¿Negocio turístico o conservación? ¿Tenemos que escoger? Gestión turística sostenible del Patrimonio Natural. Por (*) Arturo Crosby

El turismo es una actividad productiva que, al fin y al cabo, se basa en el negocio y por tanto si nos referimos a la Naturaleza o Patrimonio o Capital Natural, estamos refiriéndonos al Medio Natural y su uso turístico.

Esto implica necesariamente un dilema sin resolver todavía adecuadamente: cuando hablamos de Patrimonio Natural como recurso, llegamos al dilema de conservación o beneficios, es al menos lo que ha sucedido en estas últimas décadas.

De hecho la masificación turística y especialmente excursionista de las áreas naturales y específicamente protegidas que son las que mayor atracción generan en la demanda. Esta saturación (overtourism) se ha dado y se sigue dando con un impacto mucho mayor que en destinos de sol y playa y urbanos, precisamente también por los efectos colaterales de la pandemia y sus restricciones de uso a nivel de territorios y especialmente por la fragilidad y vulnerabilidad ambiental de estos espacios naturales, así como el impacto negativo social que se da cuando poblaciones rurales reciben hasta 5 veces más en número de visitantes sin obtener un balance positivo entre costes y beneficios, sino más bien lo contrario.

Es entonces cuando se debate qué es lo que debería primar más, ¿La conservación del entorno natural o el disfrute por el público o el negocio turístico derivado de este patrimonio natural?

Para mí, queda muy claro que sin conservación del recurso, de ese patrimonio natural, de su biodiversidad, estética, y en general la salud ambiental, este recurso o entorno se deterioraría llegando incluso a poderse perder como ya ha ocurrido en más de una ocasión, porque a veces cuando los indicadores alarman para actuar rápidamente, no se suele tener en cuenta hasta que se llega a esos límites de irreversibilidad.

Este deterioro ambiental y porque no también social, provoca una pérdida absoluta de calidad y competitividad en el proceso de producción turística

Por otra parte este deterioro ambiental y porque no también social, provoca una pérdida absoluta de calidad en el proceso de producción turística que consecuentemente se traduciría en la elaboración de productos y experiencias de baja o nula calidad con su consecuente pérdida de competitividad y rentabilidad económica y de empleo.

Desde luego no es un problema nuevo, ya que lleva años y yo mismo he impartido varios seminarios para manejar o gestionar los flujos de turistas y visitantes en las áreas naturales y rurales para conseguir que los beneficios superen ampliamente a los costes que irremediablemente hay que asumir.

Será fácil asumir que la sostenibilidad en la gestión turística es clave para la calidad y competitividad turística a medio y largo plazo

Es obvio que hay que pensar en un modelo de gestión turística sostenible como modelo de conservación y beneficio para los diferentes actores del turismo: destino, proveedores, oferta alojativa, comunidad, etc. es decir toda la cadena de valor turística y especialmente tener en cuenta el concepto de gestión sostenible de los recursos, que en definitiva se basa en el aprovechamiento eficiente de los mismos, pensando que éstos son finitos y si no se manejan adecuadamente tendrán fecha de caducidad y por ende de finalización del negocio.

Entendiendo que de esta forma la sostenibilidad en la gestión turística será fácil asumir que es clave para la calidad y competitividad turística a medio y largo plazo. Esto lo hablaremos seguro en el próximo Congreso de Gestión turística del Patrimonio Natural y Cultural.

Y me atrevería a afirmar que incluso a corto plazo, ya que la presión social de la demanda en especial de los mercados emisores cada vez es más fuerte en ver y percibir de forma más directa los resultados de este tipo de gestión donde el greenwashing cada vez tiene menos cabida.

Un cordial saludo y nos vemos en Córdoba el 18 y 19 de Noviembre.

Arturo Crosby

Editor Natour

www.forumnatura.org 




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