De la utopía al futuro, pasando por el pragmatismo. Esto es el turismo rural. Por Arturo Crosby

Por Arturo Crosby.- Cuando hablamos de la importancia de los destinos y estamos convencidos que para obtener una gestión eficiente de los mismos, es necesario usar una de las mejores herramientas al alcance de éstos, la Gobernanza, estamos afirmando la necesidad de actuaciones mixtas público-privada, el famoso PPP (Public-Private-Partnership), es decir la cooperación o asociación público-privada.

Nueva entrega de Arturo Crosby en su blo “Turismo y desarrollo sostenible”

Hace poco tiempo estuve en el congreso de turismo rural COETUR, organizado por el portal Escapada Rural, donde pude encontrarme con gente conocida de hace años, así como otra gente nueva, propietarios de alojamientos rurales, alcaldes, periodistas y profesionales proveedores de la oferta turística en las zonas rurales de España, esencialmente.

No me lleve ninguna sorpresa, porque otra vez se volvió a escuchar lo mismo. Como comentaba mi amigo y colega Klaus Elrich, después de más de 20 años, se sigue escuchando lo mismo.

Es curioso y aunque ya lo haya dicho varias veces, las quejas del empresariado y en general de este subsector, son las mismas, es decir que nada o muy poco ha cambiado, pero mi pregunta es ¿Cómo alguien espera resultados diferentes, si se sigue haciendo todo igual?

La innovación y la aplicación de la creatividad, no son necesariamente inventos o soluciones tecnológicas, sino cambio de actitud, lo que conducirá sin duda a visualizar la realidad de una forma distinta, provocando la posibilidad de tomar otro tipo de decisiones más atrevidas, pensadas, creativas,…

Lo más importante de la innovación, es atreverse a evolucionar y asumir el riesgo a equivocarse y aprender para volver a innovar, con nuevas formulas, porque el fracaso es no hacer nada.

Muchos de los propietarios que comenzaron y algunos emprendedores/as que se están sumando a esta actividad productiva, tomaron esta decisión, con ilusión, por motivaciones personales de cambio, por filosofía,…es decir pensando en la posibilidad de hacer realidad una utopía.

Algunos tenían capacidad económica y financiera para afrontar el reto, de olvidarse o dejar de lado la imposición de las reglas del mercado. Otros tenían este negocio, como actividad secundaria que generaba ingresos adicionales y que además habían obtenido una generosa subvención a fondo perdido que les hacia fácil su amortización, y que consecuentemente su preocupación principal no era precisamente la rentabilidad de esta unidad de negocio.

Con el tiempo y los cambios coyunturales de la sociedad y el mercado, muchos tuvieron que invertir más en su rentabilidad económica-empresarial, versus la emocional, motivación que les indujo a incorporarse a esta oferta turística en el medio rural.

Es decir se paso a la etapa del pragmatismo, cuyo escaparate, en muchos casos, fue la autosuficiencia en conocimiento turístico y de gestión.

En turismo hay un problema grave muy generalizado, que es la creencia de la no necesidad de pensar, de tener conocimiento, de creer que la calidad se basa en los equipamientos y en la sonrisa, versus la cualificación de los recursos humanos implicados y en la falta de visión estratégica, pensando que el alojamiento es la base del turismo o que la motivación principal de los viajeros es tener una cama rural, cuyo ROI es más que dudoso y no pensar en el territorio, en el destino y en el que hacer, que son las base o el “core” de la atracción turística.

Pero sin embargo, también es importante decir que responsables turísticos y empresarios del turismo rural, comienzan a visualizar las autenticas reglas del juego, por lo que puedo afirmar con rotundidad que existe un futuro prometedor y más cuando además se vislumbra una tendencia al alza de la demanda turística.

Estamos en un momento crítico de evolución de la oferta, cuando se deben tomar estas decisiones que no se han tenido en cuenta, no se ha atrevido, o no se han visto, es decir una apuesta por el futuro, basándose en la innovación y ésta se traduce básicamente (no únicamente) en cambiar la actitud de la gestión micro del alojamiento, por la del territorio – destino.

El conocimiento turístico es una herramienta muy valiosa para conseguir el futuro deseado y no un fin, en este caso.

Un cordial saludo

 

Arturo Crosby

Editor Naturalae




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