¿La cultura, es también parte de la naturaleza? Viajes a la naturaleza con cultura

Quizás pueda sorprender este tipo de pregunta, porque tal vez la respuesta pueda ser algo elemental, pero sin embargo genera mucha controversia, en especial si nos enfocamos en definiciones, llamémoslas científicas o incluso si lo tratamos de analizar desde un punto de vista de mercado turístico.

Quizás pueda sorprender este tipo de pregunta, porque tal vez la respuesta pueda ser algo elemental, pero sin embargo genera mucha controversia, en especial si nos enfocamos en definiciones, llamémoslas científicas o incluso si lo tratamos de analizar desde un punto de vista de mercado turístico.

Cuando yo estudiaba tercer año de Biología, tuve un catedrático de Botánica, con el que discutía sobre donde estaban los límites de lo natural y lo artificial y él siempre afirmaba, que todo lo hecho por el hombre debería ser también natural, puesto que el hombre es una especie natural, algo que me generaba muchas dudas.

Ocurre también con los paisajes antropizados, pero que tras siglos de historia, han conseguido crear auténticos ecosistemas, como es el caso de las famosas dehesas de Extremadura, con sus bosques de encinas.

Que un paisaje es reflejo tanto de la evolución natural, como de su reacción al uso productivo humano, es algo evidente y más por ejemplo en el contexto europeo, donde la frontera entre la naturaleza silvestre o áreas “naturales”, es demasiado difusa con el espacio rural, totalmente intervenido.

Pero cuando hablamos en el ámbito del turismo, bajo el punto de vista de mercado e introducimos el concepto de percepción por parte del visitante, estamos hablando de motivación y expectativa, que difiere bastante, en muchas ocasiones de nuestra valoración mas objetiva.

Si bien actualmente y en el futuro próximo, la naturaleza es y pasara a ser un bien social, emocional y en concreto de bienestar y salud, mas allá del ocio puntual o temporal, lo cierto es que ha sido parte de la cultura de muchos pueblos ligados a ésta. Y nos podríamos remontar a muchos siglos de nuestra historia.

Es un hecho, que muchos platos gastronómicos populares, son un claro reflejo del paisaje y su evolución, ya que en su elaboración y sobre todo en sus objetivos, se relacionan directamente con los factores naturales y ambientales, es decir de su entorno más próximo.

Un plato nos puede enseñar mucho de la adaptación del hombre a su entorno natural, al igual que la arquitectura popular, sin ir más lejos. Son muestras tangibles de historia y cultura, reflejos del paisaje.

Lo mismo ocurre con muchos de nuestros paisajes intervenidos por el hombre, como los viñedos, pastizales, etc. los cuales han pasado a ser parte de nuestra historia y cultura.

Cuando un viajero escoge un destino por su naturaleza, ésta será su motivación principal, pero en una gran mayoría (90%), también necesita cubrir sus motivaciones secundarias, relacionadas con la principal, como es la cultura, en sus diferentes manifestaciones a nivel local, que a su vez, en muchas ocasiones, les puede servir como elementos diferenciadores o de animación turística, ayudando a estos destinos a ser mas competitivos.

Existen muchos casos, como uno que recomiendo recuperar “ Rural Taste of Europe” (Proyecto Knowing Europe, financiado por la UE con grupos Leader) donde dicha marca unía ambos conceptos.

Pero permítanme abrirles el apetito y que piensen en sus entornos y destinos o en su próxima comida.

Un cordial saludo,

 

 

Arturo Crosby

Editor Naturalae

 




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