20 años de Zazen en Madrid. Por Belén Boville

20 años de Zazen en Madrid. Por Belén Boville

20 años de Zazen en Madrid. Por Belén Boville

Belén Boville Luca de Tena.- Lleva 20 años levantándose cada madrugada, cuando abren el metro, y cantan los primeros mirlos. Cuando la ciudad dormida empieza a removerse inquieta, poco antes de que se abra el cielo.

Lleva 20 años cubriéndose con un Kesa, el manto ceremonial del Buda. 20 años con sus días y sus noches, cada mañana, cada tarde, sentándose en zazen, la meditación del buda, de la concentración y la observación.

Hace 20 años, Bárbara Kosen, monja budista, francesa, discípula de Taisen Deshimaru, el Maestro japonés que trajo el Zen a Europa, se instaló en Madrid y fundó el Mokusan Dojo.

Ya traía una práctica de veinte años desde que se ordenara monja a los 24 , y había regentado el Dojo de Ginebra y había buscado donde establecer su templo, pues acababa de recibir la transmisión, el shiho, de otro maestro zen y llegaba el tiempo de dar todo lo recibido.

Durante estos 20 años, Bárbara se ha levantado, hiciera frío o calor, y se ha acostado haciendo zazen, la meditación en silencio, cara a la pared, mirando hacia dentro, hacia el centro del Universo.

Han sido dos décadas de constancia y regularidad, desde el primer dojo en la calle Madera, en Malasaña, al dojo de Ópera en la calle Campomanes y al actual de Tirso de Molina. Siempre en el centro, en todos los centros, sin esperar nada, sin objetivo alguno, solo sentándose y enseñando la postura, la respiración, el talante, la vía.

 Barbara casa Shorinji

Ha visto pasar a centenares de personas. Algunos discípulos se han quedado un rato, un par de años, un lustro, una década…Otros entraban y salían, se entusiasmaban durante unos meses, y desaparecían engullidos por la calle y el bullicio de la gran ciudad.

Durante todo este tiempo nos ha enseñado algo sencillo y de una profundidad inmensa: el zazen, que es la práctica esencial del Budismo Zen. Sin zazen no hay nada. Todos aquellos que escriben, especulan, filosofan acerca del Zen y no se sientan, es que no han comprendido nada. Y esa constancia, esa regularidad, ese madrugón, esa inmovilidad durante una hora y media, cada mañana, cada día, cada semana… va esculpiendo el carácter, afinando las aristas, reduciendo el estrés, y la angustia, y la tristeza y los excesos. Y entonces el zazen empieza a ser tu vida, y la práctica de la Vía, tu filosofía, el aquí y el ahora y nada más importa, porque todo es una gran ilusión.

Bárbara Kosen es el aquí y ahora de todos los días. Su energía, su perseverancia, su voz dulce y la firme decisión de quedarse, han afianzado el Zen en Madrid y en el centro de España. En 2001 fundó el Templo de Shorinji, el Bosque del Despertar, entre robles, pinos, jaras y madroños, en Villanueva de la Vera, al norte de Cáceres. Templo y residencia para practicar el zazen y el trabajo comunitario en plena naturaleza. En Shorinji reúne a sus discípulos y a todos los que se acercan tímidamente ¿Qué será esto del Zen? y durante unos días vuelven a ese espacio indefinible en el que se mezclan alegría, esfuerzo, intimidad, amigos, risas, silencio. Un espacio recóndito que todos guardamos en el corazón y que Bárbara ha sabido ubicarlo y contextualizarlo. Cuando alguien pasa por Shorinji se lleva una experiencia única, irrepetible, y lo más probable es que vuelva.

La belleza y la profundidad del Zazen, como dice Bárbara, se encuentran en el aquí y el ahora, las palabras que siempre la acompañan.




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