Sostenibilidad o Competitividad Turística. Conservar o Producir: ¿es esta la cuestión?

Nueva entrega del blog sobre turismo sostenible en EFEverde a cargo de Arturo Crosby

Desde luego este dilema, no es para nada nuevo ni en este sector ni en otros, al menos en estos últimos 15 años. Pero lamentablemente todavía existe esta interrogación.

Por una parte se trata de convencer al pequeño empresariado, en especial aquel que tiene su negocio turístico, porque todavía hay que recordar que el turismo es un negocio, que si compra una certificación de sostenibilidad, y por tanto introduce o implementa las exigencias que conlleva a nivel ambiental, de sostenibilidad y a veces incluso social, le ira mucho mejor en su negocio.

Lo cierto es que no he visto ni argumentos sólidos, ni criterios de mercado que ayuden a comprender y mucho menos creer que lo uno (certificación) conlleve a resultados de rentabilidad económica y empresarial,

Que existe una demanda internacional muy relevante, que si sumamos turistas internacionales con nacionales, sobrepasamos mas de 250 millones de potenciales consumidores, es algo que se sabe, aunque lamentablemente no hay datos que lo corroboren, pero se puede hacer una extrapolación, de otros sectores productivos, los cuales llevan apostando por una serie de productos mas verdes, desde hace tiempo y con buenos resultados.

Es evidente la existencia del denominado Déficit de Naturaleza, en grandes urbes o núcleos urbanos, que afecta cada vez mas al comportamiento y estabilidad emocional de la población y por tanto crece la demanda de consumo de naturaleza, en la sociedad, es decir en la demanda.

Por tanto, no tengo duda alguna que hay demanda para poder responder a la oferta turística, siempre y cuando se sepa llegar a ella y responder a sus motivaciones y expectativas.

Lo que dudo y mucho es, tanto que esta demanda potencial, no coincida en tiempo y espacio (estacionalidad), que conozca, entienda, valorice e interprete el posible valor de las certificaciones y mas en un mercado sobresaturado de éstas, y sobre todo que la imagen y atributos de dichas certificaciones, coincidan con las expectativas de los diferentes segmentos de mercado, que ciertamente difieren bastante y este es uno de los mayores errores que suele cometerse.

El resultado final, es que si se hace un pequeño análisis coste/beneficio, el retorno de esa inversión (ROI), se hace dudoso y apenas se disipa la brecha entre inversión y gasto, que es clave a la hora de medir resultados para cualquier empresa o negocio.

¿Quiero esto decir, que ser sostenible, no es rentable y no ayuda a ser competitivo? Por supuesto que no, porque la mayoría de los criterios de sostenibilidad, conllevan una correlación con el control y disminución de costes, especialmente energéticos, agua, residuos, etc. y además si se aplica conceptos de diseño verde-innovador, les ayuda a diferenciarse de sus competidores.

Pero hay que recordar que aquello que no se percibe por el cliente, no existe y no puede valorarse. Y que un cliente quiere ver cumplidas sus expectativas, que en general, difieren mucho de lo ofrecido especialmente por estas certificaciones, salvo para determinados nichos de mercado.

El entorno natural, rural, los elementos emocionales de la naturaleza en sus diversas manifestaciones, son atributos de aquellos destinos turísticos, que quieren llegar a este público y que podrían crear una demanda cautiva.

Por tanto, la producción turística sostenible o inteligente, es competitiva y no solo es válida para entornos rurales o naturales, sino también para núcleos urbanos y destinos turísticos convencionales.

Un cordial saludo

Arturo Crosby

Editor

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