La "biocrisis" que afectará al turismo

La “biocrisis” que afectará al turismo. (*) Por Arturo Crosby

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No es un relato de ciencia ficción el que quiero mostrar aquí, pero sí una certera amenaza que pende en el corto plazo y amenaza directamente a numerosas urbes y por ende sitios o destinos turísticos, especialmente aquellos no preparados, es decir casi todos.

La actual “biocrisis” del coronavirus es un ejemplo de lo que un virus puede hacer en una ciudad, región, país e incluso a nivel transfronterizo, ya que uno de los vehículos transportadores de dicho virus son precisamente los viajeros infectados.

La rápida reacción del Gobierno de China ha logrado mitigar y especialmente frenar su expansión mundial, al menos en cifras y aunque por ejemplo en España el impacto de la gripe común es mucho mayor que el coronavirus, la alarma y la percepción de riesgo del coronavirus son mucho mayor.

Es obvio imaginar que pasaría en un escenario donde las autoridades sanitarias y de seguridad de una región o país no tengan esa capacidad de gestión. Por lo pronto ese y esos destinos turísticos de un país quedarían prácticamente en bancarrota y no solo por el tiempo que durase la epidemia, sino por la permanencia como riesgo durante un tiempo desconocido.

La crisis climática, es uno de los factores que facilitan estas crisis biológicas o “biocrisis”, ya que los cambios de temperaturas, que cada vez son mayores y mas drásticos, pueden crear ambientes no hostiles o bien favorecedores para la supervivencia y propagación de diferentes virus, bacterias y demás microorganismos patógenos para la salud humana.

La crisis climática es uno de los factores que facilitan estas crisis biológicas o “biocrisis”

Aquí incluimos no solo los episodios de calor intenso o anómalo, cada vez más frecuentes, sino también olas de frío, inundaciones, y demás factores ambientales que facilitan la aparición y supervivencia de los seres vivos más pequeños de nuestro planeta, capaces de autoreproducirse en ambientes incluso adversos.

Ya se sabe que bajo los hielos de la Antártida o del Ártico, existen diferentes poblaciones de microorganismos, que si las condiciones climáticas siguen cambiando al fundirse el hielo, pueden volver a su entorno con consecuencias previsiblemente desastrosas y no es una película de ciencia ficción.

Puede que ya algunos de esos turistas polares se lleven en sus ropas algunos de ellos, diseminándolos por el resto de sus países (en mi opinión, por ahora muy poco probable).

La crisis climática, como consecuencia del cambio climático global, está causando transformaciones de hábitats que producen auténticos desastres, como lo que recientemente se publicó en El País, sobre una plaga de millones de langostas que literalmente arrasan todo por donde pasan. Imagínense algo así, pero en destinos turísticos de sol y playa.

Recordad el tremendo impacto en los negocios turísticos que están padeciendo en Australia por el desastre de los incendios, donde muchos alojamientos han desaparecido y otros se encuentran en entornos naturales, donde ya solo quedan cenizas. Ahora dependen no solo de la reconstrucción de las edificaciones (no tan difícil) sino de los hábitats y de la imagen y percepción por la demanda turística que imagina viajar a cementerios naturales, sea o no sea cierto y esto es y será muy costoso a todos los niveles.

Las fake news se encargarán del resto, ya sean provocadas por posibles competidores o por falta de conocimiento.

Hay que rediseñar y crear ambientes de mucha mayor calidad

Es muy difícil por no decir imposible anticiparse a fenómenos biológicos como virus, bacterias, insectos, etc. y mucho menos desde un destino turístico, pero sin embargo como ya he comentado en diferentes ocasiones, se pueden crear ambientes poco propicios o mas difíciles para la supervivencia y difusión de estos y claro siempre tener planes de emergencia ante este tipo de crisis.

Lo que sin duda se puede hacer es que los destinos comiencen a pensar en volver a diseñar, pero bio o ambiental, para crear ambientes con microclimas, de mucha mayor calidad de salud (en definitiva es calidad ambiental y turística), a la vez que se enmarcaría en una estrategia de turismo sostenible y más verde.

Nadie se lo cree hasta que no pasa y después piensan en lo que se podría haber hecho.

Un cordial saludo

Arturo Crosby

Editor Natour

www.forumnatura.org




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