Cuando viajan a la naturaleza, ¿Donde se alojan? Por Arturo Crosby

El ecoturismo (turismo rural, de paisaje y de naturaleza) supone casi el 6 por ciento de los ingresos y de las pernoctaciones del conjunto del mercado turístico español, frente al 66 por ciento del turismo de "sol y playa". FOTO: J.J. Guillén/EFE

La mayora de los alojamientos de naturaleza o que se vinculan o quieren asociarse al medio natural cercano, suelen localizarse en áreas rurales, esencialmente en Europa y entre otras cosas, porque las fronteras entre lo rural y lo natural son difíciles y muy permeables y mas aun para los turistas que obviamente no son expertos en ecología o paisaje ni tampoco se preocupan mucho por las definiciones y conceptos que a nivel técnico y académico se suelen manejar.

Si bien, existen una serie de alojamientos, como las gite d’etape o llameémoslo los refugios o albergues de montaña, y alguna otra tipología (centros de esquí y montaña, por ejemplo), que se encuentran fuera y alejados de los núcleos urbano-rurales, el resto se focaliza en estos pueblos y como comentaba anteriormente, esto ocurre mas en el contexto europeo.

Ahora bien, esto ya no ocurre en Latinoamérica ni en otras áreas geográficas, donde se han construido diferentes tipos y tamaños de “resorts”, hoteles, ecolodges,…grampling en plena naturaleza, sin asentamientos humanos, ya sean en zonas de selva, ríos, montañas o en el litoral. Mas bien la idea de este concepto, se ha querido asociar al turismo sostenible o eco-resorts, buscando escenarios prístinos o lo mas naturales posibles, para ofrecer a su clientela, experiencias naturales únicas sin interferencias.

Pero también en estas regiones, si se puede diferenciar y mucho mas para el turista, la frontera entre lo rural y lo natural, esencialmente por la ausencia de núcleos habitados, salvo la existencia de algunos asentamientos indígenas, que no impactan negativamente en las motivaciones y expectativas de la demanda, al considerase parte inequívoca del ecosistema donde se desarrolla su viaje natural y mas bien le otorga un valor añadido a la experiencia del viaje.

Pero también es cierto, que para un turismo de naturaleza, mas genérico, el alojamiento base para el viaje de naturaleza, se localiza en pueblos, relativamente pequeños, donde para muchos y dependiendo de los países y regiones, les confiere esa percepción de seguridad (sanitaria, ciudadana, etc.), una serie de servicios públicos y además el aliciente de la comunidad local, que le puede otorgar un valor añadido, siempre y cuando esté integrada en el proceso del desarrollo turístico.

De esta forma, la base alojativa se desarrolla en el núcleo urbano de las zonas rurales, mientras que la animación o actividades turísticas en la naturaleza, se lleva a cabo fuera de este perímetro, acorde a las diversas zonas de interés natural.

La mayoría de los alojamientos de naturaleza, están en el medio rural o son rurales, pero la oferta alojativa rural, no tiene porque enfocarse a la naturaleza, porque además esta oferta ha de segmentarse y diferenciarse acorde a su vocación, intereses y capacidad de gestión.

Por tanto este mercado es amplio y aunque la motivación principal, la naturaleza, es el denominador común, cada super-segmento tiene diferentes expectativas del servicio y por tanto es importante poder responder con un abanico de tipologías, ya sean alojamientos en los pueblos o en plena zona natural, pero por ahora, un porcentaje importante de estos alojamientos de naturaleza, están ligados al turismo rural.

Ahora bien, si apuestan por esta especialización, deberán también diseñar y desarrollar una actitud y aptitudes hacia el medio natural, así como implementar una serie de equipamientos y facilidades, para que sus viajeros aprovechen lo mejor posible la experiencia deseada.

Un cordial saludo

Arturo Crosby

Editor

 




Secciones:   
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com