Lo barato, siempre sale caro: ¿Vale para algo la planificación turística?

Lo barato, siempre sale caro: ¿Vale para algo la planificación turística? Por (*) Arturo Crosby

Lo barato, siempre sale caro: ¿Vale para algo la planificación turística? Por (*) Arturo Crosby

Me sorprende descubrir que todavía se estudia a nivel universitario temas tan poco transcendentales como la planificación del territorio con vocación o aspiraciones turísticas y me lleva a mis orígenes de por qué incursioné en este sector, que necesita de un entorno físico (natural, rural...), y humano (cultural y social) para desarrollar su actividad siempre productiva.

(Fotografía: Soldados nepalíes amontonan bolsas de basura del monte Everest. EFE/Narendra Shrestha)

Si se habla de empresas turísticas y más de cierto tamaño, nadie se extrañaría la obligación de planificar estratégica y operativamente su corporación para asegurar sus objetivos, es decir su éxito o al menos predecir escenarios adversos anticipándose o preparándose para una reacción rápida y contundente. ¿Es esto cierto, verdad?

Pues extrapolando este modelo de desarrollo, la pregunta es por qué cuando se habla de territorio, de patrimonio natural, cultural y social, no se aplica lo mismo, ya que se está gestionando un espacio con recursos, empresas, personas, infraestructuras, etc. y sin embargo parece que no es necesario planificar, ni tener unos objetivos claros que cumplir.

Dibujando una caricatura, que suelo usar en mis seminarios, se construye primero la casa, sin pensar quién la habitará, dónde se pondrá, cómo se aislará, sus posibles impactos, accesos, localización y un largo etcétera. Pero después de edificarla, sí se tiene en cuenta el diseño de exteriores, interiores, mobiliario, decoración, sin importar mucho el coste de paliar las deficiencias que se encuentran, como la energética, accesos, etc.. Eso sí, se buscan los profesionales que puedan comercializar su alquiler o venta, ya que al no diseñarse en función de una demanda objetivo, habrá que vender a quien pueda comprar y cuantos más mejor. Al fin y al cabo cuando el recurso se agote, tocará buscar otro mejor. Claro que un entorno natural es imposible deslocalizarlo!! al menos por ahora.

Creo que no es necesario ser alguien muy brillante para evaluar el coste de la no planificación y seguir teniendo unos sobrecostes elevadísimos porque sobre todo, son gastos públicos que parece no ser importantes. Y si no, imaginen el clásico pueblo que presume de su turismo, porque organiza unas fiestas anuales o semestrales, capaces de atraer 20 o hasta 100 veces su población local, ya que entienden que es un buen negocio, muy mediático y que ayuda a posicionar dicho municipio en el mapa turístico.

Lo que suele ocurrir es que cuando luego se analizan los resultados netos de este tipo de eventos, por ejemplo, los costes suelen superar con creces los ingresos, la experiencia resultante es positiva para el público que no se desea, ya que su nivel de consumo es mínimo y sus residuos e impactos en el medio natural y urbano son muy elevados, provocando un posicionamiento turístico, que justo va en contra de aquel que se pretendía obtener. La gran mayoría de responsables locales, desean un turismo de calidad (que gasten como 5 estrellas), exclusivo, que aprecien la autenticidad, la gastronomía, etc. Algo que obviamente está muy, muy lejos de haberlo alcanzado, ya que no existe esa oferta.

Esto ahora podría también denominarse sobresaturación turística, pero que nunca nadie le había puesto nombre.

Existe un dicho que lo podría resumir: “Al final, lo barato, siempre sale caro”

Y como no hay nada planificado, los objetivos no existen y no se pueden cumplir y es obvio que el nivel de calidad que se imaginan, jamás podrá alcanzarse, pero gastarán su presupuesto en unas fiestas o eventos más grandes y contratarán a profesionales de la comunicación y publicidad para captar más demanda, algo no tan difícil de conseguir.

Existe un dicho que lo podría resumir y asociado a la caricatura de la construcción de una casa: “Al final, lo barato, sale muy caro”

Durante estas semanas están apareciendo diferentes imágenes y vídeos sobre la saturación turística, que no montañera, del Everest, el que siempre fue icono de la alta montaña. Un lugar que fue prístino, es actualmente no solo un basurero de todas las expediciones, un cementerio de alpinistas caídos en las ascensiones, sino ahora también está siendo invadido casi por masas de turistas, que quieren conseguir esa experiencia, antes única, y claro su selfie en una de las cimas más cotizadas del planeta.

Quizás por esa misma razón, cosas como el cambio climático, biodiversidad, turismofobia, etc. no son relevantes

¿Se podría haber evitado esta situación tan negativa? Por supuesto que sí. Planificando dicho territorio/destino, sabiendo que resultados netos se desean, ahora podría ser un lugar emblemático. Porque lo que ocurre en Everest como en muchos otros lugares es algo que se puede prevenir muy fácilmente. Y si no, piensen en un destino no lejano como es Bután.

Parece que existe una especie de pensamiento generalizado en turismo que la planificación no es necesaria y es solo cuestión de regulación por el mercado, y se trata solo de saber jugar bien las reglas de juego de la oferta y demanda. El resto es intranscendente.

Quizás por esa misma razón, cosas como el cambio climático, pérdida de biodiversidad, turismofobia, etc. no son tampoco relevantes.

¡Qué lástima!

Arturo Crosby

Editor Natour

www.forumnatura.org




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