La montaña que inventó el turismo, Chamonix, se reinventa. Por (*) Arturo Crosby

La montaña que inventó el turismo, Chamonix, se reinventa. Por (*) Arturo Crosby

La montaña que inventó el turismo, Chamonix, se reinventa. Por (*) Arturo Crosby

En marketing turístico, se habla del efecto "wow" para destacar lo increíble, lo único o lo especial de un lugar atractivo o lo que cualquier destino quisiese tener o ser nombrado por ello.

Pues les voy a contar que cuando uno va por carretera y aparece de repente las primeras imágenes del Mont Blanc, es imposible no decir un “wow” bien fuerte. Lo curioso ocurre cuando pasa un día recorriendo una parte del valle, y solo sale decir unos “wow, wow” y lo más increíble, es que después de 2, 3 o 7 días visitando sus diferentes pueblos, glaciares, montañas, restaurantes y atractivos turísticos, uno sigue abriendo la boca y repitiendo ese “wow” pero hasta las 7 veces durante los 7 días, es decir es el valle de los Alpes de los 7 wows. Y esto no me ha ocurrido ni todos los días, ni en todos los sitios, a pesar de haber viajado por muchos.

Pero antes de entrar en detalles de estos atractivos y lo que implican, permítanme ofrecerles un poco de historia, porque sin duda Chamonix, es la montaña que inventó el turismo, sin querer entrar en el purismo de los orígenes del mismo, que como saben esta actividad nació en la montaña y no en la playa como algunos podrían pensar.

Chamonix, el valle de los Alpes de los 7 wows

Por el año 1741, un par de ingleses (William Windham y Richard Pococke ) visitaron el mercadillo de la ciudad, a los pies del Mont Blanc, caminaron por el valle y ellos ya exclamaron -puede que el primer “wow”- mas aun cuando subieron hasta Montenvers, el lateral de un espectacular glaciar (su lengua, más bien), que ellos mismos lo bautizaron como “La Mer de Glace“, o el mar de hielo.

Por supuesto nadie tuvo interés en subir ni al Mont Blanc (4.810 metros) ni a ningún otro pico o montaña: ¿Para qué? apenas los buscadores de cuarzo se aventuraban para recopilar estos cristales que luego vendían y eran bien cotizados. Además de los rumores de monstruos en las partes altas, tenían más que atemorizados a los lugareños. De hecho se la denominó la “Montaña Maldita”, lugar inaccesible y sin valor definido para la población local. De facto, algo similar ocurrió en las que son ahora la mayoría de las estaciones de esquí alpino.

Pero esta cima siempre ha sido codiciada, tanto que en el 1860, se firmó un acuerdo de frontera compartida entre Francia e Italia, fecha en la que también la Saboya pasó a manos francesas.

Además de ser las montañas donde, se podría afirmar, que nació el turismo, también fue donde se creó el primer laboratorio científico de estudios de alta montaña, el “Observatorio de Vallot”. Quizás es bueno, dar la referencia que allá por el 1760, fue otro científico de Ginebra, Horace Beneditt de Saussure, quien ofreció 20 taleros (moneda de plata alemana) para quien abriese la ruta al Mont Blanc y Balmat con el Dr.Paccard fueron quienes coronaron dicha cumbre.

Como se despertó el interés por estas montañas, comenzaron a llegar curiosos de diferentes lugares, los antecesores de turistas, pero con poder adquisitivo, y surgió la 1ª Compañía de Guías de Chamonix (1823) y 30 años más tarde en la parte italiana, la Societa della Guide Alpine de Courmayeur.

Así que podemos ver como ya en el 1800, comenzó el turismo de montaña, con guías autorizados.

Podría darles muchos más datos de la historia de este fabuloso e interesante valle, pero pueden ver un buen resumen en este enlace. Así que permítanme dar un salto al pasado siglo XX, donde comenzó realmente el despegue turístico, construyéndose el primer tren de Montenvers (1905), que une Chamonix con el glaciar de Mer de Glace, algo que debo recomendarles y no deben perdérselo cuando viajen por esas tierras. Los paisajes son realmente fascinantes y poder entrar dentro de una cueva de hielo, impresiona.

Más aun, cuando se puede observar cómo ha ido subiendo la cota de hielo en estas décadas, ya que están marcadas los diferentes niveles de altitud, que nos enseña el proceso de la crisis climática y el cambio climático más acusado en este siglo.

Este territorio alberga hasta 101 glaciares, muchos con nieves perpetuas

Una buena idea para introducirse en esta tierra de rocas y hielo, con una belleza aterradora, es una parada previa, después de subir en el tren, en el Refuge du Montenvers, justo donde llegaron los primeros exploradores británicos y que ahora es además de refugio un restaurante panorámico del famoso “Mer de Glace”. ¡Simplemente imperdible!

Este territorio alberga hasta 101 glaciares, muchos con nieves perpetuas y cabe señalar el glaciar de Bessons en este valle, como el único cuyo hielo proviene del permafrost del Mont Blanc, cuya lengua baja hasta los 1.400 metros, aunque antes lo hacía hasta los 1.000 metros, casi llegando al mismo pueblo.

Este mismo valle fue el organizador de los primeros Juegos Olímpicos de Invierno (1924), en los que curiosamente no existieron las pruebas de esquí alpino y 16 años más tarde, se construyó el teleférico, que unió el valle italiano de Aosta con el francés de Chamonix, desde el majestuoso Aiguille du Midi, hasta el alucinante Courmayeur; que sobrevuela un glaciar realmente espectacular de 5 kilómetros de nieve perpetua, en el que existe la posibilidad de hacer rutas guiadas, al igual que escalada en las rocas que lo circunvalan.

