Lince ibérico: el dilema entre precio y valor de la conservación. Por (*) Arturo Crosby

Para empezar, permítanme hacerles unas preguntas clave que ayudarán a comprender el titulo de este artículo: ¿Es necesario conservar especies en libertad? ¿Tiene valor su existencia? ¿Quién debería responsabilizarse de su conservación? ¿Es rentable la existencia de animales emblemáticos como el lince ibérico? ¿Se han preguntado si su existencia podría generar negocios rurales?

El turismo como herramienta de valorización y recuperación de la fauna amenazada

El rol de las fundaciones como CBD-Habitat es clave para la no desaparición de especies emblemáticas y endémicas de un país.

Su labor de restauración del hábitat y en concreto la cadena trófica del animal, en este caso de los conejos fuertemente amenazados por un virus hemorrágico que esta diezmando las poblaciones del sur de la península ibérica y por tanto dejando sin alimentación al lince ibérico y su consecuente reducción de población.

Si el lince no se encuentra en un hábitat saludable, confortable su reproducción y por tanto su existencia se pone en peligro y hay que recordar que esta especie emblemática de la península ibérica, única en el planeta, ya estuvo a punto de extinguirse y afortunadamente con la cría en cautividad durante años y su posterior reintroducción en la naturaleza se logró recuperar.

Hay que tener en cuenta que hace unos 20 años el lince ibérico estaba destinado a la extinción y de facto se estimaba su fin para el 2040 como mucho.

Solo quedaban unos 100 ejemplares cuando se comenzó el proyecto de recuperación.

La Fundación CBD- Hábitat trabajó arduamente con otros actores claves para preservar esta especie, y a la fecha de hoy ya hay casi 1.000 ejemplares en la región ibérica (la única zona del mundo donde habitan).

El ejemplo de cooperación público-privada es el caso del lince en la Sierra de Andujar (Jaén) y concretamente en la finca del Encinarejo donde ya han comenzado a dar los pasos para ser un alojamiento rural de lujo y calidad, tanto por los servicios como por las experiencias que ofrecen.

Una pareja joven de Suráfrica afincados en la zona de Andujar, Jess y Alex, que traen su concepto o modelo de turismo de su país (líder en turismo de safaris) diferente a lo que generalmente se desarrolla como turismo rural o naturaleza en España, que sin duda servirá de guía para la reconversión del turismo rural en la zona y que en un territorio como es esta sierra de encinas y pinos, de fincas cinegéticas, combina el ecoturismo basado en el lince ibérico (con la ayuda extraordinaria de la fundación y la Junta de Andalucía para su conservación y recuperación).

Además esta propiedad está decidida en la reintroducción del bisonte europeo (con 17 ejemplares traídos desde Polonia), una caza muy controlada y todo tratando de gestionarlo de forma sostenible y verde.

Es un caso a tener en cuenta en los manuales de cómo funciona una colaboración permanente entre la administración pública (Junta de Andalucía), la fundación CBD-Habitat y la empresa propietaria de la finca El Encinarejo.

En este caso existe una convergencia de intereses de estos tres actores que no muchas veces logran hacer sinergia, pero sí en este caso, lo que demuestra que sí es viable pensar en conservación y negocio como factores compatibles.

Una especie emblemática y endémica como el lince ibérico es lo que realmente puede dar valor, más allá del precio, al turismo de un territorio

El turismo, y los destinos turísticos necesitan un “claim” que ponga en valor al destino, y este ejemplo del lince ibérico es un extraordinario elemento diferenciador que sirve tanto para la demanda nacional como sin duda para la internacional.

Una especie emblemática y endémica como el lince ibérico es lo que realmente puede dar valor, mas allá del precio al turismo de un territorio o destino si se sabe trabajar profesionalmente y por supuesto manejando las visitas con una extraordinaria gestión para no alterar el ecosistema, biodiversidad así como la satisfacción de los visitantes.

En concreto esta apuesta por la fauna endémica y emblemática sumada a un concepto de turismo de naturaleza con servicios de alto nivel personalizados, permite generar unos ingresos de 300 €/día/cliente, lo que significa, o mejor dicho, pone en valor la relevancia de tener una especie como el lince ibérico, que por cierto su conservación requiere también de la del ecosistema donde habita, teniendo en cuenta algo tan importante como mantener una población de conejos, base de la alimentación, amenazada como comente anteriormente por la hemorrágica vírica.

Actualmente estos territorios donde puede coexistir la presencia de un animal único como es el lince ibérico con población humana sin apenas conflicto (que a pesar de la vigilancia, siempre existe muertes pero nada que ver con el caso del lobo, por ejemplo), pueden estar en peligro por la falta de financiación de estos proyectos.

                            

Por eso es necesario comprender el valor que tiene la existencia de este tipo de especies para generar valor tanto para la conservación en sí misma, como para generar negocios especialmente turísticos diferenciados y como la creación de una posible marca que conlleve una serie de productos bio, agro, rurales, etc relacionados con la protección y recuperación del lince.

La experiencia de poder ver un lince ibérico en la naturaleza, ver cómo se mueve e incluso cómo te observa es una experiencia tan memorable como para no olvidarla y eso es el valor que está por encima del precio y por tanto contribuir a su existencia se hace algo natural y necesario.

Los viajes a la naturaleza para observar animales son espectaculares como experiencia, pero más aun cuando es una especie endémica de un país (aunque más bien de la península ibérica) y esto se traduce en una frase como la de “viajando con linces”.

 

Un cordial saludo,

Arturo Crosby

Editor Natour magazine

www.forumnatura.org 




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