Altruismo, voluntarismo, conformismo o profesionalismo: ¿Funcionara la Gobernanza local?

Por Arturo Crosby.- Cuando hablamos de la importancia de los destinos y estamos convencidos que para obtener una gestión eficiente de los mismos, es necesario usar una de las mejores herramientas al alcance de éstos, la Gobernanza, estamos afirmando la necesidad de actuaciones mixtas público-privada, el famoso PPP (Public-Private-Partnership), es decir la cooperación o asociación público-privada.

Por Arturo Crosby.-   Cuando hablamos de la importancia de los destinos y estamos convencidos que para obtener una gestión eficiente de los mismos, es necesario usar una de las mejores herramientas al alcance de éstos, la Gobernanza,  estamos afirmando la necesidad de actuaciones mixtas público-privada, el famoso PPP (Public-Private-Partnership), es decir la cooperación o asociación público-privada.

Si pensamos en un territorio rural con énfasis en aquellos que además tienen vinculadas áreas naturales protegidas, nos encontramos con una importante brecha en la gestión turística, ya que es difícil hacer converger las expectativas de la comunidad o población local (con sus diferentes intereses u objetivos), el empresariado turístico y las Administraciones públicas competentes, tanto del desarrollo local, como de la conservación de dichos espacios protegidos.

La problemática por conseguir la convergencia y sinergia entre la conservación del medio natural y el desarrollo productivo, en este caso del turístico, es bien sabida. Se puede hacer, es rentable y además genera empleo local, pero se precisa inteligencia, atrevimiento y la asunción del riesgo a equivocarse, temas en muchas ocasiones tabúes y a veces muy lejanos de la realidad.

En ciertos entornos europeos y mas concretamente en la Europa del Sur, la iniciativa del desarrollo económico local, ha sido impulsada y gestionada por el sector público, arrastrando a los privados, como es el caso del turismo rural. Y actualmente existe una muy importante oferta turística rural (Podemos aproximarnos al 24 % de la oferta alojativa total), que le falta las herramientas clave de promoción y comercialización eficaces.

En otros países, como en el conjunto de Latinoamérica, es el sector privado, quien ha llevado la batuta de esta orquesta

¿Cómo es posible que en ambos escenarios, nos encontremos con resultados similares, de muy baja rentabilidad, gran estacionalidad, poca eficiencia, ausencia de destinos y un etcétera, que ya es del todo conocido?.

Si de algo no hay duda, es que quien crea una empresa, pretende obtener una rentabilidad económica y más específicamente monetaria o ¿no estoy en lo cierto?

Con porcentajes de ocupación entre el 20 y un máximo del 40%, salvo casos y territorios excepcionales, es imposible mantener a flote un negocio turístico y mas si tienen empleados.

Quizás es que el empresariado rural es altruista, tal vez filántropo, posee una actitud de voluntarismo o ha llegado a una situación de conformismo ante una situación de mercado estancada de la cual no sabe salir.

Si bien creo que es bastante evidente esta sensación conformista así como también el peso de una rentabilidad emocional e incluso el poco peso específico del negocio turístico, frente a otras actividades productivas  del mismo empresario rural; lo cierto es que no tiene porque ser así y es factible un cambio evolutivo para mejorar el entorno.

Ante todo el cambio de actitud y la asunción del riesgo a equivocarse, apostando claramente por la profesionalidad, que implicaría una buena dosis de formación especializada, innovación (no basarse en la manida creación de webs, videos, etc.), diferenciación y el uso de herramientas especificas para trabajar el mercado online.

Pero acuérdense, que los viajeros están motivados por lo que desean hacer (naturaleza, deportes, cultura, etc.), donde quieren hacerlo, como lo van a realizar, con quién y por último el lugar donde dormir.

Por tanto, está claro que la existencia de destinos, es clave, pero éstos no funcionaran sin una buena gobernanza turística y ambiental (mas aun, cuando existan áreas naturales protegidas en su entorno) y para ello es fundamental, el rol del empresariado o sector privado, por lo que se necesita una profesionalización y apuesta por esta actividad, dejando en otro plano el conformismo, que se confunde con el altruismo y el voluntarismo.

Si Vds. no lo hacen, ¿quién lo hará?

 

Un cordial saludo

Arturo Crosby

Editor




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