Cambio climático, en pie de guerra: Llamada por el teléfono rojo al turismo. Por (*) Arturo Crosby

Cambio climático, en pie de guerra: Llamada por el teléfono rojo al turismo. Por (*) Arturo Crosby

Es una lástima que el término de cambio climático, como el de la sostenibilidad, esté en peligro de ser fagocitado por la moda y se pierda el respeto y el miedo a sus tremendas consecuencias.

Tal vez uno de los mayores problemas es que la gente, la sociedad y la industria, no quiere creer que este fenómeno pueda ser tan real como lo exponen los científicos del IPCC , pensando más bien que son alarmas poco o nada justificadas.

Nunca he sido amigo de los ecologistas ni de su movimiento, por pecar de pocas evidencias realmente científicas, pero lo cierto es que han logrado una función de sensibilización muy destacada. ¿Exagerando la magnitud del problema? Puede que sí, pero era y es necesario.

De hecho a pesar de todas esas amenazas de predicciones catastrofistas, lo cierto es que se han quedado cortas y ahora hay que enfrentarse a este problema tan grave del cambio global y climático, porque ambos están estrechamente relacionados.

Puede que sea interesante recordar que los cambios antrópicos, aquellos inducidos por los seres humanos, son responsables en gran medida del cambio disruptivo que estamos padeciendo, como la desaparición de muchísimas más especies de lo que se podría considerar proceso natural, ya que se destruye el #hábitat, se rompe las cadenas tróficas, y en general se urbaniza el medio natural con fines productivos, dejando de lado la biodiversidad de los ecosistemas.

Ahora se tiene la oportunidad de desterrar la hipocresía del Greenwashing y apostar por la sostenibilidad

El turismo (hotelería, restauración, viajes, etc.) es uno de los sectores que puede verse más afectados por este cambio global y climático, y apenas se está haciendo algo, salvo algunas iniciativas muy atomizadas, que no son capaces de movilizar recursos para el cambio necesario.

Se habla de capacidad de carga turística, del sobreturismo, de implementar y gestionar un modelo turístico sostenible o más sostenible, verde, de aplicar economía verde/circular, y un largo etc… Y sin embargo se sigue presumiendo de los 1.400 millones de turistas internacionales, que se están moviendo por el mundo, sin contar con el doble correspondiente al turismo doméstico. Y sí, claro que dejan huella, que impactan negativamente y que como dice la teoría del caos, tendrá su repercusión (acción-reacción). Y es un hecho como afecta físicamente las sequías, inundaciones, y demás fenómenos naturales, como también los cambios de percepción de la demanda, que determinaran el éxito o fracaso de muchos destinos, porque lo siento pero si se pretende competir por precio, ya se saben los resultados. Entre otros la pérdida de empleos y el conflicto social derivado.

La imprudencia, no sé si por ignorancia o por esconder la cabeza o por grandes intereses, que obviamente no tienen en cuenta a la gente ni al entorno donde se habita, hace que hasta los medios de comunicación sigan dando noticias del cambio climático como positivas, para el ocio y el turismo. Parece que estar en épocas prolongadas de sequía o tener altas temperaturas, cuando no corresponde, es sinónimo de satisfacción y lo peor no es creerlo, sino comunicarlo y provocar un sentimiento erróneo de bienestar, versus preocupación.

Sin ir más lejos, este cambio climático (global) está afectando y afectará por ejemplo a la agricultura y ganadería, lo que implica obviamente que se percibirá directamente en sus consumidores finales, es decir la gente, los turistas, visitantes y excursionistas que verán mermadas sus opciones de una enogastronomía de calidad-saludable y peor, por el incremento exponencial de una demanda más verde y exigente.

Y díganme o piensen, ¿qué motivación puede tener el mercado nórdico-europeo de escapar de sus gélidas temperaturas, hacia el sur de Europa, cuando ahora pueden estar por los 24ºC? ¿Creen que les persuadirá disfrutar de 40-50ºC al sol? ¿Qué un hotel o apartamento y comida y alcohol barato, será suficiente?

Que más de 1.400 millones de personas cambien de actitud. ¡¡¡Sería el mejor negocio terrícola!!!

Honestamente, tengo mis grandes dudas y seguramente la demanda también y aunque eso no se note en un par de años, cuando los efectos del cambio se perciban mejor, la respuesta será mas evidente.

¿Pero se puede hacer algo por parte de la oferta? Sin duda alguna y no solo de un país sino de muchos, pero alguien o algunos deben de dar los primeros pasos.

Y tengan en cuenta la importancia social para nuestro Planeta, que más de 1.400 millones de personas cambien de actitud. ¡¡¡Sería el mejor negocio terrícola!!!

Les invito a que comiencen ustedes.

Arturo Crosby

Editor Natour

www.forumnatura.org




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