La amenaza ecológica si desapareciese el turismo de masas. Por (*) Arturo Crosby

No es un titular muy novedoso, al menos para quien escribe, que ya en un congreso en Almería, allá por el año 1989, me atreví a decir que destinos como Benidorm eran la salvaguardia ecológica del Mediterráneo y me reitero en esta afirmación a día de hoy.

La situación no ha cambiado mucho y durante estas décadas me atrevería a decir que ha empeorado en cuanto al riesgo de saturación o mejor dicho sobresaturación (overtourism) que llevan teniendo muchas zonas rurales y naturales.

El impacto negativo debido especialmente a excursionistas y concretamente en esta pandemia de la COVID-19 ha puesto en jaque a muchas zonas que por su fragilidad y vulnerabilidad ambiental y social pueden conducirlas a un desastre ambiental.

Si pensamos hasta hace apenas un año, en los casos de Venecia, Barcelona, playas de Tailandia y otros cientos de destinos turísticos saturados. En el caso de las zonas rurales y naturales, este efecto se lleva notando ya desde hace décadas, pero ni la fauna ni las comunidades locales han tenido la voz para protestar por su estado.

Quizás este silencio se debe a los números, ya que no impacta mediáticamente igual una sobresaturación turística de millones de turistas, que de cientos de éstos. Pero es que 200 turistas, que la mayoría son excursionistas, en un pueblo de 30 personas, equivale a que un destino como Barcelona de unos 2 millones de habitantes recibiese 20 millones de turistas al año, ya que estas poblaciones rurales no tienen infraestructura alguna para soportar esta demanda.

A nivel ecológico el impacto es grave, especialmente en las zonas más frágiles, ya que una frecuentación de visitantes excesiva, puede llevar a situaciones ambientales irreversibles o que la menos necesitasen cuarentenas turísticas de más de 20 o 30 años.

Ahora bien, el único punto positivo o más bien de amortiguamiento de este efecto sobre los ecosistemas y territorio, es que el turismo de masas tiene un comportamiento homogéneo y unas motivaciones y expectativas predecibles, por lo que no es muy difícil gestionarlo.

Una frecuentación de visitantes excesiva, puede llevar a situaciones ambientales irreversibles

Una de las características de este comportamiento, es que su movimiento en el espacio/tiempo es muy limitado y por lo general su área de esparcimiento ronda un promedio de un radio de 500 metros cerca de su vehículo o medio de transporte (tren, autocar, teleférico, caravana, etc.) y apenas un 10% se distancian otros 500 metros más allá.

Pero sin embargo a nivel social, el problema es que trasladan sus expectativas turísticas y de ocio al medio rural y natural, provocando a medio plazo una transformación peligrosa de la oferta local.

Hace apenas unos días me comentaban algunos hosteleros como veían que esta nueva demanda pandémica, esperaba mucho mas restaurantes tipo pizzerías, pasta, hamburguesas, y una oferta alojativa adaptada mucho más a semejanza del sol y playa y turismo urbano.

A nivel social, el problema es que trasladan sus expectativas turísticas y de ocio al medio rural y natural, provocando a medio plazo una transformación peligrosa de la oferta local

Si una parte importante del turismo de masas desapareciese, significaría simplemente, como ahora, que la demanda cambiaría de escenario o territorio turístico, porque la gente no dejará de viajar, ni desaparecerá (al menos tan rápido), por lo que sería más eficaz que los destinos turísticos convencionales evolucionasen acorde a las nuevas tendencias más verdes, es decir pensasen en un reto sostenible para alcanzar un objetivo de bienestar social, ambiental y económico, tanto para la demanda como para los trabajadores, empresariado y comunidad local (en gran parte cumplir los conocidos ODS).

Tal vez, el New Green Deal de la Unión Europea debería ayudar a esta transformación verde de la mayoría por no decir de todos estos destinos que tienen capacidad de retener y acoger a este turismo de masas, que sin duda es la gran mayoría de la demanda turística mundial (doméstica e internacional), porque la oferta actual no va a desaparecer ni creo que deba hacerlo, ya que el resultado final como se desprende de este articulo sería mucho más negativo que positivo y se está a tiempo de reaccionar y actuar.

Sin duda alguna los destinos turísticos más sostenibles y mas verdes serán mucho más competitivos.

Un cordial saludo y mucho coraje para estos meses,

Arturo Crosby

Editor Natour magazine

 

www.forumnatura.org

 




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