Cuando uno se monta en la cabina, a los pocos minutos comienzan los wows continuos que duran media hora con paradas para fotografiar 360º de maravillas. De nuevo el destino de montaña de los 7 wows.

De vuelta al Aiguille du Midi, cabe la opción de bajar caminando hasta el valle, pero merece la pena una parada gastronómica para probar la cocina “saboyarda”, donde el queso predomina en casi todos los platos. Les recomiendo el refugio du Plan de l’Aiguille, con sus mesas de madera al aire libre y unas vistas realmente increíbles, tanto del Aiguille, como de la lengua del glaciar en los que se aprecian los seracs o grietas de una altura tremenda, así como del valle.

Ya que se menciona la gastronomía, por todo el valle hay restaurantes de diferentes comidas aunque predomina la local, pero si quieren algo más exquisito, pueden probar un restaurante Michelin, el “Maison Carrier”, donde su chef Stephane Gassot ha ido rescatando la cocina montañesa tradicional elaborando platos innovadores.

El valle de Chamonix, es un lugar donde es muy difícil aburrirse y no solo se puede hacer senderismo, trekking, escalada, esquí, bicicleta, etc. sino también descubrir la fauna alpina, pudiendo observar muy de cerca, casi tocándolos, animales en semilibertad. Les hablo del Parc de Merlet, que además posee unas vistas panorámicas del Mont Blanc realmente espectaculares.

No muy lejos de este parque, se encuentra también otro gran atractivo natural, las gargantas de Diosaz “Gorges de la Diosaz”, paisaje de origen glaciar, pero completamente diferente al del valle de Chamonix, dominado por rocas y agua.

Me impresionó tanto la zona de Bossons y Les Hutes, como la de Argentiere, justo yendo hacia Suiza, frontera que apenas está a unos 15 km. Tuve la ocasión y tengo que recomendarlo, de alquilar una bici de montaña eléctrica, perdiéndome por los caminos, pero llegando precisamente a Argentiere. Algo que siempre recordaré: divertido y excitante. Volvería a repetir por los cientos de kilómetros para recorrer, que me faltaron.

Y para cuando sea la temporada de nieve, les recomiendo una nueva escuela de esquí, la Eco-Rider, basada en su respuesta ambiental e iniciativas verdes como un interesante proyecto de prendas recicladas con Decathlon.

Pero no quiero olvidarme de una experiencia que por suerte, tuve la oportunidad de ver, “Match des Reines ” la batalla de las vacas montañesas, que se celebra una vez al año en septiembre y consiste en una especie de competición por parejas de vacas que chocan empujando sus cabezas (no sus cuernos) hasta que una se retira, y hasta que al final queda la finalista. Este año se celebró en Le Tour, pedanía de Argentiere, que en invierno es una estación de esquí y el resto del año un paisaje que es de admirar.

Y claro que después de cualquier día de deporte o actividades al aire libre, viene muy bien un relax y en este caso de lujo, literal, pero por lo que conlleva, su tratamiento y sus instalaciones modernas e innovadoras. Es un capricho que uno se merece, el wellnes center de QC Terme. No se lo pierdan. ¡Es más que recomendable!

Y además de restaurantes, animación y diferentes opciones de entretenimiento, están los alojamientos que cuentan miles de camas y si bien la mayoría son apartamentos, hay hoteles con encanto de todas las categorías. Les recomendaría sin duda el hotel Whymper, no sólo por su nombre en homenaje al explorador, sino por su gran servicio, confortabilidad y ambiente montañés con clase.

Open The Way, Por un Chamonix, mucho más verde, es la nueva apuesta política del valle

Es este un valle de ensueño y seguramente por eso tiene una demanda turística muy alta durante todo el año. Es tal que ya la propia población local se siente muy incómoda por la saturación de visitantes, en tiempo y espacio. Y es un hecho que la nueva campaña turística “Ouvrez la Voie” (Open the Way) se enfoca a ciertos nichos de mercado, más orientada a recuperar la esencia de la montaña y por supuesto por un turismo más sostenible y más verde (ecoturismo).

La atracción del Mont Blanc ha originado cantidades tremendas de alpinistas profesionales y aficionados, poniendo en riesgo no solo a estos visitantes (como en el Everest) sino también su impacto ambiental, incluyendo el tema preocupante de basuras y otros desechos humanos.

Para darles un dato del Mont Blanc Express: se ha pasado de los 250.000 pasajeros en el año 2.000 a los 900.000 en el 2018. Sólo en los autobuses se transportan 2,5 millones de pasajeros al año.

El cambio climático preocupa mucho en Chamonix, ya que en zonas de alta montaña el calentamiento se nota más y sus consecuencias pueden ser muy graves para el destino turístico y su comunidad. El cambio global, causado por el humano, está afectando severamente a la fauna y en general a la biodiversidad de este territorio y por eso se han establecido numerosas medidas de actuación especificas y pragmáticas para crear un autentico Destino Verde.

Por terminar, déjenme citar algunas de estas medidas ambientales en este destino de montaña, que acuérdense vive de su medio natural, básicamente: movilidad, casas y construcciones, energías, desperdicios y economía circular, turismo, biodiversidad y adaptación al cambio climático.

Son muchas las acciones y medidas a implementar y necesito otro artículo para desarrollarlas. Queda pendiente para más adelante.

En definitiva Chamonix, el destino de montaña de los 7 wows, el que inventó el turismo, se reinventa apostando por recuperar su esencia turística montañesa y su clara apuesta ambiental.

Buen viaje.

Arturo Crosby

Editor Natour

www.forumnatura.org




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