Bleisure y Naturaleza: porque no puede ser posible y rentable? Por Arturo Crosby

Arthuro Crosby Andorra

Tribuna de  Arturo Crosby para su blog Turismo y Desarrollo Sostenible en la blogosfera de EFEverde

Quizás en contra de muchas opiniones, donde se afirma que el turismo urbano, el sol y playa  no puede ser compatible con la naturaleza o el turismo rural, yo siempre he defendido esta posibilidad, cambiando el turismo de naturaleza de alternativa al turismo convencional y haciéndolo un turismo complementario, que hasta podría también pensarse en viceversa, siempre y cuando no se piense en términos de rentabilidad monetaria, claro.

Para quienes les suene extraño el termino de “bleisure”, viene de la combinación en ingles de Business & Leisure, es decir de cómo compaginar los negocios y trabajo con el ocio, esencialmente en las ciudades, pero que tampoco debe ser exclusivamente, como si fuera de la gran ciudad no hubiese ni negocios ni trabajo, ni tampoco ocio.

De acuerdo con la investigación llevada a cabo, el 67% de los viajeros de negocios reconocen que a menudo se toman un tiempo libre cuando viajan a una ciudad por trabajo y que el 58% con frecuencia añade un día o varios días a su estancia para descubrir la ciudad por su cuenta, según explica el IE, en un informe que publica Hosteltur.

Además este turista puede y de hecho lo hace, cambiar de perfil –comportamiento, varias veces al día, lo que implica que el ocio y negocio en términos de turismo motivacional, tienen barreras poco disuasorias.

Pero yendo todavía más lejos, y usando estos datos de este informe, me atrevería a afirmar que este mismo tipo de viajero, si además tiene una conciencia ambiental, le gusta la naturaleza, es consumidor verde o simplemente necesita echar lastre de su stress y le vendría muy bien consumir o más bien disfrutar de una naturaleza cercana, digamos ampliando el circulo de su estadía en un posible radio de ocio de aproximadamente 1 hora.

Esto quiere decir que en muchas ciudades, con buenos accesos y áreas naturales próximas, pueden sumarse al producto turístico urbano, generando también un valor añadido a la experiencia turística urbana.

Es obvio que habría entonces que incorporar el elemento naturaleza en la cadena de valor y producción turística, sin separarla, como se hace ahora.

De esta forma se ayuda bastante a romper la gran estacionalidad de la oferta turística rural (Base de la mayoría de la oferta del turismo de naturaleza), ya que estos consumidores suelen viajar durante la semana, e incluso podrían prolongar su estancia para aprovechar el disfrute del medio natural, que porque no, se le puede sumar la cultura local, donde se incluye otro tipo de gastronomía, no necesariamente igual o semejante a la urbana.

Como siempre es cuestión de creatividad e innovación, pero inteligente y con aplicación  a la realidad del escenario o territorio donde se trabaja.

Si a esto le añadimos que tanto en el medio urbano como rural, existe una mayoría de negocios disruptivos, es una gran oportunidad para atreverse a afrontar este nuevo e interesante reto o ¿cómo lo ven?

Un cordial saludo

 

Arturo Crosby

 

Editor Naturalae




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Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com