OMT es consciente de la validez de esta herramienta que tiene a su disposición y que apenas ha sido utilizada, salvo por el que escribe, que lo ha aplicado parcialmente en alguna acción de capacitación.

También, es mencionable, la estrategia que se recomendó en el reciente (2012) Plan de Negocios del Turismo de Naturaleza de Colombia, donde se enfatizo la necesidad de esta formación y del reconocimiento de nuevas titulaciones, adaptadas a la realidad social de territorios indígenas, campesinos, afrodescendientes, desmovilizados, etc.

Como verán, no es algo nuevo y queda mucho por hacer, pero en especial sabiendo lo que se hace y sin crear expectativas erróneas o falsas, aunque sea con buena voluntad, porque debe pagarse un precio y hay que determinarlo previamente.

Un cordial saludo y celebremos que se recuerde este tipo de turismo en el DMT 2014.

Arturo Crosby




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